Capítulo XXII "Primera Vez"

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Cuando llegué a la casa de mi madre ni Ethan ni Austin estaban. Mi madre solo sabía que se fueron los dos juntos. Ahora estoy en un parque de Nueva Zelanda que no conozco, de noche, sola y lloviendo. Tenía poca bateria en el móvil y ni Ethan ni Austin respodían, ya no sé que hacer.

Estaba muerta de frío así que decidí cancelar la busqueda del fugitivo y volver a casa e intentarlo a la mañana siguiente. Si mañana no responde no me queda de otra que llamar a la policía por desaparición.

Abrí el bolso y cogí las llaves, lentamente introducía las llaves pero no encajaban ya que estaba tiritando. Cuando finalmente pude, estaban todas las luces apagadas menos la del salón.

—¿Ethan?- cerré la puerta sigilosamente y me asomé por el marco de la puerta. Lo vi, encontré al fugitivo. Corrí hacia él y le pegué un puñetazo en el hombro- ¿Qué mierda intentabas hacer? ¿Sabes las horas que te he estado buscando? ¿Para que tienes el móvil si no contestas las llamadas?- él no tenía ninguna herida, ¿acaso no peleó?- Ethan respondeme, porfavor.

—Ashley, lo siento, tenía que solucionar las cosas con Austin. No le he hecho nada porque es tu hermanastro, pero ganas han habido- respiró fuerte y profundo- aún así hemos hablado solamente.

—Ah y para hablar ustedes no me podías coger el teléfono, claro- me giré y me fui al baño. No se qué horas eran pero necesitaba relajarme y limpiarme, estaba empapada.

Entiendo que Ethan me quiera proteger pero que no se vaya de sopetón y me deje con la colada puesta. Quiero averiguar que han hablado estos dos, porque hablar han tenido que hablar mucho, llevo buscandolo por 2 horas.

Escucho el pestillo de la puerta abrirse y veo como una pierna se adentra en la bañera. Estaba Ethan completamente desnudo, se iba acercando poco a poco mientras yo me alejaba hasta que quedé apoyada en la pared. A Ethan se le escapo una risa y posó su mano en mi pecho para después posar sus carnosos labios en los míos.

—Lo siento, lo hice porque te quiero y no quiero que te pase nada, no te enfades.

La sensación del agua caer en nuestros cuerpos parecía de la película el diario de Noah cuando se besan apasionadamente debajo de la lluvia. Sólo que ésta no estaba fría porque si no, cogeriamos una hipotermia.

Poco a poco Ethan bajaba desde mi boca a mi cuello, yo sólo me mordía el labio. Bajaba más hasta llegar al ombligo. Se levantó y me cogió para ponerme tumbada en la bañera, se colocó entre mis piernas hasta abrirlas.

—Esto lo hago en modo de disculpa y porque te quiero, tú sólo disfruta- al principio me sorprendí, pero después cuando su lengua llegó hasta abajo solo cerré los ojos y le acaricié el pelo. Notaba como su lengua bailaba y a mi me producía placer- por cierto, me ha dado tiempo comprar en una farmacia unos preservativos- me dió un beso en mi zona, se levantó y se secó con la toalla- te espero en la habitación guapa.

—Pero no me dejes así -exclamé y cerró la puerta riendose. Mi fábrica de jugo y yo, en la bañera. ¿Y ahora qué? Opté por bañarme.

Salí del cuarto del baño con la toalla puesta, me dirigí a la habitación y allí Ethan no estaba. Noté como la sábana estaba movida y me agaché a mirar debajo de la cama. Asomé la cabeza y no había nada.

—Uy, muy bonita pose, empezamos bien- cerró la puerta y traía con él unas esposas.

—¿Qué haces con esas esposas? ¿Acaso eres policía o qué?- me levanté y me senté en la cama- o quieres ser mi Grey- me reí.

Ethan rió y vino hasta donde estaba sentada. Volvió a reirse pero era una risa pícara, perversa. Me cogió de las manos y me las ató en la cabezera, con los dientes agarró la esquina de la toalla y me la quitó lentamente.

—No te olvidarás de esta noche- empezó a besarme el cuello hasta bajar.

Sacó un preservativo, quitó el plástico con los dientes y se lo puso tan campante. No me podría quejar, no la tenía pequeña.

—¿Es la primera vez?- me preguntó antes de ir a la acción.

Asentí con la cabeza, tenía miedo, dicen que la primera vez duele, pero tenía ganas. Ethan al notarme nerviosa me acarició la mejilla y me dió un beso para tranquilizarme.

—No te preocupes, no te haré daño, te lo prometo- escupió en ella y suavemente la introdujo.

No me dolía, sólo me excitaba.

—¿Sigo?- paró y la dejó a la mitad.

—Sí, sigue- me retorcía, cuando la estuvo introduciendo más ya me empezó a doler- para, para- cuando dije esto Ethan dió un golpe fuerte y la introdujo entera. Pegué un gritó y maldije a todos sus muertos. Ethan se rió y siguió con la acción- menos mal que no me iba a doler- grité, sentí una presión fuerte dentro, solo quería que la sacara.

—Sí te lo hacia lento ibas a notar como se rompía y te dolería más, lo he hecho con la mejor intención- se rascó la nuca, para después besarme- así que, he sido el primero eh- bufeó y puso una cara de pícaro.

—Eres el primero y serás el último.

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