Capítulo 1

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—Sigo pensando que no es una buena idea.

—¡Oh, vamos, estarás guapísima!

La chica de pelocastaño sentada en el taburete se encogió de hombros. Detrás deella estaba Helena, una chica alta de cabello rubio recogido en doscoletas, cepillando la media melena mojada de su amiga. Se posicionófrente a ésta y con el peine llevó el flequillo castaño haciadelante. El rostro de Kinu quedó totalmente cubierto y la morenasuspiró con resignación al escuchar como su amiga cogía lastijeras de la cómoda.

— ¿Lista? - preguntó la rubia.

— No.

Sin pensárselo más,sujetó el flequillo entre los dedos y comenzó a cortar con absolutaconfianza. La persona que no supiera que esa era la primera vez quecortaba un cabello que no era el suyo pensaría que Helena era todauna profesional en la materia.


Tras unos minutos deintensa tensión por parte de Kinu, por cada corte propinado que lahacía estremecer, Helena se separó de ella y la observódubitativa.

— Bueno... - comenzó la muchacha.

— ¿Bueno qué? - preguntó la morena de ojos rasgados, enmarcados enunas profundas ojeras.

— ... Podría haber quedado peor.

— A veces te mataría – amenazó entrecerrando los ojos y mirando asu amiga con ira -. Dame un espejo.

Helena se acercó a sumochila de clase, a los pies de la cama, y buscó en su interior unpequeño espejo verde pistacho. Se lo entregó a Kinu y esta vio sureflejo en él: su cara redonda parecía más angulosa, aunque elflequillo la hacía parecer todavía más asiática y ahora no teníamodo de tapar su rostro con los mechones de cabello lacio.

— Este flequillo recto es bastante asimétrico – comentócondescendiente la morena.

Despuntado, Kinu, el termino es despuntado. – Helenase llevó las manos a la cintura y alzó la cabeza orgullosa, como siestuviera completamente satisfecha de su trabajo, mientras su amigarotaba los ojos.

— Ya, claro.

Kinu se levantó.Helena fue tras ella velozmente para retirarle de la cara los restosde pelos con una brocha de maquillaje, después le retiró la toallaque le había puesto sobre el pecho y alrededor de los hombros paraproteger la ropa y la sacudió por la ventana. Al abrirla, un extrañoy pequeño ser alado de ojos saltones se coló en la habitación,pero Helena no pudo verlo.

— ¡Como se os ocurre dejarme puerta a fuera! ¡He tenido queingeniármelas para llegar hasta aquí! — Las quejas del pequeño ser hicieron chirriar los oídos deKinu debido a su voz estridente, pero las quejas cesaron en cuantola muchacha se giró para verla -. ¡Kinu! ¡¿Y ese flequillo?!

— Ni un comentario.

— Si no he dicho nada – se justificó Helena.

— Lin ha entrado por la ventana – explicó.

—¡Ah! - exclamó la rubia - ¡Buenos días!

— ¡Como no os deis prisa vais a llegar tarde a clase!


Lin es un ser de lomás mandón y una obsesa del orden, la puntualidad y las normas.Pertenece a una clase de "demonios", en su mayor parteinofensivos, a los que Kinu denominaba "demonios domésticos",de los cuales hay dos clases: los que se dedican a hacer travesuras yesconder los objetos de una casa, y los que los devuelven a su sitioy velan por la seguridad de los inquilinos para que la buena fortunales favorezca. ¿Adivinas de qué tipo es Lin?

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