Capítulo 32

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Giselle.

Doy una bocanada de aire antes de salir del café. El viento helado sopla en mi cara, pero no siento frío. Mi corazón golpea contra mis costillas con fuerza una vez que mi mirada se encuentra con los ojos azules de Chase Lachowshi.

Me siento como si ésta fuera nuestra primera cita, me siento tan nerviosa que mis manos sudan y mi pecho sufre contracciones extrañas. Trago saliva y camino hacia él. Mis pasos no vacilan, pero pierden rapidez mientras me acerco.

— Hola — lo saludo, una vez que estoy parada frente a él.

— Hola, Giselle — saluda, regalándome una espléndida sonrisa —. Te ves hermosa — me echa una mirada de pies a cabeza y luego me mira a los ojos.

— Gracias — le sonrío, acomodando las mangas de mi chaqueta negra —. Tú te ves muy sexy — digo porque es verdad. Lleva puesto unos pantalones oscuros, una camisa blanca y unos zapatos deportivos, su cabellos está alborotado lo que lo hace lucir rebelde.

— ¿Subes? — Levanta una ceja mientras me abre la puerta del auto.

Con una sentimiento de cabeza entro y luego él la cierra antes de darle la vuelta al vehículo y subirse en él.

— ¿A dónde vamos? — Pregunto una vez que lo pone en marcha.

— Déjate sorprender — dice y yo sólo sonrío.

Chase empieza a manejar por las calles transcurridas de Hemsworth, no hablamos mucho durante todo el camino. El silencio nos invade, pero no es incomodo, le pregunto si puedo poner alguna música y él me lo permite. Cuando abro la gaveta donde sé que guarda los discos, siento como mi corazón da un vuelco furioso contra mi pecho al encontrar el pequeño estuche en donde que el anillo de compromiso está guardado. Respiro de forma honda y me obligo a tragar el nudo en mi garganta mientras busco entre sus álbumes de CD's algo para escuchar, me decido por poner a Blue Magic.

La música se apodera del espacio y yo empiezo a tararear la letra de la canción mientras muevo mi cuerpo al mismo ritmo. Hayden hizo un hechizo para aliviar el dolor de mi cuerpo y le estoy muy agradecida, de hecho, demasiado. Mi cuerpo era una completa tortura, mi abdomen dolía como el infierno debido a los golpes que Graham me había dado.

Niego con la cabeza y me obligo a orillar todos esos pensamientos y recuerdos lejos de mi mente. Miro por la ventanilla y me concentro en el lindo paisaje de los arbustos de pino cubiertos por la manta blanca y las montañas, en la parte más alta de ellas se puede notar la niebla.

Mi ceño se frunce cuando Chase detiene el auto en un lugar completamente desierto. Noto que hay una pequeña entrada hacia el bosque y eso me hace fruncir los labios.

— Iremos al bosque — no es una pregunta, pero así suena.

— Sí — asiente —. Wendy me ayudó a organizar algo ahí, es un lugar que ya conoces, vamos — hace una seña para que yo baje y así lo hago. No le pregunto nada más, pero me vuelvo un poco desconfiada al verlo bajar del auto y entregarme una venda —. No quiero que mires — dice, de forma sonriente.

Mi entrecejo se frunce pero no replico nada cuando coloca la venda en mis ojos y luego todo se vuelve oscuro, haciendo que mis demás sentidos se agudicen, y la impaciencia y curiosidad me invadan.

Chase.

— ¿Falta mucho? — La escucho preguntar y el filo ansioso que se asoma en su tono de voz solo me hace sonreír.

No le respondo, solo guío nuestro camino hacia el lugar que tengo organizado para ella. Me aseguro de evitar que tropiece mientras siento como mi corazón cada vez se acelera más y más. Me siento tan nervioso y no sé por qué. Giselle y yo ya hemos tenido otra citas, pero ahora todo se siente diferente, ahora todo es diferente. De alguna forma, en mi pecho, siento que esto es una especie de despedida, una forma de ponerle fin a nuestro amor… un amor que, por lo menos para mí, nunca morirá.

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