CAPITULO: 14

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GAIL

Minutos antes...

....3 ...2 ...1 ...¡Vamos!

Comenzó de nuevo el conteo regresivo y tras sonar el claxon, los chicos se dirigieron a lado izquierdo de la playa donde se encontraba la línea de meta de color rojo, todos se estaban en sus posiciones, para correr hasta las valsas. Mientras las chicas estábamos en la orilla de playa, listas para subir a la lancha. El problema es que yo no estaba lista.

Unos de los guía nos hizo entrega de los chalecos salva vidas, subimos a la valsa y tome asiento. Hacía lo posible en mi interior para estar tranquila, pero la opresión en mi pecho crecía y sentía que mis piernas temblaban al igual que mis manos, hasta el aire me faltaba a lo que me límite a mantener los ojos cerrados para no ver nada, mientras la lancha hacía el corto pero torturoso recorrido hasta el barco.

Bueno para mí lo era.

Todo va ha estar bien.

Me repetía una y otra vez en mi mente.

—¿Te encuentras bien?— me pregunto interesada Tríz quien estaba a mi lado. Seguro se dio cuenta de mi nerviosismo.

—Sí.— miento.

Me siento terrible.

—Sé que solo llevamos un par de horas de conocernos, pero puedo ver claramente que estás muy nerviosa, tu pierna derecha no dejas de moverse.— comenta, tras escuchar lo último una pequeña sonrisa se escapa de mis labios, ese acto siempre me delataba cuando estoy extremadamente nerviosa o tengo mucho miedo.

Ahora mismo tenía mucho miedo.

—Tienes razón. Es que le tengo miedo al mar.— admito tras soltar un suspiro.

—¡Oh!— resopla a la vez que apoya su mano en mi hombro. —Tranquila. Todo va salir bien, tienes el chaleco salva vidas, nada te podrá pasar. Además, tu esposo no dejaría que nada te pasara, se ve claramente que está muy enamorado de ti y te ama. Igual que tú a él o quizás más, lo veo en sus ojos, sin duda hacen una gran pareja.— dice tan segura y sinceramente no se que decir.

Solo me siento mal y culpable, por está mentira al casarnos solo para ganar el dinero. Entre nosotros no hay más que solo una amistad y un cariño de hermanos.

Solo eso. Nada más.

Transcurrieron unos breves minutos más y finalmente llegamos a un costado del barco y aun temblorosa a causa del temor, logre subir a las escaleras. También le temo a las alturas. En cuanto terminamos de subir al barco, nos quitamos los chalecos salvavidas y nos guiaron hasta el segundo nivel, donde había un círculo de sillas, solo estaban separadas por unos veinte centímetros una de la otra.

Nos indicaron que cada una tomara asiento y posteriormente ataron nuestras manos al espaldar de la misma y nos pidieron sostener el segundo banderín. Hasta que llegaran nuestras respectivas parejas y nos desataran las cuerdas para que nos regresaran a la orilla con la ayuda de los troncos. Tras volver a escuchar eso, el pánico entro en mí y no pude contener más las ganas de llorar, que desde hace minutos tenía contenidas. Comencé a llorar en silencio con la cabeza baja.

No voy a poder hacerlo. No voy a poder salir de aquí. Me voy ahogar, eso es seguro. Me voy ahogar.

—Gail ¿Estás bien?— escuche la voz de preocupación de Mika quien ya estaba agachado frente a mí, yo solo negué aun sin poderlo ver a la cara. Mis lágrimas caían por mis mejillas. —Por favor tienes que calmarte, yo no voy a dejar te ahogues, ni que nada malo te pase.— aseguro y yo volví a negar.

Sé que lo que dice es cierto, pero el miedo es más grande que yo.

—Tienes que confiar en mí.— prosigue a la vez que me daba un abrazo, yo aun estaba atada a la silla. Por lo que se dio cuanta se aparto de mí, para ir atrás y desatarlas, cuando lo logro de manera muy rápida, tomo el banderín y volvió a colocarse frente a mí a la vez tomo mi mano derecha. —¿Estás lista?— pregunto y yo no dije nada. —Tenemos que salir de aquí, para ir a la tercera etapa.— murmuro.

Jugando A Ser Esposos: Gail & Mika ©¡Lee esta historia GRATIS!