24. ¿Qué pasa?

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El día lunes llegó de nuevo para todos, ese día en específico de la semana que sin importar los eventos era y sería siempre tedioso, solo por ser lunes.
Todos entraban por las puertas de la institución, unos con libros en la mano, otros casi arrastrándose y simplemente normales.
Frank pertenecía al último grupo mencionado, con normalidad entraba por las puertas del instituto listo para comenzar con una semana más.
Su mochila negra colgaba de su hombro, su cabello castaño desordenado y su ropa bastante despreocupada formaban parte de esa normalidad.
Había llegado a buena hora esa mañana y con eso pensó en que Gerard probablemente no había llegado aún. Caminó directamente hacia la cafetería para poder sentarse a leer un rato, eso era lo que distinguía al castaño de la gran mayoría los jugadores del equipo, él era simplemente tan sencillo y normal. Y no por eso era menos guapo o peor jugador, Frank simplemente era sencillamente encantador, ni siquiera había que preguntarse del por qué las chicas no tardaban en fijarse en él. Pero era tan despreocupado de ese tipo de cosas, a él solamente le importaba una persona en toda la institución, su lindo Gerard.
Desde el domingo no había podido olvidar lo que había pasado en casa de este, como pudo haber fácilmente hacer las cosas y ya. Pero joder que de verdad le encantaba el pelirrojo y no solo eso, tenía esa sensación en el pecho desde la primera vez que lo vio de querer cuidarlo, protegerlo.
Aunque pensando aquello bien, Gerard no necesitaba de tanto cuidado últimamente, su actitud había cambiado notablemente y aunque eso no fuese del todo malo, tampoco era lo mejor.

Al llegar a la cafetería vio como una mesa era ocupada ya por personas, sin darle importancia se sentó un poco alejado de esta. Eran varios chicos del equipo y sinceramente no estaba interesado en hablarles. Eso fue hasta que una peculiar risa le hizo cuestionar su interés una vez mas. Se quedó mirando en dirección a ellos hasta que logró ver aquella cabellera rojiza entre los chicos.
Ni siquiera podía creer que estaba viendo, Gerard parecía bastante cómodo sentado entre esos chicos, uno de ellos tenía la cintura del pelirrojo rodeada mientras estaba demasiado cerca de este para el gusto de Frank.
Gerard tenía las piernas cruzadas, una mano sosteniendo su rostro sobre la mesa, como si intentara parecer coqueto, aunque realmente no quería creer eso porque el estómago se le estaba revolviendo y los celos no se harían esperar. Pero qué más podría pensar a verlo entre esos idiotas del equipo riendo tan tranquilamente mientras uno de ellos le tomaba así, como solo él podía hacerlo.

—Parece que el instituto tiene nueva reina —murmuró alguien detrás de él haciéndole voltear alarmado.
—Es como si fuera Nina pero con cabello rojo —contestó volviendo su vista al frente.
—¿No crees que en realidad siempre quiso eso? Mira, personalmente no estoy de acuerdo, pero tal vez debes dejarlo disfrutar. Gee es talentoso y lindo, si todos no fueran tan idiotas, créeme que tendrías más competencia Frank.
—Ugh, es mi princesa. Y quién rayos se cree ese idiota para tomarlo así. No quiero que se comporté así, quiero a mi Gerard dulce y tierno.
—Entre mas alto vuelvas, más rápido caes. Pero no puedes hacer nada que lo haga regresar ahora, solo debes cuidar su caída, sabemos que eso no va a durar.
—¿Y tú que quieres Dallon? ¿Qué es exactamente? Quieres ser el primero en la fila por Gerard o qué.
—Sé que no te agrado, pero no quiero nada, Gee me agrada y sí me gusta. Pero no quiero nada, solo ser su amigo.
—Mhm, bueno, pues como amigo ayúdame a sacarlo de allí antes de que me de por hacer un atentado a media cafetería.

Ese día hubo entrenamiento como todos los lunes. Frank fue a ver a Gerard porque a pesar de haber discutido por la mañana quería verle.
El pelirrojo se había enojado cuando prácticamente fue a sentarse entre él y el otro chico. Los echo a todos lejos de su pelirrojo y después se quedó con él.
Pero no pudo guardarse lo que pensaba y no había reclamado, o tal vez pero intentó ser sutil. Pero Gerard no lo había tomado de esa forma, y terminó la pelea diciendo que ellos dos no eran nada. Y sinceramente eso le había hecho sentir mal.

Pero ahí estaba viéndolo hacer los primeros pasos de la siguiente rutina, ahí estaba sonriendo como tonto al verle. No importaba lo que Gerard hiciera, era su princesa sin importar nada.
Al terminar el entrenamiento esperó unos minutos y después fue a buscarlo.
Encontrándolo mientras hablaba con un chico del equipo y la forma en la que movía su cabello era la peor tortura del mundo. Así que esperó varios minutos hasta que el chico se fuera para poder acercarse.

—Gee, ¿vamos a casa?
—Dallon va a llevarme.
—¿Sigues molesto?
—No sé, solo no quiero que te pongas celoso por un par de chicos. Te recuerdo que fuiste tú quien comenzó, besándose con Nina, bebiendo en una fiesta, me dejaste claro que no éramos exclusivos. Ahora que empiezan a aceptarme un poco por favor no lo arruines. Y sabes, no tengo tiempo para discutir ahora, me iré con Dallon. Hablamos mañana. —Frank suspiró negando mientras Gerard solo pasaba a su lado.

Para: Mi princesa ❤️

"Sigues siendo mi princesa y no importa si estás molesto o no quieres hablarme, yo te quiero Gee" "Nos vemos mañana lindo, duerme bien"

El celular con el mensaje sonó en algún lugar del asiento del auto de Dallon. Mientras este intentaba sacar a Gerard de aquel club nocturno.

El pelirrojo decía algunas incoherencias mientras se sostenía del castaño hasta la salida del lugar.
Lo dejó dentro del auto como pudo y después se subió él, viéndolo en el asiento mientras este se quedaba dormido poco a poco.

¿Qué pasaba con Gerard?


Me está costando mucho tener ideas para esto lo siento ❤️😕

Cheerleader (Frerard) ¡Lee esta historia GRATIS!