Capitulo 1.

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O L I V E R

The Disaster cuenta la historia un hermoso romance juvenil de dos personas incapaces de vivir sus propias realidades y por eso crearon una nueva —contaba el entrevistador con una enorme sonrisa en su rostro—. Así que cuéntame, ¿cómo te inspiraste para escribir esta hermosa historia?.

—Bueno, ¿por dónde empezar? Creo que se debió a mis vivencias en la secundaria, ¿sabe? Yo soy un chico muy tímido y reservado, me gustan las cosas que le parecen inusuales al resto y...

Basura, basura, basura.

Apreté tan fuerte el botón para apagar el televisor que casi termino rompiendo el control remoto. Pero siendo sincero, casi nunca veo la televisión así que no sería un gran desperdicio que digamos.

—Esa es mi maldita vida, imbécil —murmuré y mordí mi galleta de chocolate.

The Disaster era ¡Mi! obra maestra, la maldita historia que escribí en secundaria y nunca le mostré a nadie porque estaba demasiado avergonzado como para decirle al mundo que tenía diecisiete años y me gustaba escribir historias de romance homosexual. Cuando pienso en eso me da ganas de crear una maldita maquina del tiempo y gritarle a mi yo del pasado "¡No seas imbécil!" Pero ya era tarde, demasiado tarde como para hacer eso.

—Creí que había escondido bien el control remoto —murmuró Frank saliendo de su habitación—. Pero por lo visto no mataste a nadie así que está bien, supongo.

—¡Estaba en la televisión! —grité molesto—. Carcajeándose de su increíble manera de escribir cuando en su vida sabe como crear una novela, además, su ortografía es horrible, siempre terminaba yo corrigiendo sus ensayos de la secundaria.

—Te verías más aterrador sin todas esas migas de galleta en tu cara y  ese pijama de patos —comentó.

—Ah —reí mientras limpiaba la comisura de mis labios—. Mi mamá me lo dio, no voy a desechar su ropa, la haría sentir mal.

Actualmente tenía veintiún años y vivía en un departamento compartido junto con Frank, Violet y Stan, mis mejores amigos. Estudiaba en la universidad estatal de CanterVille abogacía, para poder en un futuro demandar a Andrew por todo lo que obtuvo usando ¡Mis! Escritos. Si, sin duda por eso quiero convertirme en abogado.

Aún recuerdo el día que el maldito llegó a nuestra casa, en ese entonces había abandonado la universidad —como por tercera vez— diciendo que su destino no se encontraba ahí. Siendo sincero, a él le gustó siempre obtener las cosas de manera fácil y sin esfuerzo alguno, era bueno actuando y manipulando a la gente, no sé como rayos no fue a casting o algo por el estilo, le iría muy bien en eso de fingir ser otras personas, en pocas palabras, actuar. En resumen, mi padre lo amenazó, debía buscarse si o si un trabajo porque él no pensaba seguir financiando su vagancia. Yo en todo eso estaba cursando último año de secundaria y siempre tuve a Andy como referencia de hermano mayor e inspiración, a pesar de ser alguien complicado de entender a mi me parecía realmente alguien digno de admirar y tenía esperanzas de ser como él, por eso le confié mi obra, era la única persona que sabia que escribía, a Andrew siempre le gustó leer mis historias y a mi tener una opinión. Entonces un día abrí los ojos, a él no le gustaba leer mis historias, fingía que le gustaban porque estaba planeando su futuro de vida fácil, pero entendí todo eso demasiado tarde, cuando él ya se había robado mi computadora y estaba tomando un autobús para irse lo más lejos de esta ciudad a publicar mis novelas poniendo su nombre, llegando a la fama a costa mía.

Road to fame.¡Lee esta historia GRATIS!