Capítulo 144: Un Hasta Pronto

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  ¡Muy buenas tardes! Y lo sé, es un increíble milagro el que esté aquí. Pero ya ven, a veces estas cosas pasan cuando menos te lo esperas C: Sólo vine a dejarles un capítulo, a decirles que lo disfruten y pues ya nos quedan unos cuantos más antes de decirle adiós a este fanfiction. ¡Saludos y excelente fin de semana! 

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Había perdido totalmente la noción del tiempo. Lo único que le constataba que las manecillas del reloj habían avanzado más rápido de lo que creía, era esa enorme y opaca luna. Había estado tan absorta en sus cavilaciones, que ni siquiera se dio cuenta en el momento en que el cielo se oscureció y que la única compañía que le quedaba era el de esos estruendosos grillos.

Estaba sola y eso inesperadamente era lo mejor que pudiera tener en ese momento.

Sus mejillas seguían frías, tan salinas como amargas. Su garganta le dolía consistentemente y su visión estaba cansada por el sobreesfuerzo que conllevaba mirarlo todo con ese efluente de emociones humanas. Pero no podía sentirse de otra manera; era así como debía experimentarse una cruda verdad que se mantuvo oculta por años.

—...Necesito recomponerme. No puedo dejar que él me vea en este estado tan patético...—sonrió con cierta premura. Se puso de pie y sacudió sus ropas. ¿En qué momento se supone que terminó recordando sobre ese muelle de madera? —...Es patético, no sé qué hacer ahora...Hay un horrendo vacío en mi interior, sin embargo...lo que necesito es...

Su rostro palideció por completo en cuanto vio esos carmesí ojos. ¿Hacía cuánto que estaba allí? ¿Por qué toda la fortaleza que hasta ese momento poseía se hundió por completo? ¿Cuándo creía que le quedarían fuerzas para correr y prendarse a él como si fuera una niña pequeña en busca de protección?

—...No tienes por qué guardarlo todo para ti sola. Está bien que lo dejes salir. Así podrás estar mejor cuando decidas reunirte una vez más con él —recomendó Craig, pasando su brazo alrededor de su nuca de manera fraternal.

—Y-Yo no quería...que esto sucediera de esta manera... No deseo que...—le era imposible poder decir palabra alguna cuando su voz se escuchaba tan embebida por el llanto.

—No es como si hubieran podido evitarlo. Pero al menos lo hicieron antes de que fuera demasiado tarde y las pérdidas fueran más graves —expresó seriamente—. Solamente deben saber que eligieron a la mejor persona para entregar el corazón por primera vez...y que fue mutuo —dijo con un tono amable y enternecedor—. Así que llora hasta que ya no tengas más motivos para entristecerte por recordar lo que hoy ha pasado...

Sin importar el buen argumento que le propinara, él sencillamente no hizo caso. Pasó de largo de cualquier advertencia y sentido común. Estaba demasiado enfadado por todo, con todos, consigo mismo, que quería estar un tiempo a solas, meditando sobre la absurda pero dura verdad.

—Y allá va...—suspiró Marko, mirando la lejana silueta del moreno. Había elegido irse a disipar su malhumor lejos de allí, en esa zona de pantano que bordeaba en parte a la comunidad de chalets.

—¿Dónde se ha ido?

—¿Kai? —fue más una exclamación que un cuestionamiento incompleto. ¿Les había estado seguido acaso?

—Dime para dónde se fue Aomine —ordenó sin atisbo de paciencia.

—No lo haré si no me dices tus intenciones —se opuso. Podría ser todo lo amable y calmado que quisieran, pero si lo provocaban era alguien de cuidado.

—Necesito hablar con él —sus serias pupilas no mentían.

—Prefieres descargar tus frustraciones con él antes que con Axelle, ¿no?

P.D. I Love U¡Lee esta historia GRATIS!