Zeus y Hera

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Zeus, el más importante de los dioses del Olimpo; era hijo de Rea y Cronos. Reconocido como el padre de los dioses, pero también de los hombres, gobernaba el mundo desde su sede en el Olimpo.

Hera, era la única diosa del Olimpo, que por ser esposa de Zeus, podía aparecer a su lado en todos los actos precedidos por el dios de los dioses. Debido a su unión con Zeus, Hera adquirió todos los atributos del dios, convirtiéndose en la primera deidad femenina.


* * *


-911, ¿Dónde es su emergencia?

-¡Es él!, mi... él... es... mi...

-Trate de guardar la calma, ¿Usted o alguna persona están en peligro?

-¡Es... él es mi... mi novio! ¡Él no está respirando!

-Guarde la calma y no cuelgue el teléfono, ¿Su novio está herido? ¿Puede darme la dirección?

-¡Ayuda por favor!, ¡Sí él está herido, le dispararon! ¡Hay sangre por todas partes, él no respira!, Es... es en la fraternidad Alpha Iota Ji.


**** Dieciocho meses antes ****


El viento golpeaba su cara una vez más desde la ventanilla, dentro de la camioneta la música a volumen alto, el escándalo y las cervezas indicaban que se dirigían a aquella casa, esa casa que significaba tanto para su padre y para tantos chicos, esa misma casa que le otorgó tanto poder que amaba pero que al mismo tiempo había arruinado su vida, esa casa que él odiaba más que a nada en el mundo. Una voz que él amaba con el alma entera y odiaba con la misma intensidad lo sacó de sus pensamientos.

-JiYong, amor, casi llegamos, deberías terminar tu copa.

SeungHyun era guapo; demasiado guapo para su salud mental, era varonil y usaba una colonia que lo enloquecía. Él, su novio desde hacía cinco años, su amigo de la infancia, su mano derecha y su confidente de toda la vida, la diferencia de seis años de edad sólo lograba volverlo más loco. El cabello plateado lo hacía lucir incluso más guapo y eso le fascinaba, amaba cuando llegaba a un lugar acompañado por él y todos los miraban, amaba los gustos refinados de su novio, su excéntrico gusto en arte y sus elecciones de vinos. SeungHyun era simplemente perfecto, pero odiaba esos ojos grandes mirándolo, transmitiéndole muchas emociones que él reconocía perfectamente, todas menos la única que él buscaba de verdad; amor.

El recorrido no fue tan largo para llegar a su destino, supo que debía poner la mejor de sus expresiones faciales cuando leyó esas letras grandes bañadas en oro en la reja de la mansión "Fraternidad Alpha Iota Ji". Bebió su whisky de golpe, se miró en el espejo retrovisor por última vez, arregló su cabello teñido de verde limón, suspiró y la puerta se abrió. SeungHyun le ofrecía su mano para ayudarlo a bajar, sonrió y descendió del vehículo.

Sólo dio un paso fuera de la camioneta y ya no había marcha atrás, su novio tomó su mano, todo era tal como lo recordaba; tan rutinario, tan predecible, lo odiaba. Incluso el chico que se acercaba y que antes de hablar le dedicaba una pequeña reverencia; todo aquello le enfermaba, pero le encantaba.

-Llegas a tiempo JiYong, tenemos a los reclutas listos.

Nadie detuvo el paso, el chico de cabello castaño se colocó a su lado, llevaba una lata de cerveza en la mano, usaba un arete largo hecho de oro puro con incrustaciones de diamantes reales. Eso no le sorprendía, conocía perfectamente la excentricidad de aquel chico, la entendía porque ese chico era su hermano dos años menor.

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