Capítulo 28

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Giselle.

— ¡Espero que disfruten de su estadía juntos! — Simón grita, desde su asiento, con una sonrisa burlona en sus labios.

Mi ceño se frunce y suelto el oxigeno cuando veo a Chase salir junto a esa chica.

— ¿Quién es ella? — Le pregunto a Gael, cuando se planta frente a mí. Intento no sonar como una de esas exnovias celosas, pero no lo logro.

— Una tal Lana Tucker — Gael se encoje de hombros, y pasa una de sus manos por su nuca en un gesto nervioso.

— ¿Me huele a celos, Giselle? — Hannah pregunta, divertida, levantando ambas de sus cejas.

— ¡No es para menos! — Gael exclama — Cuando entramos la chica estaba a punto de besarlo.

— No estoy celosa — miento, mirando el mostrador en donde están los pasteles.

— Hola, bienvenidos al Vicky's Coffees, ¿desean algo? — La rubia detrás de mostrador me sonríe de forma ensayada y falsa. 

— ¿Me puedes dar un trozo de pastel de chocolate? Por favor.

— En seguida — asiente, abriendo la repisa y picando un poco del pastel.

— Tus repentina obsesión por el chocolate asusta — dice Hannah, pero la ignoro, y trato de normalizar mi pulso.

Tener a Chase tan cerca y a la vez tan lejos fue horrible. Tenerlo en un mismo lugar y saber que no puedo abrazarlo ni besarlo fue… desesperante.

— Gill… — Gael habla a mi lado, tocando mi hombros.

— ¿Qué? — Mi voz se escucha ronca debido a las emociones. reprimidas.

— Esto es de Chase — de pronto, mi corazón comienza a latir con fuerza contra mi caja torácica.

Frunciendo el ceño, miro lo que Gael tiene para mostrar. De pronto, la opresión en mi pecho aparece cuando veo el collar entre sus dedo. La cadenita y el copo de nieve — con la C de Cora grabada en él — brilla frente a mí.

— Él quiso que te la diera — Gael notifica, pero no puedo dejar de mirar la cadena —. Y dijo que te dijera que te ama, Giselle.

El nudo en mi garganta no tarda en apretarse y siento como las lágrimas empiezan a picar en la parte posterior de mi garganta. Con manos temblorosas, agarro la cadena y la miro.

Las ganas de llorar son cada vez mayores. Me siento acaba y las ganas de ir a buscarlo vuelve a hacerse presente.

Soy consciente de que estoy congelada, de que no puedo mover ninguno de mis músculos, de que estoy a punto de quebrarme…

No he parado de pensar en él, por más que intento, todo me recuerda a él. Estaba acostumbrada a la sensación del anillo en mi dedo y ahora, que no lo tengo, se siente extraño.

Había comprado un lindo vestido con Hannah para poder usarlo hoy en la noche y poder sorprender a Chase.

Estaba ansiosa por casarme con él, tanto que incluso la idea de casarnos dentro de una semana llegó a pasar por mi mente.

— Ni se te ocurra llorar — la voz de Hannah me arrastra de vuelta a la realidad.

La miro, confundida, y noto la humedad que empieza a bajar por mi mejilla.

— No estoy llorando — niego con la cabeza y limpio con disimulo la lágrima traicionera que baja por mi mejilla.

Doy una inspiración profunda y me coloco nuevamente la cadena. El ligero peso que vuelvo a sentir es reconfortante… es como si todo empezara a volver a su sitio. Y espero que así sea.

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