Cronos y Rea pt II

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JiHoon había tenido que mantener su sonrisa durante un largo rato y ya se había cansado de eso, era la cuarta copa de vino que tomaba, pero no parecía funcionar pues en su cabeza él prefería estar en cualquier otro lugar a seguir escuchando lo que salía de la boca de todos esos viejos de la mesa directiva.

Miró a TaeIl quien sostenía una copa de vino rosado, el pequeño esclavo se había comportado de manera excelente y eso le gustaba mucho, pero se aburría. Se inclinó para quedar a la altura del oído de TaeIl y susurró.

-Ya estoy harto, nos vamos –el bajito asintió y JiHoon miró a aquellos hombres-, fue un gusto poder saludarlos, nosotros nos retiramos.

-Fue un gusto volver a verte JiHoon, sigue trabajando duro –YiFan sonrió y luego miró a TaeIl-, fue un gusto conocerte TaeIl, cuídense muchachos.

-Muchas gracias, fue un gusto conocerlo señor Oh –TaeIl sonrió e hizo una pequeña reverencia.

-Cuídense señores, hasta luego –JiHoon sonrió y tomó a TaeIl de la cintura para alejarse de ese lugar.

El bajito bebió el último trago de vino y luego tomó la mano de JiHoon quien sonrió al sentir el cálido contacto del pequeño pelinegro. Se dirigían al jardín trasero cuando TaeIl soltó la mano del rubio quien se giró de inmediato.

TaeIl comenzó a aflojarse la corbata, se desabrochó el botón del cuello y luego volvió a tomar la mano del rubio. Llegaron al jardín y TaeIl de inmediato se quitó los zapatos, los calcetines y se acercó a un rosal que había en ese lugar. JiHoon lo miraba desde su lugar y no pudo evitar pensar que aquel chico era sumamente tierno, que algo que para él era tan simple como el pasto y las flores lo hacían feliz.

-Estas rosas son muy hermosas, venga a ver hyung –el bajito sonrió aún en su papel de cita del rubio; no quería meterlo en problemas si alguien se enteraba.

El rubio sonrió, se quitó los zapatos y los calcetines al igual que su esclavo y se acercó a ese gran rosal, TaeIl miraba las flores y sonreía.

-¿De verdad te gustan las flores TaeIl?

-¿A qué se refiere con "de verdad"? Las flores son hermosas, ¿No le gustan?

-Es decir, me gustan, pero son sólo flores, no tienen nada de especial –JiHoon levantó los hombros y TaeIl suspiró-, ¿Qué?

-No diré nada porque usted nunca escucha, pero debería intentar disfrutar de los pequeños detalles –el bajito rodó los ojos y comenzó a caminar por el enorme jardín.

JiHoon se quedó parado pensando, era como si las palabras de TaeIl le hubieran dado sentido al universo completo, observó como ese chico pelinegro se alejaba un poco de él, miró las flores, sonrió y cortó una con cuidado de no lastimarse, corrió para alcanzar a TaeIl y se colocó delante de él. El chico bajito levantó una ceja y miró al rubio quien sonreía como idiota; normal.

-¿Dices que debo disfrutar los pequeños detalles?

TaeIl levantó una ceja y miró a aquel chico, no sabía lo que pasaba, JiHoon era tan cambiante, era como lidiar con un niño.

-Entonces, toma –el rubio le extendió la rosa al bajito quien rió por lo bajo-, ¿Te gusta?

-Es bonita, gracias –el pelinegro tomó la rosa y la acercó a su nariz para sentir su olor.

-¿Caminamos? –JiHoon le ofreció la mano a TaeIl, el bajito asintió, sonrió y tomó la mano del rubio.

Comenzaron a caminar, nadie decía nada, pero no era necesario, ambos se sentían cómodos de esa manera y tenían miedo de que algo de lo que planeaban decir pudiera arruinar ese momento. Ninguno de los dos podía negar que le gustaba la compañía del otro, que disfrutaban de poder tomarse de las manos y poder estar a solas con el otro, luego de lo ocurrido durante la tormenta de nieve, la química entre ellos había cambiado hasta cierto punto, se miraban diferente y las caricias comenzaron a significar algo más.

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