26.- Una noche un tanto larga

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Al llegar a casa no sentía mis piernas, literalmente. Me pesaban demasiado y todo me daba vueltas, después de unos diez intentos logre meter la llave en la cerradura y abrir la puerta.

Prácticamente gatee hasta mi habitación y no sé cómo logre abrir la puerta en el primer intento, me tire en mi cama y sentí un bulto y un gruñido, de seguro efectos del alcohol.

— ¿Daniel, eres tú? ¿Cuantas veces te voy a decir que detesto cuando me molestas cuando estoy durmiendo? —Puedo jurar que escuche una voz prácticamente a mi costado. Nunca me había pasado esto, o sea, estar tan borracho que escuchas voces…

— ¿Estas sordo? Que te quites de encima —volvió a decir la voz y sentí un empujón —Daniel Jones, a veces llegas a ser tan irritante —dijo la voz que era más que obvio que provenía de Valentina, la cual ni idea él porque estaba en mi habitación

—Ay, tu solo haces caso a las malas —gruño, me empujo haciéndome caer de la cama y encendió la luz. La vista se me nublo aún más, sentía que mis ojos explotarían en cualquier momento — ¿Qué mierda haces aquí? —dijo al verme

—Eso es lo que yo me pregunto, ¿Tu qué haces en mi habitación?

—Esta no es tu habitación bestia, esta es la mía y ¿qué mierda te paso en la cara? —dijo un tanto preocupada

—No tengo nada en la cara —dije pasándome una mano por mi rostro y lo sentí mojado, me mire las manos y tenían sangre. Mierda, mierda, mierda y más mierda.

—No grites —dijo Valentina tapándome la boca con sus manos —Iré por el botiquín, luego me explicas que rayos te paso.

Me quede sentado en su cama, ya me estaba acostumbrando a la luz, mi vista ya no estaba tan nublada y lo mejor de todo, mis piernas ya no me pesaban, aunque el dolor de cabeza seguía presente

—Listo, agradece que Dan tiene el sueño pesado —dijo Valentina con un montón de implementos en sus manos

—Bien, intenta no ponerme mucho de eso porque si no me va a ¡Arder! —grité ya que Valentina hizo caso omiso a mis palabras y me dedico una sonrisa macabra

— ¿Qué decías? —dijo con su misma sonrisa

—Que no me pongas de ¡Eso! —Lo volvió a hacer, al parecer ella disfrutaba hacerme sufrir.

Valentina narra

Hacerlo sufrir era como una especie de venganza o algo así, era divertido ver su expresión preocupada y cuando me rogaba que no le ponga más

—Sabes, siento que lo haces apropósito

— ¿Hacer que? —dije haciéndome la tonta y poniéndole más agua oxigenada

—Auch, eso

—Listo, ya termine con tu cara —dije mientras le ponía unas banditas en sus heridas —quítate el polo

—Val, es muy tarde como para eso

—Idiota, sabes que no hablaba de eso —dije sintiendo mis mejillas arder

Él se quitó su remera y me dejo ver su pecho lleno de moretones

— ¿Se puede saber en qué clase de pelea te metiste?

—No fue la gran cosa, imagínate al sujeto, debe de seguir en el suelo después de la paliza que le di

—Sí, pero tú no saliste nada bien —dije observando nuevamente su pecho

—Al menos disimula ¿no? —dijo buscando mi mirada. Mis mejillas estaban por explotar

—Ten, ponte esta crema en tus moretones —dije entregándole el pote de crema para golpes

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