Capítulo 26

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Giselle.

La cosa va así: nunca he sabido sobrellevar un rompimiento. Tal vez una película triste ayudará, y sé que mi pantalón con estampado de manchas de vaca también y... chocolate.

Sí, mucho chocolate.

Chocolate de todo tipo.

Chocolate en helado, galleta, licuados. Chocolate y más chocolate…

Tal vez después de dos días sin saber de Chase, o alguna persona que rodee su núcleo, deba sentirme un poco menos mal, pero la verdad es que, con cada segundo que corre, me siento peor.

Estuve el primer día esperando que Chase entrara por la puerta y me pidiera que lo disculpara por la decisión que había tomado. Estaba esperando que llegara una vez más con el anillo y me lo entregara... estaba esperando volver a estar en sus brazos y estaba esperando el momento en el que mañana — mi cumpleaños — le pidiera por fin mi mano a Liam. Pero, claro, eso no pasará.

— ¿Y qué harás ahora? — Hannah pregunta, haciendo una mueca cuando me ve llevar una nueva cucharada de helado de chocolate a mi boca.

El antojo por el chocolate ha estado en aumento, aunque sé que después todo ese contenido irá directo al inodoro, no puedo dejar de consumirlo.

— Volver a Los Ángeles — digo, mezclando el chocolate con un poco de helado de vainilla.

— ¿La universidad?

— Ir y graduarme — me encojo de hombros —. Ese es el plan. Ese siempre fue el plan — susurro.

Hannah suelta un suspiro y, aunque sé que quiere decir algo más, opta por asentir.

— Supongo que la fiesta de mañana queda suspendida. Después de una ruptura, con un chico realmente caliente, es normal que no quieras festejar tus dieciocho — Samantha habla, llevándose una oreo a la boca.

Touché, amiga mía — la señalo, con la cuchara, dándole la afirmación —. Claro que tampoco tenía ganas de celebrar. Todo era para complacer a Hannah.

Veo como la rubia rueda los ojos, divertida. Eso me hace sonreír un poco… solo un poco.

— ¿Creen que muera? — Victoria habla, mirando la pantalla plana que está ubicada en la habitación de Hannah.

Todos en la estancia la miran. Sus pupilas están dilatadas mientras mira como los dos protagonistas caminan por la playa.

— Las posibilidades son altas — Gael dice, levantando la vista de su celular —. Casi siempre, en ese tipo de películas, muere. Están diseñadas para hacer sufrir a el público joven enamorado. Y Giselle debería dejar de ahogarse en su miseria — cambia de tema —. Activa ese esqueleto y anda a bailar con la música del Bieber — el chico bufa, irritado.

Veo a Hannah rodar los ojos y eso me hace sonreír.

— Mierda — digo, tomando una Oreo y untándola en helado de chocolate —, esta cosa si es rica — lo meto en mi boca y dejo que el sabor estalle.

— Liam de todas formas te piensa hacer una pastel, Giselle — Hannah comunica, pensativa.

Asiento.

—. Eso está bien. Sabía que papá no iba a dejar pasar mi cumpleaños así como así. Tal vez vuelva a California con mi madre. Mientras más rápido me aleje de Hemsworth es mejor — digo, mirando la pantalla.

Los dos protagonistas se están besando en la playa, con las olas reventando en la orilla. Sin poder evitarlo, y siendo presa de mis recuerdos, la imagen de Chase vuelve a mi memoria. Recuerdo cuando estábamos en Las Tortugas..., todo se reproduce en mi memoria y me tortura.

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