—¿Estar contigo? ¿Desde cuándo estamos juntos? Sólo soy uno de los juguetes como los otros que seguro tienes por ahí con el que te diviertes de vez en cuando, ¿no? —Jimin frunció el ceño. Hoseok quería controlar sus palabras, pero al empezar a hablar ya no pudo detenerse y siguió sacando todo lo que había acumulado dentro sin remedio. —Sin embargo, yo sólo puedo estar contigo, ser solo tuyo, cuando soy más joven que tú y me gustaría probar cosas... Porque que fueras el primero no significa que tengas que ser el único. —Jimin intentó acercarse a él, pero Hoseok apartó su brazo de un manotazo antes de que el mayor pudiera tocarle, y siguió su monólogo todavía más alterado. —¡En un mes voy a dejar de venir al instituto, me iré a la universidad y con el tiempo tú ni siquiera vas a recordarme! Ya encontrarás a otro que te coma la polla cuando no esté, y al que puedas invitar a tu casa para hacerle sentir especial con una estúpida cena cuando en realidad no tienes ninguna intención de tener nada serio.

Jimin abrió los ojos y sintió una punzada en la boca del estómago, al comprender todo lo que pasaba por la mente de aquel chico.

—Bebé... ¿De verdad piensas que eres un juguete para mí? ¿Piensas que yo te hubiera preparado alguna vez algo de cenar como aquel día o hubiera hecho esa clase de cosas si...?

Jimin miró al suelo, sonriendo algo derrotado, sin saber si haría bien en seguir hablando.

—¿Si qué? —inquirió Hoseok.

El pelirrojo se acercó a él y alargó una mano hasta su pelo, acariciándolo suavemente. Hoseok cerró los ojos, Jimin vio como sus labios temblaban un poco. Movió su mano del pelo del contrario a sus labios, acariciándolos con el pulgar. Hoseok le miró directamente a los ojos. No sabía cómo ni cuándo aquel chico había empezado a despertarle aquellos sentimientos, pero ya no podía ponerles remedio. Ya no sólo pensaba en sus gemidos, en sus provocaciones tan descaradas o en su cuerpo, sino que hacía ya un tiempo que había empezado a pensar que quería verle siempre con aquella peculiar sonrisa con forma de corazón en el rostro y que se moría de ganas de cuidarle y protegerle de todo el mundo. La mirada de Jimin se oscureció levemente al mirar a Hoseok a los ojos antes de hablar:

—Si no me hubiera enamorado de ti sin remedio.

Jimin apartó la mano de los labios de Hoseok y aprovechó el estado de estupefacción del contrario para plantarle un beso en la boca. Después de unos segundos, Hoseok salió de su sorpresa y no pudo evitar rodear el cuello del hombre con sus brazos, devolviéndole el beso apasionadamente. Dieron tumbos por los baños, sus movimientos eran torpes porque ninguno de los dos se quería separar de la boca del otro. Se devoraron mutuamente hasta toparse con los lavamanos y Jimin levantó el cuerpo de Hoseok, colocándole encima de aquella fría superficie. Le mordió y le lamió el cuello, le desabrochó la camisa y exploró con su lengua todo el torso desnudo del contrario, haciéndole soltar gemiditos ocasionalmente. Había algo distinto en cómo Jimin le estaba tratando esa vez si lo comparaba a las veces anteriores. Estaba tratándole como si fuera un tesoro que se rompería si hacía un movimiento demasiado brusco. El pelirrojo le miró y le dedicó una amplia sonrisa, sus ojos se cerraron tanto que casi desaparecieron.

—Te quiero, bebé.

Hosoek se sonrojó un poco y se mordió el labio antes de asentir. Miró al contrario a los ojos, volviendo a rodearle con los brazos y susurró:

—Yo también te quiero, Jimin.

