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Abrió los ojos con dificultad al día siguiente intentado acostumbrarse a la tenue luz que entraba por las ventanas. Apenas pudo abrir bien los ojos para ver a su al rededor, la cabeza le dolía horriblemente y tenía el estómago revuelto.
Se incorporó con cuidado en la cama tallándose los y vio hasta entonces como Frank estaba recostado en el marco de la puerta observando sus movimientos.

—¿Frank..? ¿Uh, qué pasó?
—Nada del otro mundo, solo te fuiste de fiesta y bebiste como si fuese agua en el desierto, tú tranquilo. —Frank negó mientras hablaba con notable sarcasmo.
—¿Cómo regresé?
—Dallon te trajo, ¿de verdad no recuerdas nada?
—No, solo creo que me quedé dormido en el auto con Dallon.
—Sí, luego te trajo y te traje hasta aquí. Gee, ¿por qué bebiste así?
—Solo estaba divirtiéndome un poco. Fue divertido, era mi primera fiesta. Habían muchos chicos guapos preguntando mi nombre.
—Oh, claro, ¡me moría de ganas por saber eso! Gracias. —Gerard rió un poco.
—¿Celoso?
—Por qué no mejor te das una ducha y comes algo. Preparare tu desayuno, agradece que tus padres no están.
—Regresan mañana y Mikey probablemente hasta en la noche. Y si, me iré a bañar. Gracias Frankie. —Se puso de pie para después dirigirse al baño.

Frank preparó el desayuno mientras Gerard se daba un baño y después de unos minutos salía como nuevo de la habitación. Una de sus características faldas cortas en color negro junto a un suéter gris algo holgado pero corto eran su atuendo elegido.
Bajó a ver qué hacía Frank mientras, encontrándose con este terminando de servir en los platos. Eran aproximadamente las 11 de la mañana y moría de hambre así que rápidamente se acercó a la mesa.
Frank sonrió al verlo y le terminó de servir, unos wafles con un batido de fresa.
El desayuno pasó bastante silencioso a Gerard aún le dolía la cabeza y Frank no era como si estuviera muy feliz con lo que hizo el pelirrojo.

Después de aquello ambos lavaron los platos usados aunque eran solo cuatro y después Frank solo ordenó estos en la alacena, además recogió un poco el desorden de la cocina. Mientras Gerard solo se había dedicado a verle sentado en la barra de la cocina.

—¿Estás molesto? —se atrevió a preguntar el pelirrojo entonces rompiendo el silencio.
—No, solo, es extraño porque no eres así. Estás algo raro últimamente y tú no eres así. Pero no estoy molesto, solo no creo que sea lo correcto para ti Gee.
—Lo siento, no prometo no volver a hacerlo, pero lo intentaré. Ven, ¿un beso..?—preguntó de manera inocente aleteando un poco las pestañas. Frank ladeó una sonrisa para después caminar hacia él.
—Parece una clase de soborno —mencionó despacio tomándolo de la cintura acercándose poco a poco a su rostro.
—Si no quieres no —susurró el pelirrojo pasando sus brazos por el cuello de Frank.
—No puedo resistirme si se trata de ti —juntó entonces sus labios con los de Gerard.

Se besaron despacio respirando entre el beso, Frank acariciando con lentitud la cintura de Gerard y este acariciando el cabello castaño entre sus manos.
Sus bocas tomaron un ritmo mas acelerado, sin despegarse solo juntándose más y más. Comenzaba a hacer calor en la cocina con ambos chicos sin querer separarse siguiendo el juego de sus labios y sus manos. Las manos de Gerard bajaron a la espalda de Frank y las manos de este bajaron a las caderas del pelirrojo estrujando levemente la tela de la falda, mientras sus respiraciones se juntaban.
Gerard abrazó sus piernas entorno a la cadera de Frank mientras el avellana le tomó en brazos para llevarle al sofá de la sala.
Se siguieron besando aunque Frank ya había introducido sus manos apenas bajo la falda de Gerard, logrando tocar sus muslos mientras casi se recostaban en el sofá. Pero entonces Frank cayó en cuenta que no era tiempo aún, no con Gee. Dejando de tocarle entonces mientras con sutileza y dejando pequeños besos se separaba de sus boca.
Gerard le miró por un momento entendiendo luego de unos segundos, acomodando su ropa y tomando mejor asiento en un lado del sofá.

—Lo lamento Gee. Yo, me dejé llevar. Me gustas mucho, como para solamente hacerlo en tu sofá y nada más. No quiero eso contigo. Además sería...ya sabes...tu primera vez y no, no será así.
—Yo...también me deje llevar y lo siento si deje una mala impresión para ti...
—Claro que no —se acercó a rodearlo con sus brazos—. Quiero que seas mi novio oficialmente, no quiero esperar más por esto —mencionó abruptamente tomando al pelirrojo por sorpresa.
—Frankie...¿de verdad?
—Por supuesto. Quiero que seas mi princesa oficialmente.
—Yo...aa...es que...me gustaría, pero...no creo que sea el momento.
—¿Por qué no Gee? ¿Hay algo malo conmigo?
—No, claro que no, es solo que yo quiero esperar más. Solo un poco más.
—Está bien Gee. Entiendo...
—Gracias..—Frank asintió despacio besando sus labios una última vez.
—Tengo que irme, nos vemos mañana ¿está bien? —Gerard asintió poniéndose de pie para después acompañarlo hacia la puerta.
—Adiós Frankie, nos vemos.
—Adiós Gee —y con una sonrisa se despidieron.

Gerard regresó dentro de la casa y dispuesto a estar aburrido el resto de la tarde se sentó en el sofá. Hasta que un mensaje en su teléfono lo salvó de su aburrida tarde, Dallon invitándolo a pasar la tarde en algún lado. Aceptó sin pensarlo mucho, necesitaba salir, además salir con él era algo que presumir a Nina, solo se preguntaba si todo esto estaba bien.

Cheerleader (Frerard) ¡Lee esta historia GRATIS!