Capítulo 30

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Giselle.

Cuando abro los ojos, lo primero que veo es su mirada vacía y oscura. Su cabeza descansa entre mis manos y su cuerpo descansa al pie de Hayden la cual sonríe victoriosa.

La sangre de Graham se mezcla y se confunde con la nieve en el suelo. Soy inconsciente de lo que pasa por un par de minutos y, cuando todo se reproduce en mi memoria como fragmentos incoherentes, me dejo caer de rodillas.

La realidad me golpea y es tan abrumadora que me hace gritar. Horrorizada por lo que he hecho, suelto la cabeza entre mis manos y me alejo del cuerpo con miedo.

Abrazando mis rodillas, hundo la cabeza y lloro, lloro porque me he convertido en una asesina.

He asesinado a alguien.

Chase no tarda en rodearme con sus brazos y yo no dudo en abrazarlo, lo abrazo porque lo necesito, necesito que me ayude a mantener todas mis piezas juntas… porque estoy a punto de quebrarme.

Chase empieza a susurrar palabras tranquilizantes, pero no ayuda, nada ayuda, ni siquiera estar entre sus brazos.

— Lo maté… — digo, entre sollozos, sintiendo una horrible presión en mi pecho.

— Ya, Gill — susurra en mi oído, repartiendo besos en mi cabello.

— Hay que sacarla de aquí — escucho la voz de Hayden ordenando.

— Ella tiene razón, Chase. Debemos sacarlas de aquí — Wendy habla, pero apenas la escucho.

— Vámonos, amor — Chase se coloca y me arrastra con él hacia arriba.

Apenas soy consciente del momento en el que empezamos a caminar por la espesura del bosque. No sé cuanto tiempo pasa hasta que logramos salir y es el tiempo necesario para lograr que me calme.

Hay dos carros estacionados frente a mí: uno es una camioneta de color blanca y el otro es el auto negro de Chase.

Las lágrimas han cesado, pero me cuesta procesar lo ocurrido.

Es demasiado para mí.

— Yo llevaré a Giselle a casa — escucho como Chase habla con Wendy, mientras detenemos nuestros andar.

— Yo llevaré a Sky a casa de Stefan — la pelirroja declara, sosteniendo a la chica que se encuentra congelada. Apenas y parpadea.

— Hazely… — Hayden susurra mi nombre, suena suplicante.

— No te acerques — Chase me suelta y se planta frente a mí, como si intentara protegerme de ella. 

La chica suelta un suspiro y luego rueda los ojos.

— Vamos, Chase, yo no soy el enemigo aquí. Aparte…, no dejarás que Giselle se presente en su casa con los cabellos rojos y los ojos dorados, ¿o sí?

Y es ahí, cuando la escucho comentarlo, que soy capaz de mirarme en el reflejo de la ventanilla del auto. Mis ojos se abre de golpe al notar mi apariencia.

Sin poder creerlo, agarro la punta de mis cabellos sueltos y retengo el aire. Pasó de ser lizo a estar ondulado. El color cambió del marrón a un rojo intenso, mucho más que el de Wendy. 

— Mierda… — jadeo y me miro nuevamente en el reflejo de la ventanilla.

Mis ojos dorados me dejan con la garganta seca …

No parezco yo.

— Ella tiene razón, Chase — Wendy habla, después de unos minutos en silencio.

Veo como Chase respira profundo y luego se echa a un lado, dándole paso a Hayden.

— Vaya… — suspira, una vez que se planta frente a mí —, tenía tanto tiempo sin verte así — sonríe con nostalgia, agarrando un poco de mi cabello rojizo —. Hazely, no dejes que esto te afecte. Si no lo hacías tú, él iba a acabar contigo.

MAHDLN: La reencarnación de Hazely Way¡Lee esta historia GRATIS!