CAPITULO: 11

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GAIL

La señora Johnson traía consigo un vestido de novia blanco marfil, que me hizo entrega para que me lo probara. Con su ayuda y la de Hannah me coloque el pesado vestido, al verme en el espejo quede pasmada.

Sin palabras.

En serio era increíble. Sin duda había hecho una buena elección ahora, aunque no me gustaban los vestidos, esté era muy bonito. El vestido era corte princesa, con falda en capas y escote de corazón, adornado con un fino cinturón brillante.

—¡Oh, por Dios! Es perfecto.— Chilló la rubia eufórica aplaudiendo como una niña.

—Te vez muy hermosa.— Sonrío la señora Johnson quien se encontraba a mi lado. —Solo falta el toqué final.— Me observa por lo que fruncí el ceño confundida, en ese instante me coloco el velo, junto a un fino collar de plata con un dije de esmeralda en forma de corazón.

¡Ay, no! Una reliquia familiar no.

—Este dije era de mi abuela, que luego se lo heredo a mi madre y posteriormente a mí. Como sabes no tuve hijas, sino más bien un hijo. Pero muy bien te has ganado ese lugar, te considero como la hija que no tuve desde que conozco. Por eso quiero que tú lo conserves ahora.— Añade terminando de colocarme el collar.

¡Dios mío! No puedo aceptar esto.

Me siento la mujer más mala del mundo por mentirle a la señora Johnson, quien sin duda me ha tratado como una madre. Yo no merezco esto, yo no seré realmente la esposa de Mika.

¿Qué va a pasar cuándo se descubra todo?

¿Cuándo firmemos los papeles del divorció?

¿Qué explicación vamos a dar?

—No. Señora Johnson.— La miro y ella me da una mirada a modo de regaño, no le gusta que le diga señora Johnson. —Rachael. No puedo aceptarlo. Esto es mucho, yo...

—Claro que si puedes.— Me interrumpe. —Eres la esposa de mi hijo y serás la futura madre de mis nietos.— Agrega por lo pongo mis ojos en blanco.

Otra vez con los de los nietos. Bien es cierto que Mika es su único hijo, pero no precisamente yo seré progenitora junto con él para darle esos nietos que tanto quiera. La sola idea de pensarlo me aterra.

Eso no pasara.

—Sin duda Michael hizo una buena elección al elegirte a ti como esposa.

Sonrío falsamente.

Si supiera que todo es una mentira, una gran mentira. Entre nosotros no hay más nada que una amistad y un acuerdo para conseguir el dinero que tanto necesitamos para saldar nuestras deudas.

—Pero... Yo... Usted...— Balbuceo sin sentido.

De pronto el sonido de un celular se hace presente en la habitación y me percato que se trata el de la señora Johnson que no duda ni un segundo en responder.

—¿Bueno?— Contesta la llamada a la vez que me hace una especie de seña con la mano a modo de permiso y yo asiento.

—No cabe duda que es el destino.— Chilló de nuevo la rubia cerca de mi oído.

Un día de esto me va a dejar sorda.

—Que destino, ni que destino.— La miro incrédula. —Ya deja de leer esos libros que te estás volviendo loca, esto en la vida real.

—Ya quisiera una suegra así.

—Si quieres te la regalo.— Rió.

—No y quedarme con el retrasado de Mika.— Hace una mueca de disgusto y luego se queda pensativa unos segundos. —Aunque si tuviera un hermano, tal vez...

Jugando A Ser Esposos: Gail & Mika ©¡Lee esta historia GRATIS!