Capítulo 13.2- Señorita Cavendish

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Una vez a solas admiró el lugar, dio un leve rodeo de cabeza para poder llegar a cada rincón de la casa con la vista. Los techos estaban decorados con sencillas formas echas con yeso, las paredes eran blancas y el suelo amaderado; elegantes y refinados muebles llenaban las estancias sosteniendo sobre ellos candiles y retratos así como estatuas y jarrones.La iluminación era espléndida, los grandes ventanales dejaban pasar los rayos de sol con facilidad y grandes y largas cortinas abiertas colgaban de sus rieles en tonos marrones y bronce. 

Dio cortos pero decididos pasos dispuesta a ver cada una de las estancias, no necesitaba de guía puesto que estaba dotada de un gran sentido de la orientación y así fue como fue pasando estancia por estancia, entre cada una de ellas a penas había puertas tan sólo altos y grandes arcos que permitía pasar de una a la otra.Al desplazarse por el interior, pudo ir encontrándose con diferentes empleados los cuales todos se mostraron diligentes y serviciales saludándola con cortas reverencias o movimientos secos de cabeza; ella, por su parte, se interesó en saber todos y cada uno de los nombres de aquellas personas que estaban bajo su mando, gesto que los fieles lacayos y doncellas agradecieron. 

Cuando ya tuvo toda la primera planta en su mente, incluidas cocina y despensa, subió a la segunda en la que no tardó en apreciar que el largo pasadizo que había en ella estaba repleto de retratos; pasó a través de él a un ritmo lento para poder observar a cada una de aquellas personas que estaban en la pared de su casa. A muchas de ellas no podía reconocerlas mas la mayoría eran familiares de su familia paterna, sobre todo, mujeres. La planta estaba llena de recámaras pero supo cual era la suya por el nombre que había inscrito en su puerta " Karen Cavendish" . Pasó su mano por el relieve de piedra que adornaba el marco de la puerta y sintió un vuelco en el corazón al saber que su padre había dejado cada detalle preparado pensando en ella, era como si él hubiera sabido que  iría a esa casa en busca de refugio ya que muchos jóvenes herederos no llegaban a ver nunca sus propiedades, por tener muchas o por venderlas queriendo el dinero. Giró el pomo absorbiendo ese instante en su memoria, y cuando entró, quedó estática. 

Quedó estática al observar el resplandor de su alcoba, el techo conformaba un gran dibujo enyesado con pequeñas pinturas hedonistas mientras que en el suelo reposaba una gran moqueta que cubría casi por completo la estancia a conjunto con las largas e interminables cortinas magenta que querían cubrir las esplendorosas ventanas. Junto a la pared, en el centro, una gran cama reposaba orgullosa con su cabecera, la cual llegaba hasta la bóveda presumiendo del escudo de los Cavendish rodeado de telas sedosas que querían formar una pequeña cortina para quien durmiera en ese lugar. De echo, el escudo de los Cavendish no era el único que se ostentaba en ese lugar, a lo alto de las ventanas se erigían dos escudos diferentes en cada una. Uno, era de la familia materna de su padre y, el otro, el escudo de los duques de Devonshire. 

No obstante, nada podía quitarle protagonismo al retrato que se alzaba airoso arriba de la cómoda y que quedaba justo en medio de las dos ventanas, y por consiguiente , escudos. Era su abuela Georgiana, la madre de su padre, y justo a la otra esquina de la habitación colgaba el suyo propio de cuando a penas debía tener doce años. Si se fijaba bien, había cierto parecido entre ella y su abuela, ambas lucían una cabellera negra y la mirada oscura. Se sintió en familia, en casa, a pesar de que no había nadie más que ella y de que su padre y su abuela murieron hace tiempo. Sintió como todos los músculos, agarrotados por el viaje y la tensión de los acontecimientos, se distendían.

-Señorita- anunció la joven doncella tras de ella que se atrevió a llamarla viendo que la puerta estaba abierta.

-¿Sí?

-La señora Donoval me ha mandado a llenar su bañera con agua caliente, ¿puedo pasar?

-Por supuesto, ¿cuál es tu nombre?

Ojos del anochecer ( III Saga de los Devonshire)©¡Lee esta historia GRATIS!