Capitulo 43 ¡Curry! 1/?

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 —¿Quién anda ahí?

—¿Ouji? —dijo Agni sorprendido al ver que su amo habia entrado a la habitacion. 

—¡Ton-! —Ciel fue intrrumpido por la mano de Sebastian para que no descubrieran su posicion.

—Sabe quienes somos —dijo Sebastian en voz baja—. Veamos la situacion.

Soma apresurado, se acerco a Agni y lo tomo con fuerza de sus ropas.

—¿Agni, tu sabias dónde esta Meena?

—Ahhh a si que él es tu amo. —despreocupado Harold miraba la escena.

—¿Tu eres el que se llevo a Meena, no es asi? —enfadado el príncipe aparto a Agni con la mano mirando con furia al desconocido—¡Agni, derrotarlo! —señalo a Harold mientras miraba a Agni, muy serio y molesto. Agni parecía estar afligido, y lleno de temor, tembló ante la orden de su propio amo, sin obedecer. Sorprendido Soma dijo: 

—Agni ¿qué estas haciendo?

Fuera de la habitacion aun se encontraban Lau, Sebastian, Tn y el conde, ocultos tras la puerta entrecerrada.

—lo que necesitamos ahora es traerlo de vuelta —comento Ciel molesto, cruzado de brazos y sentado en el suelo.

—¿Pero él los conoce? ¿no es así? —dijo Lau sopeando la petición del Conde.

—Déjenlo en mis manos —afirmó Sebastian con tranquilidad. Tn hizo un sonido burlesco al escuchar su petición. 

—Como todas las cosas, Sebastian —Tn lo miro sin gesto mientras se recargaba en la pared para ver como estaba su amo. Sebastian la fulmino por el rabillo del ojo, pues un no estaba nada contento con ella. 

Soma se encontraba entre Harold y Agni, confundido porque su fiel sirviente por primera vez lo había desobedecido.

—Agni, golpea  este príncipe y haz que se calle. —Harold sonrió burlesco.

—¿Que? —Soma lo miro atónito por su orden. Agni apretó los puños, indeciso de obedecer la nueva orden que había recibido, estaba afligido y decepcionado de si mismo. Cerro los ojos mientras todo su cuerpo se tensaba, intranquilo, con la mente a mil por hora.

—¿Agni? —una sonrisa maliciosa asomo al rostro de Harold, casi tan grande que asustaba.

Finalmente Agni pareció despertar y con ojos llenos de miedo y rabia alzo su mano sagrada hacia el príncipe, haciéndolo retroceder. Cuando la dejo caer para golpear a su maestro, este se cubrió, pero justo en medio apareció un desconocido que frenó el golpe con su antebrazo protegiendo al príncipe de su atacante.

Al girar su rostro era... un venado con cuerpo de humano. Todos en la sala lo miraron estupefactos, ¿qué diablos hacia un venado ahí?

—¿Un venado? ¿¡qué es esto!? —grito con ímpetu  Harold. 

—Yo... soy venado, vine a recoger al príncipe —se presentó cordialmente y con voz suave haciendo una reverencia.

—¡Puede ser un espía del enemigo! —gritó el dueño de la casa molesto—¡Agni!

—¿Eh? No, yo soy.... solo un simple venado —dijo alzando una mano como en señal de promesa, tratando de parar los nervios del señor Harold.

—Mátalo —dijo apresurado Harold alzando una mano. La cara de Agni se lleno de horror—. ¿Está bien que dejes de lado la promesa? —lo señalo acusándolo. La sorpresa invadió a Agni, pero fue solo por un segundo antes de que su expresión pasara a la ira. Apretó los puños con fuerza y el suelo empezó a mancharse con pequeñas gotas de sangre, eran lagrimas. Lagrimas de sangre. Cayó de rodillas, su cuerpo le parecía pesado y comenzó a hablar.

