CAPITULO: 27

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GAIL

Me despierto a causa de las voces que resuenan en mi habitación, entonando una canción familiar a lo que frunzo el ceño confundida y poco a poco abro mis párpados para caer en la realidad, son mi hermana Andrea y mi madre quien en sus manos llevaba un bizcocho de chocolate con una vela del número veintidós.

Hoy es 14 de Julio, mi cumpleaños.

Me levanto un poco de la cama quedando sentada, apoyándome en el espaldar de la misma y mi madre toma asiento en la orilla quedando frente a mí. Mi hermana toma asiento del otro lado de la cama. Se supone que este debe ser unos de los días más alegres de mi vida, pero no es así, tengo un nudo en las garganta y las lágrimas amenazan en salir una vez más.

Hoy también es el de Michael.

—«Felicidades hija.»— entona mi madre al mismo tiempo que coloca el bizcocho en la mesita de noche y me brida un abrazo que no dudo en corresponder y no aguantó un minutos más, comienzo a llorar en silencio derramando mis lágrimas por mis mejillas, por lo que mi madre me da suaves toques en la espalda. Ella más que nadie sabe porque estoy así.

Cada día lo extraño más, me duele que estemos distantes y que no nos hablemos.

—«Todo va a estar bien.»— me susurra.

—«Cada día esta más vieja hermanita.»— dice burlona Andrea quien se une a nosotras en un abrazo y su comentario hace que una pequeña risa escape de mi por sus ocurrencias. —«Pero igual sigues enana.» agrega e inevitablemente recuerdos llegan a mi mente.

° ° °

Dos años antes...

Era día jueves, más de medio día y me encontraba alistándome en mi habitación luego de haber trabajado en la mañana en el café. Hoy es un día especial para mí porque es mi cumpleaños número veinte y casualmente era el de Michael quien cumplía veintidós. Así que decidimos pasarlo juntos con nuestra familia en mi casa y como era vacaciones de verano no había inconveniente de que no fuera fin de semana, por lo que su madre viajo de Los Ángeles hasta aquí a pasar unos días. Tuve la oportunidad de conocerla en las vacaciones de inviernos, ya que él me invito junto a mi familia a pasar fin de año con ellos. Recuerdo que en cuanto la señora Johnson me vio me abrazo con emoción porque creía que era la nueva novia de su hijo y que por fin allá terminado con la amargada de Rosie. En ese momento me sentí incomoda y no sabía que hacer. En efecto ella era la novia en ese entonces, solo que ella no había aceptado la invitación de Michael, soy testigo de ello. Ella prefirió quedarse en Miami con su familia.

Aun en mi habitación termino de vestirme, optando por un traje de baño de dos partes de color negro con azul y luego un shorts de mezclilla más una blusa azul manga corta, ya que pasaríamos la tarde en la piscina que se encuentran en el jardín de mi casa. No soy muy fans de sumergirme en ella y ocasionalmente intento hacerlo, ya que causa el mismo efecto en mi al sumergirme al mar y le tengo mucho miedo pensando que en cualquier momento me voy ahogar. Pero tomar un poco de sol esta bien. Una vez estoy lista me dispongo a bajar a la cocina donde se encuentra mi madre junto a la señora Rachael quienes sean hecho buenas amigas. El esposo de mi madre aun estaba en su trabajo. En cuanto Mika se encontraba en la tienda ya que su madre le había encargado comprar unas cosas antes de llegar a la casa y justo cuando me abrí la puerta para salir de mi habitación fui interceptada por una mezcla viscosa y empalagosa estampándose en mi rostro causando que soltara un grito e instantáneamente escuches las carcajadas de mi hermana y de Mika. Me habían arrojado crema pastelera en la cara.

—Feliz cumpleaños enana.— entona Mika y mi hermana aun sigue riendo a carcajada. Con la ayuda de mis manos aparte un poco de la mezcla de mis ojos, y le di una mirada asesina a ambos.

Jugando A Ser Esposos: Gail & Mika ©¡Lee esta historia GRATIS!