CAPITULO: 15

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GAIL

Los minutos transcurrieron y finalmente el combate de eliminación término. Uno de los productores anuncio que ya podíamos salir, para que transmitieran la última toma por hoy. Una vez que todos estamos en nuestras posiciones, la animadora Victoria anuncia emocionada, que debido a que hoy era la primera edición, no habría tal eliminación.

Yo casi muero ahogada por nada.

Tras terminar dicha transmisión. De nuevo Mika y yo subimos al auto negro para que nos llevara a la casa. Aun seguíamos si dirigirnos la palabra, cruzando una que otras veces la mirada. Quizás buscando una explicación, no lo sé. Era incómodo. Yo solo me limite a posar mi vista por la ventada del lado derecho del cual estaba sentada, tome mi celular y me coloque los audífonos para escuchar las canciones de mi agrupación favorita Ha*Ash. Mientras transcurrían los minutos hasta llegar.

Sinceramente no tenía ganas de hablar con él.

¿Qué se suponía que íbamos a decir?

«Hasta ahora hemos sido amigos. Y eso me bastaba. Yo no buscaba más. Dime que hiciste.Dime que cambio dentro de mí. Para cruzar la línea entre tú y yo.»

¿Pero qué rayo?

En cuanto me percate de la letra de la canción, me apresure a desbloquear mi celular y la cambie por otra. Lo hice tan rápido, que no me di cuenta exactamente que fue lo que hice, solo se que una canción diferente comenzó a sonar y ya iba a mitad de la misma. Era de Corina Smith.

«Eras un amigo y casi sin permiso. Tú te has convertido en un escape»

¿Pero qué tienen hoy las canciones en mi contra?

De nuevo me dispuse a cambiar de canción y presione el botón de aleatoria.

La tercera es la vencida. ¿No?

Enseguida comenzó a sonar otra canción, era una bachata que hace algún tiempo fue muy popular en la radió, como hace mucho no la escuchaba decidí dejarla y volví a posar mi vista en la ventana, admirando el paisaje. Todo iba bien hasta que llego la parte del coro.

«Yo solo quiero darte un beso. Y regalarte mis mañanas.»

—¡Agg!— chille entre dientes al mismo tiempo que me quitaba los audífonos.

Mika se dio cuenta de ello y se giro un poco para verme de reojo, pensé que me preguntaría: ¿Qué me pasaba? Pero no. No dijo nada. De nuevo se giro y poso su vista en la ventana del lado izquierdo.

¿A caso es qué vamos estar así de ahora en adelante? En la era de hielo. Sin hablar.

Transcurrieron unos minutos más y finalmente llegamos a la casa. Ambos bajamos a toda prisa del auto como si alguien nos estuviera siguiendo. Mika llego primero que yo a la entra y como tenía una copia de la llave, se apresuro abrir la puerta. Una vez que entramos, él se adentro a toda prisa hasta la cocina y yo subí corriendo por las escaleras, entre a mi habitación y me encerré bajo llave.

Si, bajo llave.

Quería estar sola y olvidar todo lo que había pasado el día de hoy. Entre en el baño para darme una ducha y quitarme el uniforme deportivo que aun estaba húmedo. Además del agua salada y la arena adherida a mi piel. Una vez lista me coloco mi habitual pijama de cómic y me tiendo en la cama boca abajo para dormir. No sin ante quitarle el seguro a la puerta. No soy tan inconsciente y dejarlo afuera. No sabiendo que hay cámaras por toda la casa vigilando nuestros movimientos cada minuto. Tampoco tenía ganas de cenar, estaba muy cansada. Poco a poco mis párpados pesados se cerraron por completo, invadiéndome en una nube de sueños y no supe más de mí.

Jugando A Ser Esposos: Gail & Mika ©¡Lee esta historia GRATIS!