El mayor sonrió todavía más antes de volver a devorarle la boca a besos y explorarle todo el cuerpo con caricias. Terminaron desnudándose despacio, todo lo que pasó entre ellos en aquellos instantes pareció pasar más despacio de lo habitual. Hoseok sintió un calor especial en su estómago mientras dejaba que Jimin entrase dentro suyo y de pronto comprendió que si se sentía diferente era porque aquella vez no estaban follando. Aquella vez estaban haciendo el amor y, por extraño que pareciera, darse cuenta de eso hizo que se sintiera un poco feliz. Aunque siempre le había encantado el sexo más rudo con el mayor, si lo hicieran como en aquellos momentos de vez en cuando, eso tampoco le molestaría.

Siguieron así, sintiendo el calor del contrario durante horas dentro de aquel baño. Jimin había sacado la toalla que Hoseok tenía dentro de su mochila y la había extendido en el suelo, y ahora los dos se encontraban allí tumbados, Hoseok abrazado a él, reposando su cabeza contra el pecho del mayor. Habían compartido un rato agradable en silencio (su única interacción había sido darse caricias mutuamente) cuando Jimin decidió hablar:

—Antes has dicho algo a lo que no puedo evitar darle vueltas...

—¿Mm? —Hoseok casi se había quedado dormido porque Jimin había estado jugando con su pelo. El mayor se incorporó un poco y Hoseok, al notar el movimiento, hizo lo mismo. Se frotó los ojos con una mano y le miró con curiosidad. —¿El qué?

—¿Es verdad que quieres experimentar con otra gente?

—Si te va a molestar, yo n-...

—Eso no es lo que te he preguntado, Hoseok. ¿Quieres experimentar con otra gente? —Jimin le acarició la mejilla suavemente. —No tengas miedo de contestarme con sinceridad, por favor.

—Yo... —Hoseok miró al suelo, asintiendo. Una mueca triste apareció en su rostro y una lágrima rodó por su mejilla. —Lo siento... Te quiero, pero... ¿Soy muy mala persona si no quiero tener sexo sólo contigo?

Jimin se acercó más a Hoseok y con un movimiento de sus manos, hizo que el chico se sentase a horcajadas encima suyo. Apoyó la espalda contra la pared y ahuecó las mejillas del chico entre sus manos, secándole las lágrimas y obligándole a que lo mirase a los ojos.

—Claro que no, cariño. No eres mala persona por eso. Y me parece normal que quieras experimentar cosas. No te tienes que sentir así solo porque vives en un mundo en el que te han enseñado que sólo existe una forma correcta de querer a alguien. Tú y yo podemos crear nuestras propias reglas. —Depositó un suave beso en los labios del chico, justo encima del lunar que tanto le gustaba, antes de seguir hablando. —Yo quiero que estés conmigo, pero jamás querría obligarte a tener algo que te hiciera sentir que te estás perdiendo una parte de tu vida que te parece importante explorar. Así que hablaremos de todas las cosas que te llaman la atención y las podemos descubrir juntos, si quieres.

Hoseok miró a Jimin, dedicándole una sonrisa antes de abalanzarse contra él en un abrazo que el mayor correspondió entre risas. Hoseok respiró aliviado, pensando que quizás dar rienda suelta a sus sentimientos no estaría tan mal.


***

Mmmm perdón si esto no es el sucio smut(¿?) que habías venido buscando =(, pero yo necesitaba escribir esto... Por distintas razones. Necesitaba que la relación de los dos se consolidase de alguna forma, y creo que eso no lo iban a conseguir sólo follando salvajemente. Quizás debería simplemente haber seguido escribiendo capítulos con sexo y ya, pero no sé, perdón, me gusta el drama(? Así que no he podido evitarlo. Por otro lado, el tipo de relación sexual que tienen estos dos me parece que a veces se plasma en las historias de una forma que no es, porque que tengan ciertos gustos sexuales o lo que sea no tiene por qué estar reñido con que se quieran de una "buena forma", en mi opinión. No sé si me explico(¿?)

Bueno, dejo de dar la lata. ¡Muchas gracias si te lo has leído, espero que te haya gustado, aunque sea un poquito!

También decir, este capítulo es una excepción, en el próximo volverá el porn XD (¿?) y ya que estoy voy a hacer una pregunta, en el próximo capítulo...:

¿Intercambio de parejas u orgía?

Y ya. Besiiiiiiis. 

Sorry, mister Park (Jihope)¡Lee esta historia GRATIS!