Capítulo 15: Deberes.

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El resto de su fin de semana intentó pasarlo alejado de su padre mientras que él cuidaba a sus hermanos, incluso los llevó al parque junto con Raymond. Su madre se quedó de turno en el hospital y solo volvió a casa un par de veces para dormir.

También intentó hablar con Carter enviándole mensajes, pero nunca le contestó. En cualquier caso se molestaría por las palabras vacías que le había prometido de poder hablar con él en caso de que lo necesitara, pero en el poco tiempo que llevaba de conocerlo logró darse cuenta de que era alguien de palabra. No podía evitar preocuparse, lo que hacía que su negación incrementara y el entusiasmo colapsara. En vista de que no le contestaría pronto, decidió solo enviarle mensajes ocasionales comentado lo que estaba haciendo o lo que le pasaba.

El domingo en la noche, Andy estaba en el sillón de la sala viendo un programa de televisión mientras que sus hermanos dormían y su padre se había quedado hasta tarde a resolver unas cosas con las auto-partes. De repente, su madre entró por la puerta azotando esta misma para después dejar su bolsa en la mesa al lado de la puerta con movimientos cansados. Ella lo vió y le sonrió.

—Hola, Andrew.

La mujer, a sabiendas de que lo más probable era que no recibiera saludo alguno, pasó de largo hasta la cocina.

—Hola, Mary.

La mencionada se sorprendió un poco al escuchar aquello venir por parte de Andy.

Él había estado pensando en lo que le había dicho Carter en la cafetería. Su madre no se merecía que la tratara tan mal, tampoco su padre, pero la cosas eran diferentes con ambos.

— ¿Cómo te fue en el trabajo? —preguntó aún sin apartar la mirada del televisor pero poniendo total atención en la respuesta de la pelirroja.

En cambio, su madre sonrió astuta y tomó un pedazo de pizza del refrigerador para ponerla en un plato y meterlo en el microondas. Si no fuera adoptado, estaría seguro que aquella sonrisa la sacó de ella.

— ¿Qué quieres, Andy? —cuestionó pensando en que tal vez iba a pedirle algo.  

El Omega rodó los ojos y le bajó el volumen al televisor para voltear a ver a su madre.

—Solo... no quiero pelear, ¿De acuerdo? He estado pensando estos días y sé que al menos tú querías hacer lo correcto y decirme la verdad. Lo siento si te moleste. —dijo con tono sarcástico y enfadado.

Antes de poder levantarse, su madre ya estaba sentada al lado de él ofreciéndole una rebanada de pizza. La aceptó con una sonrisa y procedió a subir un poco el volumen del televisor.

—Tú nunca serás una molestia para mí. —le dió un beso en la frente y procedió a hablar de su día—La cirujía no fue fácil, tuvimos que necesitar un transplante de corazón a última hora ¿Y adivina qué?

— ¿Qué?

—Que no puedo darte más detalles porque es confidencial.

— ¡Mamá! Si no me lo ibas a contar hasta el final entonces me lo hubieras dicho desde el principio. —reclamó con tono divertido. Ella rió.

—Mejor cuéntame tú. ¿Cómo te ha ido en la escuela?, ¿Vas mejorando?, ¿Alguna novedad?

Las preguntas hechas con tono emocionado le hizo acordarse de cuando era más pequeño y su madre se emocionaba por su primer día de escuela haciéndole toda clase de preguntas al respecto.

—Supongo que bien, lo normal. Uh, no lo sé, los profesores no me han comentado nada al respecto. —su madre lo miró amenazante— ¡Pero no te preocupes! Mi tutor me está ayudando mucho así que estoy avanzando... También me comentaron ayer de un concurso de música que habrá en el centro.

Un Amor Que No Quiere Ser¡Lee esta historia GRATIS!