CAPÍTULO 2

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La euforia empezó a superar mis límites de comportamiento. Quizá sea por el exceso de alcohol en mi sistema (el que no soy muy buena tolerando), o porque el evento acaba de llegar a su fin, lo que significa que veré a mi dichoso compañero de copas.

- Vamos- indicó Frida.

Joder, no quiero irme, aún no. ¡Elijah Struxx pidió que me quedara hasta el final!, ¿alguien en este loco mundo se nega a un pedido suyo?.

- No, no- dije.

- Ya estás borracha, vamos- intentó tomar mi brazo, pero en un ágil movimiento me separé.

- Estoy lucida- bufé divertida.

- Es mi deber esencial como amiga cuidarte cuando pasas la raya de tu madurez alcohólica- repitió el acto- Vamos-

- Dejame ser feliz-

- La salidas empiezan a alborotarse, si no nos vamos ahora, no lo haremos hasta mañana- me estiró y comenzamos a caminar entre la multitud.

Parecemos madre e hija, saliendo de una heladería, a las fuerzas.

- Gabriella- llamó una voz varonil.

Di la vuelta como si mi vida dependiera de eso, respondiendo a su llamado.

Y no, ¡no fue el bendito Elijah!, sino un hombre mayor trajeado.

- Le mandan esto- me tendió un papel.

Lo tomé y abrí rápidamente, el alcohol acelera todo de mí.

"Te dije que el final estaría bueno. Hay una fiesta VIP en un rato, ¿quieres acompañarme?.

Sigue al hombre si aceptas...

XX"

Esto está de otro nivel, ¡Elijah Struxx me invitó a una fiesta privada, llena de artistas de su misma categoría!.

¿Quién diría que el verano iniciaría tan bien?.

- ¿Qué es?- preguntó Frida.

- Yo... Debo hacer algo- hice un gesto al hombre para que vayamos- Vuelvan sin mí, te quiero- comencé a caminar dejando que la multitud inunde a mi amiga.

Amigas en las buenas y las malas, pero no en las EXCELENTES como lo es ésta situación.

El hombre me guió hasta entrar a una gran casa rodante lejos de la zona pública.

- Hola- sonrió Elijah, dándome la bienvenida.

- Hola- intenté contener la calma.

Lo cierto es que estoy apunto de explotar, tomarnos una foto y presumir a todo Instagram quien fue mi compañero de copas.

Es como una de esas situaciones, cuando te enteras que tu crush de secundaria gusta de ti, y corres hasta la casa del mismísimo Obama para contárselo.

- Y... ¿Te gustó el concierto?- llevó hasta sus labios una copa de ¿champán?- ¿Quieres?-

En estos momentos siento vergüenza, hace rato tomé frente a él como una maldita alcohólica unos "mojitos", y ahora me ofrece un tipo de bebida sofisticada.

- Creo que fue suficiente alcohol por una noche- me dediqué a observar el lugar.

Como tres consolas, una más grande que otra descansan en el piso. También acompañadas por reflectores, y cableríos.

- ¿Qué me dices sobre ti?- se sentó en un sofácama, e indicó con la cabeza que yo haga lo mismo.

Esto está de otro nivel, el dj más codiciado del momento quiere saber sobre mí.

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