Tique

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Tique era la personificación del destino y de la fortuna en cuanto diosa que regía la suerte o la prosperidad de una comunidad.

Tique podía decidir cuál era la suerte de cualquier mortal, y lo hacía de una forma aleatoria, junto con su ayudante, el dios Pluto, también solía llevar la llamada rueda de la fortuna, o bien se la situaba encima de la misma, presidiendo el ciclo del destino.  


* * *


YongGuk despertó al día siguiente con un horrible dolor de cabeza, no lograba recordar nada del día anterior, no sabía en qué lugar se encontraba ni con quién había pasado la noche, buscó su celular, pero no lo encontró cerca, sabía que era muy tarde ya que el sol iluminaba toda la habitación, maldijo y se estiró en aquella cama, había cierto aroma en el ambiente que lo hacía sentir como en casa. Se levantó de golpe cuando la puerta principal se abrió, algo dentro de él se tranquilizó en el momento en el que vio a ese chico pelinegro cruzar la puerta.

El mayor tuvo miedo de haber cometido otro error, tuvo miedo de lo que había pasado la noche anterior, se preguntaba si JunHong y él habían tenido sexo o algo parecido, por segunda vez en su vida odió el efecto de la marihuana mezclada con alcohol, odiaba no saber qué pasaba. Decidió acercarse al chico y averiguar todo, no quería estar un segundo más sin tener el control de la situación.

-B-buenos días JunHong, y-yo me preguntaba...

YongGuk dejó de hablar cuando notó que el chico pelinegro no le estaba prestando atención porque estaba preparando café, aquello le pareció muy extraño, JunHong no era así, el chico pelinegro gustaba de escucharlo y prestarle su atención total pero esta vez era diferente, el chico ni siquiera lo miraba y se mantenía de espaldas.

-¿S-sucede algo? Yo... ¿Hice algo malo ayer mien...

El mayor no pudo terminar su frase, escuchó una pequeña risita y luego un sollozo bajito, le preocupó mucho y decidió acercarse, pero cuando tocó a JunHong el chico se alejó de él sin mirarlo.

-¿Estás bien? ¿Es mi culpa? ¿Te hice algo malo, yo te las...

-Ya... ya amaneció, es mejor que te vayas Bang YongGuk.

-¿Bang YongGuk? Tú jamás me llamas...

-Tu ropa está en el sofá.

JunHong se giró aún sin levantar la vista, le dolía en el alma que YongGuk no recordara nada de la noche anterior pero así era mejor, era mejor que el pelinegro se fuera. JunHong había entendido que él no significaba nada en la vida de YongGuk, que había sido un error intentar ayudar a su hermoso chico, que ese chico que tanto le gustaba no era quién imaginaba.

El más bajo no entendía nada de lo que pasaba, pero sabía que había hecho algo muy malo, JunHong estaba triste por su culpa y quería remediarlo, pero no sería posible si el alto no cooperaba. Se acercó al chico y lo obligó a mirarlo tomándolo de la barbilla.

-Mírame, ¿Qué...

YongGuk sintió su pecho doler cuando JunHong lo miró, los ojos del chico estaban rojos y un poco hinchados como si hubiera llorado toda la noche y parte de la mañana; por alguna razón, aquella escena era algo que él recordaba, el menor apartó la vista rápidamente.

-Vete por favor, tengo cosas que hacer.

-Sólo quiero saber qué pasó ayer, ¿Te hice daño? Dime que no te hice algo inapropiado, por favor, sólo quiero...

AresDonde viven las historias. Descúbrelo ahora