—No... No... Voy... No voy a po-poder.— Digo entre sollozos.

—Por favor Gail. Tenemos que salir de aquí. No importa si no llegamos en primer lugar, pero igual tenemos que salir de aquí. Por favor, yo no voy dejar que nada te pase.

Transcurrieron unos breves segundos, tomen un poco de aire y asentí. Tome fuerzas de donde no tenía y me levante de la silla, aun tomados de la mano nos dirigimos hasta una de las puntas del barco y comenzamos a desatar la cuerda para liberar unos de los troncos, que hasta me sorprendió lo rápido que lo logramos y tomamos el tercer banderín. Pero de nuevo el pánico se apodero de mí, sabía lo que venía ahora, la cuarta etapa. Tenía que subir a ese tronco que ya estaba flotando en el agua para llegar a la orilla. De nuevo comencé a llorar y solo negaba con la cabeza. Está vez Mika se limitó a no decir nada, solo me dio un abrazo otra vez el cual me hizo sentir protegida y está vez pude corresponderle.

Sé que no va a dejar que nada malo me pase.

—No voy a dejar que nada malo te pase.— Susurro y luego beso mi frente.

—Está bien.— Asentí aun con temor y me coloque el chaleco salvavidas de nuevo.

Mika comenzó a bajar las escaleras hasta que se sumergió en el agua y acerco el tronco al final de la misma. Junto a él estaba Adam quien estaba ayudando a Tríz a subir al tronco.

Abigail baja. Nosotros estamos contigo. Nada te va a pasar.— Hablo Tríz y yo asentí. Comencé a bajar las escaleras aterrada, hasta que llegue al final y me aferre de las misma.

¡Ay, no! No puedo. No puedo. No puedo.

No puedo sumergirme en el agua, aun sabiendo que tengo el chaleco salvavidas.

—¿Te piensas quedar ahí toda la vida?— Manifestó una voz chillona a lo cual dirigí mi vista hacía arriba y me di cuanta que era la engreída pelirroja. —Otras personas también necesitamos bajar.

—Pues espera tu turno pelirroja teñida.— Intervino Tríz. —Porque mi amiga...

—No es el momento para que te metas en problemas Beatríz. Apenas es la primera competencia.— La interrumpió Adam.

—Tú no me hablas así. ¿Acaso no sabes quien soy?— Demando la pelirroja.

—Sí. Una arpía que se cree actriz.— Replicó Tríz lo que causo que soltara una pequeña risa.

—¡Ya basta!— Grito Adam.

—Gail por favor termina de bajar.— Suplico Mika y asentí.

Termine de bajar las escaleras y aun con temor me subí con su ayuda tronco. Amarro un extremo de la cuerda al tronco y el otro extremo lo amarro a su cintura y comenzó a nadar a la vez que el tronco comenzó a moverse lo que causo que soltara un grito desgarrador.

Me voy a caer.

—No. No puedo. No puedo.— Decía una y otra vez. Sentía que mi corazón bombeaba con rapidez a causa del miedo.

—Solo cierra los ojos y aférrate al tronco.— Hablo Mika con un tono apacible sin apartar su vista de mis ojos. Solo negué.

¡Dios mío! Estos minutos han sido eternos.

—Verás que solo en minutos estaremos sanos y salvo en la orilla.— Añadió.

Eso es lo que quiero. Solo pisar tierra firme. Volví a tomar aire y está vez asentí.

—Esta bien.— Cerré los ojos y me aferre al tronco como si mi vida dependiera de ello. De nuevo comenzó a nadar lo más rápido que podía hasta la orilla, hasta que luego de unos minutos sentí que llegamos a la orilla y no lo podía creer.

Jugando a Ser Esposos: Gail & Mika  (LIBRO 1) ©¡Lee esta historia GRATIS!