C-2⛈

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Esa misma noche no cualquiera de 21:00 a 23:59pm

Ahora si abrió la puerta, y entramos.

La recamara tenía una decoración moderna, era color gris oscuro mate; con alfombras plateadas bajo la cama y un pequeño sofá cerca de una mesa de escritorio de cristal, todos los muebles eran negros y del techo colgaba una elegante araña de luces.

¿Tienes hambre? -Preguntó Christian mientas se acostaba bruscamente y revisaba el menú-

Supongo que si.
-contesté acostandome a un lado suyo, de paso le arrebate aquella lista de manjares y proseguí leyendo:- Bueno, pues hay Pizza, hamburguesas y tacos -Ambos reímos- ¿Que clase de lugar con elegancia como este, ofrece este tipo de comidas- agregué.

Pues amí me encantan los tacos -Dijo con un tono burlón-

Como todo buen mexicano, amí también me encantan; así que ordenaremos eso. -Con una sonrisa tomó el teléfono y ordenó los tacos, de paso un par de aguas naturales-

Parece que será una noche muy larga Oliver.

Pienso lo mismo Christian.

-Se levantó y apagó las luces, sólo nos iluminaban los rayos del cielo-

Pues cuentame la misteriosa historia de tu vida -dijo-

No hay mucho que contar, Christian. Desde que nací hasta los catorce años viví en esta hermosa ciudad, a esa edad me mude con mis padres hacia el estado de Nuevo Leon; estudié allí el último grado de secundaria, toda la preparatoria y la universidad del Tecnológico de monterrey; agarré un posgrado en economía, soy bilingüe y estoy apunto de tener mi residencia americana. Ahora mismo estoy de vacaciones en este lugar, compartiendo una noche con un agradable desconocido -sonrió- ¿Y la tuya cuál es? -pregunté-

Pues tampoco hay mucho que contar, Oliver. -dijo- Casi toda mi vida he vivido y estudiado aquí, a excepción de que tuve que mudarme para entrar a la Universidad en la ciudad de México. También soy bilingüe, bueno, en realidad soy polígloto; se Inglés, Francés, portugués, italiano, mandarín  y pues mi lengua materna, español. agarré la carrera de Relaciones internacionales, tengo el posgrado y de paso quiero la maestría. Yo sólo tengo la visa Americana, no me gustaría vivir allí; hay muchos terroristas sueltos.
-Soltamos un par de carcajadas-

¿Y que tal tu vida amorosa?
-pregunte curioso-

Tres golpes seguidos en la entrada interrumpieron su respuesta, -Espera- dijo. Se levantó, encendió la luz, y caminó hacia la puerta, la abrió, y era un señor de la tercera edad vestido con un smoking negro; traía consigo la cena y un par de boxers y sueters de manga larga negros. -Su ropa tardará un tiempo más, por mientras ponganse esto. Que pasen buena noche jóvenes- nos deseó el adorable anciano, Christian le respondió con una sonrisa. Caminó de regreso a la cama, nos vestimos, me dio mi bebida, y mis tacos.
-reímos de nuevo al recordar lo que estaba en el menú-

¿Entonces? -incistí- ¿Que tal te va en la vida amorosa?

Pues normal, supongo. Últimamente no he andando con nadie, tiene como dos años, y pues no recuerdo cuantas novias he tenido; son pocas, pero no recuerdo cuantas. ¿Y tú?

Pues tampoco creo que me vaya mal, ni bien. Al igual que tú también tengo un par de años sin salir con alguien, sólo recuerdo las novias de la adolescencia, los amores temporales que todos hemos tenido. Pero no sé que me estará deparando el destino, tal vez podría conocer al amor de mi vida mañana, u hoy.

¿Hoy? -Preguntó con el ceño fruncido-

Si, hoy. ¿Que tal si es la ancianita de la recepción? Uno nunca sabe -Casi nos ahogamos por estar riendo con la comida en la boca- ¿Y que tienes planeado para el día de mañana?

Pues me iré de viaje a Brasil por un asunto de trabajo. ¿Y tú cuando regresas a Nuevo León?

Yo dentro de unos cinco días, ya tengo listo el boleto de regreso a casa y pasaré el tiempo que me queda en este lugar con mi abuela.

Que cosas, tú te vas ese día y yo vendría de regreso.

Terminamos de comer, rebicé mi celular y ya iba a ser casi la media noche; así que fuimos a lavarnos la boca para empezar a dormir. Al entrar al baño nos dimos cuenta de que era enorme, con un gran Jacuzzi, y un gran tocador. Una enorme pared de cristal dividía el interior del exterior, y ese exterior era un gigantesco patio con enormes árboles que se movían de un lado a otro por el fuerte viento, las gotas chocaban con el suelo del balcón. Un fuerte trueno me hizo dar un ligero brinco, y Christian volvió a reír; en ese instante la luz de toda la casa se fue, dejando todo en casi una completa oscuridad, de no ser por los rayos violetas que emanaban las nubes, pero aún así era difícil poder ver bien.

¡Christian! ¡CHRISTIAN! -Comencé a alzar un poco la voz al no obtener respuesta-

¡Hey! ¡Hey! ¡Hey! Aquí estoy -Lo abrazé, y por un instante conocí su olor.-

-De inmediato me retiré- Lo siento, soy un poco cobarde para estas cosas.

¿Y cómo le haces cuando estas solo?

Pues trato de quedarme dormido lo más rápido posible -Contesté sin vergüenza algúna, y de nuevo comenzó a reír. Me tomó de la muñeca, y con dificultad logramos llegar a la cama-

"Amor de una sola noche"🌙¡Lee esta historia GRATIS!