Cratos

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Cratos era la personificación masculina de la fuerza y del poder. Era hijo del titán Palas y de Estigia, y formaba parte del séquito de Zeus junto a su hermano Zelo y sus hermanas Bía y Niké.

Participó en la lucha de los dioses contra los gigantes, y fue quien ayudó a Hefesto y a Bía a encadenar y cegar a Prometeo cuando éste fue sorprendido robando el fuego para los hombres.


* * *


-No soy un idiota, puedo llegar solo a mi dormitorio.

-¿Ah sí? No te estoy preguntando, además necesito saber en dónde vives, carajo, no te voy a secuestrar TaeHyun.

-Pues yo no sé, los de la fraternidad son unos locos.

-¡Basta niño!, respétame o tendrás problemas, creí que había quedado claro, sólo yo doy las ordenes y tú las sigues.

-Sí, s-señor.

MinHo rodó los ojos por enésima vez en la noche, ese chico lo sacaba de sus casillas, no creía que TaeHyun tuviera ese carácter tan difícil luego de haberlo visto tan débil y muerto de miedo frente a su hermano.

No se podía quejar porque la noche no había sido del todo mala, mientras estuvieron semidesnudos hablaron de varias cosas, ahora sabía que Nam TaeHyun era un chico de diecisiete años, estudiaba su segundo año de la preparatoria y su familia vivía en una pequeña ciudad a las afueras de Seúl. El chico le caía bien, al menos pensó que divertirse con él y llevarlo a toda clase de fiestas mientras su teatro duraba, esperaba poder deshacerse del chico pronto, mientras caminaban pensaba en la cantidad de cosas que podría hacer con TaeHyun cuando lo tuviera para él, quería conocer al chico, llevarlo de fiesta y divertirse con él.

Siguieron caminando por un rato más hasta que llegaron a uno de los edificios de los chicos de nuevo ingreso, TaeHyun lideraba el camino ya que MinHo jamás estaba en esos edificios ni en ningún lado que no fuera la mansión de la fraternidad. Subieron las escaleras hasta el tercer piso y se detuvieron en la puerta marcada con el número 3-087.

-¿Quiere entrar? Ahh... es decir... hace frío, ¿Quiere café o a-algo eh... s-señor?

MinHo no pudo evitar notar que ese chico se esforzaba de más por seguir las reglas que él mismo le había impuesto, él tenía fe en el pequeño rubio, quería pensar que lo convertiría en un buen esclavo y quería hacerlo rápido, quería divertirse, a él no le gustaba esperar.

-Puedo quedarme un rato, además aún no tengo tu número de celular, también debo saber con quién duermes, es una regla que debo seguir.

TaeHyun asintió y abrió la puerta, aquel dormitorio parecía bastante normal para MinHo, había una pequeña mesa con dos sillas, un escritorio con muchos libros y un par de sofás en la entrada, de un lado había una cocina improvisada y en el fondo había unas literas perfectamente ordenadas. Todo estaba limpio y podía sentir incluso el olor a limpiador de pisos, le gustaba que aquel chico fuera ordenado y pulcro, al menos era una preocupación menos para él, no le gustaban los chicos desordenados.

-Siéntese donde quiera, prepararé café y podremos hablar sobre lo que usted quiera señor Kwon.

-Encenderé la televisión.

-Claro.

MinHo se dejó caer en uno de los sofás, encendió el aparato y comenzó a pasar los canales, nada le llamaba la atención del todo. De pronto se encontró a si mismo mirando con mucho detenimiento los movimientos del chico rubio; desde que colocó el café dentro de las tazas hasta que endulzó el líquido.

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