8: Siete minutos en el infierno

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Emma caminó por toda la sala con las lágrimas corriendo por las mejillas, había acabado de besar al ex-novio de su mejor amia, eso la hacía sentir como la peor basura del mundo.

Emma quería desahogarse, quería contarle a alguien como se estaba sintiendo, quería llorar en los brazos de alguien hasta que no tuviera más lágrimas en su cuerpo y se sintiera completamente liberada.

Entonces pensó en la persona perfecta para hacerlo.

Agni, su mejor amigo, el que siempre había estado ahí para ella.

Lo buscó con la mirada por toda la sala, pero las siluetas de las personas no le permitían ver con claridad ni mucho menos poder encontrarlo. La esperanza de encontrar a su mejor amigo y poder pedirle un consejo, se desvanecía a cada segundo que pasaba y Emma solo vislumbraba caras totalmente diferentes a la de Agni, hasta que de tanto buscar y caminar, lo encontró.

Agni se encontraba con Carla pegada a la pared, con las piernas enredadas alrededor de la cintura del chico y con sus labios atrapados en un exagerado beso.

-Agni... -Susurró Emma, pero él no la escuchó, o porque el sonido de la música era demasiado fuerte o porque la excitación no le permitía ponerle atención a otra cosa que no fuera el escultural cuerpo de Carla pegado al suyo.

-Agni, necesito hablar contigo -Dijo esta vez con un tono de voz normal, pero esta vez también fue ignorada.

-¡Agni, necesito que hablemos! ¿Sería mucha molestia si te despegas de Carla unos cinco minutos para hablar conmigo y luego vuelves a cogerla como si no hubiera un mañana? -Emma se acercó a la pareja, puso sus manos en los hombros de cada uno y aplicando un poco de fuerza, los separó, logrando casi que Carla cayera al soltar sus piernas de la cintura de Agni.

-Eh, pero, ¿cuál es tu puto problema? -Preguntó Carla completamente enojada.

-Eh, relájate, en un ratito te lo devuelvo para que terminen su asuntito pendiente -Emma sonrió sarcásticamente y se llevó a Agni, quien no paró de refunfuñar durante todo el camino a la cocina de Carla.

-Muy bien, dime, ¿Qué es aquello tan importante de lo que quieres hablar como para que llegues a interrumpirme de esa manera? -Agni se notaba claramente enojado, podía soportar muchas cosas, pero Emma tenía claro que interrumpirlo en medio de una escena de besos no era algo que él tomara con amabilidad.

-Oye, mira, lo siento por haberte interrumpido, sé que no son cosas que tomes a la ligera, pero, en serio necesito hablar contigo -Emma lo abrazó, dispuesta a disculparse por lo que había acabado de hacer, quizás llamar a Agni no había sido lo más prudente después de todo.

-Está bien, total, mas tarde puedo continuar con Carla, después de todo, tú eres mi mejor amiga -Agni no se soltó del abrazo y la besó en la frente.

-Gracias Agni, en serio -Emma empezó a sollozar, lo único en lo que podía pensar en ese momento era en que había interrumpido a Agni en una sesión de besos y él no se había enojado, solo porque era su mejor amigo, Emma empezaba a pensar que no merecía tener un amigo tan bueno como Agni.

-Muy bien, ahora dime, ¿Qué pasa? ¿Por qué necesitabas hablar conmigo tan urgentemente? -Agni se separó suavemente de Emma y ella suspiró.

-Hice algo horrible -Las lágrimas empezaron a caer por sus mejillas, se sentía realmente culpable, Agni la abrazó una vez más.

-Oh, Emma, cálmate, ¿Qué puede haber sido tan horrible como para que te sientas así? -Agni empezó a acariciarle el cabello.

-Yo... besé a Louis, Agni, y... lo peor de todo es... que me gustó, me gustó como me besaba.

Emma Hamilton - Asunto Pendiente #1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora