CAPITULO: 18

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GAIL

—Señorita ya llegamos.— me informa Alex en cuanto estacionamos en frente de un edificio.

—¿Aquí es dónde vives?— inquiero saber al mismo tiempo que bajo de la moto y me quito el casco.

—Si.— confirma. —Pero no vamos a ir precisamente a mi departamento.— comenta y termina de bajar de la moto.

—¿No?— siseo un poco confundida

—No.— niega. —Ya lo verás. Solo sígueme.— agrega a la vez que me toma de la mano, lo cual me pone nerviosa. Más de lo que ya estaba. Entramos al edificio, subimos al ascensor hasta llegar al décimo y último piso, sin decir nada. En cuanto las puertas se abrieron salimos de ahí y me dirigió a unas escaleras aun si soltar mi mano. Hasta que llegamos a una puerta, la cual no demoro en abrir. Dejando a la vista un paisaje muy hermoso. —¿Qué te parece?— pregunta finalmente.

—Esta muy bonito. Me encanta.— respondo sincera. —Es igual a tener un jardín, pero en una terraza.— manifiesto. Había todo tipo de plantas y flores. Incluso había césped.

Increíble, siempre me han gustado los arboles florales.

—Me alegro que te guste, no vayas a creer que voy a usar una frase cliché, pero no suelo traer nadie aquí, excepto por mis padres y mi hermana.— comenta y yo solo asiento. —Ahora ven conmigo.— agrega, a la vez que nos adentramos más al jardín hasta que llegamos al lugar indicado.

—¿Con qué está era tú sorpresa? Un picnic en una terraza.— comento con algo de broma. Al percatarme de la típica tela de cuadro sobre el suelo, con una canasta.

—¿No te gusta?— inquiere preocupado.

—¿Qué dices? Claro que me gusta.— contestó e inmediatamente cambia su semblante, añadiendo una sonrisa.

—Este es uno de mis lugares favoritos, me gusta venir después de mi trabajo, es un lugar tranquilo.— comenta.

Ambos tomamos asiento en la tela sobre el suelo y opte por quitarme la chaqueta, la gorra y los lentes, los cuales ya no consideraba necesarios.

¿Quién me va a ver desde esta altura?

Él también hizo lo mismo al despojarse de su chaqueta. Enseguida nos desenvolvimos en una grata conversación, para conocernos más. Recuerdos de nuestra niñez, anécdotas de la adolescencias, nuestros gustos y diferencia. Teníamos algunas cosas en común, como leer y escuchar el mismo genero musical.

Mientras disfrutábamos de la cena que él había preparado y podía escuchar una que otras canciones que provenían de algún lugar del jardín. La verdad era sencillo conversar con él me inspiraba confianza y seguridad.

—¿Y te has enamorado alguna vez?.— pregunto de pronto mientras tomaba un sorbo de jugo de naranja causando que me atragantara y comenzara a toser.

No lo esperaba.

—Lo siento. No quise ser imprudente.— se lamenta por lo que yo comienzo a negar con la cabeza.

—Descuida.— siseo luego de unos segundos. —Si... Si lo estuve alguna vez.— contesto un poco afligida.

Sinceramente no me gusta recordar lo sucedido con Ihan.

—Por como lo dices no fue un buen recuerdo. ¿No?— comenta.

—No. No lo fue.— admito en un suspiro. —Digamos que fue mi primer amor, el primero que me hizo sentir todas esas emociones cuando estas enamorado, quien me dio mi primer beso, quien compartió conmigo gratos momentos, con la única diferencia de que yo me enamore sola, él nunca sintió lo mismo que yo a pesar de todo, nunca fuimos nada. Al final él se fue lejos y más nunca lo volví a ver. Desde entonces no me enamorado más, aunque lo intente con dos chicos luego, pero ambos me engañaron.— me sincero.

Jugando A Ser Esposos: Gail & Mika ©¡Lee esta historia GRATIS!