CAPITULO: 09

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GAIL

—Lo mate. Lo mate. Lo mate.— Bajo a toda prisa de la cama para llegar hasta donde Mika, quién ahora está tendido en suelo.

¿Estará muerto?

¡Ay, no! No quiero ir a prisión.

—¿Mika?— Le doy palmadas en las mejillas. —Michael, por favor responde.— Lo zarandeó un poco tomándolo de los hombros y aún no responde. —¡Ay, no! Por la virgen de la Chiquinquirá, del Carmen, la Rosa de Guadalupe, y todos los dioses, no te mueras...

—Te tengo.— Hablo tomándome por sorpresa con un hábil movimiento me gira, quedando a horcajadas sobre mí provocando que soltara un fuerte grito del susto.

—Idiota.— Le propino varios golpeo en pecho. —Me dijes un susto.

—Ahora voy a tener que cobrar venganza por intento de asesinato.— Me mira con malicia.

—No.— Trato huir de su agarre, pero él me toma de ambas manos para que no lo golpee de nuevo. —Suéltame Mika.

—No lo creo.

Sigo forcejeando entre pataleos, pero me es imposible, él tiene más fuerza que yo. Por lo que me mantiene prisionera aun contra el suelo. Se cuáles son sus intenciones. Conoce mi punto débil.

—No. Cosquillas no.— Chillo por antelación, pero él me ignora, cumple su amenaza y comienza a hacerme cosquillas en mi estomago, generando en mí sonoras carcajadas. Soy muy sensible a ellas. Solo con escuchar la palabra: "cosquillas" ya me dan ganas de reír. —N-no. Pa... Para...

—No te escucho.— Ríe.

—Por... Por favor.— Esta vez me escucha y se detiene.

Nos quedamos en un breve silencio, mirándonos a los ojos, mientras yo intentaba recuperar mi respiración, tantas cosquillas me a robado el oxigeno y me siento acalorada. De pronto, no sé como paso o quizás sí, solo que no me percate de ello cuando me di cuenta que nuestros labios estaban a tan solo centímetros distancia y nuestras narices se rozaban.

¿Será qué va hacer lo que creo?

No. No. No. No lo creo.

En ese instante sentí que mi pulso se acelero mucho más y que mi corazón comenzó a bombea a toda prisa como si quisiera salir del pecho. Latía tan rápido que me dolía.

Esto no está bien.

Él se acerco un poco más, lentamente y por instinto cerré los ojos a la vez que nuestro labios se rozaron en un ligero toque...

—¿Está todo bien?— La voz de la señor Johnson se hace presente detrás de la puerta sorprendiéndonos y ambos nos levantamos de un salto del suelo.

—Eh... Sí. Sí está todo bien.— Respondo con nerviosismo incluso mis manos tiemblan.

—Sí mamá, está todo bien.— Habla Mika observándome, pero yo le esquivo la mirada. —Ya bajamos a desayunar.

—Yo... Yo voy alistarme para ir al trabajo.— Sin ser capaz de verlo a la cara, como a la velocidad de la luz ingreso al baño que está en mi habitación, al cerrar la puerta me quedo apoyada en ella de espaldas.

¡Ay, no! Otra vez estuvo a punto de pasar.

¿Qué es lo que está sucediendo?

—Abigail despierta.— Me reprocho en voz baja dándome palmadas en mi mejilla derecha. —No es lo que tú crees. Nada es lo que parece. Él no ten iba a besar. ¿O sí? ¡Ay, no! Ya deja de pensar tonterías.

Jugando A Ser Esposos: Gail & Mika ©¡Lee esta historia GRATIS!