—Mi dios...y mi amo es uno solo. Decidí que solo utilizaría esta mano para mi amo —su cabeza estaba agachada mientras las lagrimas seguían rodando por sus mejillas—. El traicionar a ese dios... ¡Perdóname, por favor! —levantó la cabeza y le grito con desesperación a su amo.

—¡Agni! ¡No me digas que...! —exclamó Soma sorprendido. Agni lanzó un grito desgarrado y se levanto, rompiendo las vendas que envolvían a su sagrada mano, un aura purpura extraña lo rodeo y sus ojos parecieron brillar casi totalmente blancos. La furia lo llevo gritando hasta lanzar un golpe a donde estaba su amo, pero el extraño venado fue mas rápido y lo levanto del suelo sobre sus hombros alejándolo del peligro. Tn escucho aquel estruendo tan devastador que había causado el golpe de Agni al impactar con el suelo, se apresuro a darle instrucciones al Joven amo de no moverse hasta que ella fuera por él y se cubrió con su bufanda hasta por encima de la nariz para al final ponerse el gorro de su abrigo, así a la vista solo estaban sus ojos negros. 

—¡Lau, cuida al Joven amo, por favor! —apresurada abrió la puerta de un golpe para encontrarse aquella extraña escena.

Tn vio a Agni intentar atacar de nuevo a Soma y su acompañante. Sebastian, era claro para ella. Corrió hasta donde ellos estaban y detuvo el golpe de Agni, lo pateo con fuerza haciéndolo retroceder y levantando una capa de polvo. 

El grito de Harold se escucho justo después de aquello, estaban destrozando su casa entera. 

—¡El cristal que compre en Thomas Good!  —gritaba el casi sollozando por sus cosas rotas. Todos lo ignoraron,Angi solo tenia mente para la nueva oponente que había aparecido por la puerta. 

Fuera, Lau escuchaba el alboroto mientras Ciel se asomaba un poco para ver que pasaba. 

—Ahh —suspiro—. Parece peligroso —dijo e inmediatamente levanto a Ciel interrupiendolo de su tarea de fisgonear—. Escapemos primero —dijo mientras sostenía al Conde casi por encima de su cabeza recargandolo en su brazo para hacer como una silla para él. 

—Oye —se quejo Ciel mirando de nuevo hacia dentro de la habitacion—, este escándalo atrae demasiado la atención. ¡Tráelo y escapa! —le ordeno a Sebastian. Dicho esto, Lau se lo llevo por donde llegaron.

—Entendido —Sebastian tuvo que esquivar otro golpe que Tn no alcanzo a parar. Le dolió un poco que Ciel solo le hubiera hablado a Sebastian y a ella la hubiera dejado de lado por completo. Se vengo con una patada al torso de Agni derriban dolo con fuerza hasta el suelo, dándole el tiempo suficiente a Sebastian para escapar de las garras de aquel sirviente.

Tn se quedo mirando la ventana rota que había dejado a su paso Sebastian y se disculpo con el dueño.

—Mis mas sinceras disculpas por la descortesía de ese venado loco. —se dio la vuelta y salio por la puerta molesta. Enojada con Sebastian por irse sin ella y sin decirle nada, y sentida porque Ciel nisiquiera había notado que ella entro para ayudar a su tonto mayordomo. "No necesitaba ayuda, Tn", ella pensó en lo que diría Sebastian cuando llegara a casa. 

Tn salio y brinco la barda por la que entraron esperando ver ahí a Lau y su amo, pero la calle estaba llena de nieve y oscura, apenas unas cuantas farolas iluminaban la noche sin estrellas. Respiro el aire gélido de aquel duro invierno y trato de relajar su mente. ¿Habría prisa si le hacia una visita a un amigo suyo antes de volver? 

Moshi Moshi lectoras, volvi. Disculpenme, estaba de viajesito y no tenia donde escribir ni nada :c, pero ya e vuelto y creo que tendre tiempo de escribir antes de trabajar -n-,eso espero. Gracias por seguir aqui :) Las quiero. 

Kuroshitsuji (Varios y tu)¡Lee esta historia GRATIS!