Capítulo 27

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Chase.

— Hey, Wendy — la llamo, bajando las escaleras de a dos escalones.

La pelirroja — la cual está sentada en uno de los sillones — levanta la mirada y me enfoca.

— ¿Dónde están mis llaves? — Digo, mirándola a los ojos. Verde contra azules.

— ¿Para qué? — Levanta una de sus cejas.

— Voy a salir, Wen — paso una mano por mis cabellos.

Wendy suelta el aire acumulado en sus pulmones por la nariz. Abre la boca con la intención de decirme algo, pero parece retractarse ya que la cierra y revisa el bolsillo trasero de su pantalón, sacando las llaves de mi auto.

— Gracias — digo, tomando la llave de su mano y cogiendo la chaqueta de cuero negro que descansa en el espaldar del sofá individual que tengo a mi derecha —. Vuelvo antes de la noche — informo, dándome media vuelta para caminar hacia la salida.

— Hoy es el cumpleaños de Giselle…

La mención de su nombre hace que me congele en mi sitio. De pronto, mi corazón se acelera y el familiar nudo en mi garganta reaparece.

Esa información no era ajena a mi conocimiento, incluso tenía la esperanza de pasarla junto a ella. Había planeado y memorizado un estúpido discurso con el cual le pudiera decir a Liam mis intenciones de contraer matrimonio con Giselle.

— Lo sé… — mi voz es ronca y suena inestable.

— ¿Vas a felicitarla? — Inquiere, con voz tímida.

Soltando un pesado suspiro y niego con la cabeza. No creo que sea lo mejor para ella, no creo que recibir alguna noticia sobre mí ayude a olvidarme. Porque, aunque no lo quiera, que Giselle se olvide de mí, es lo mejor para todos. Aunque me esté muriendo por querer besarla, abrazarla y decirle lo mucho que la amo, tengo que controlarme — y controlar al animal que vive en mi interior —, lo tengo que hacer por mí, por Stefan… y por ella.

Las cosas en el Mundo Mágico ya no tienen control alguno. La última vez que tuve noticias de cómo marchan las cosas allá, no fueron para nada tranquilizantes. El 28% de los Yetis registrados fueron asesinados. El P.D.P.P.Y¹ ya empezó a acoger a los Yetis que abandonan el mundo mágico para buscar protección en el mundo de los humanos. Pero, claro, no me sorprende que El Consejo quiera venir a atacar aquí también, después de todo, ellos buscan la exterminación total de mi raza.

Entonces, me pongo a pensar, que quizás esto que está pasando con Giselle es lo mejor. De esa forma, no sufre cuando vengan por mí y, en el caso de que algo salga mal y yo no pueda con ellos, su dolor no será mayor.

«Eso debiste pensarlo antes de involucrarte más con ella» De pronto, la voz de mi hermano se reproduce en mi cabeza.

Aprieto los puños cuando el entendimiento llega a mí de forma tardía. Recuerdo las veces en las que hablaba de ella y lo furioso que él se ponía, recuerdo como le echaba la culpa de su actitud al hecho de que estaba siendo irresponsable y me exponía de tal modo. Ahora todo está claro, su mal humor no era 100% por eso, sino porque se quería meter entre las piernas de Giselle. 

Como una mala pasada de mi mente, recuerdo las veces en los que los dejé solos y no puedo evitar preguntarme si él no se propasó con ella.

Suelto una risa carente de humos ante mi pregunta.

No. Stefan no pudo ser capaz de tanto.

— ¿Para dónde vas? — La voz de Wendy me arrastra de vuelta a la realidad.

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