Capítulo 10- ¿Confías en mí?

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La cara de Karen era todo un relato digno de contar a parte en cuanto escuchó a su tía pronunciar su nombre al lado del de Asher, por desgracia para Lady Norfan y para ella misma, que hubiera preferido soportar a Henry Manners que a ese estirado. 

Las parejas fueron siendo nombradas, estaban Lady Diana Towson con Henry Manners, Lady Sophia Peyton con Lady Norfan, Lord Edwin Seymour con Lord Marcus Raynolds, etc. 

Tras los cambios de vestuario entre las damas, que escogieron atuendos más cómodos; los primeros en salir fueron el conde de Pembroke junto a otro noble de similares características tanto en edad como en rango, luego uno tras uno fueron iniciando la ruta. Karen andaba sin pronunciar palabra al lado de Asher,que tampoco hablaba, aunque la tensión en el aire se palpaba. El camino a seguir estaba muy bien iluminado y había un sirviente cada pocos pasos para ayudar a los participantes a guiarse o con lo que fuera menester, así como las parejas al final se iban amotinando en la primera prueba que consistía en un acertijo, y aún nadie lo había resuelto.  

El aire fresco que emanaba de las hojas de los árboles hacían henchir el pecho de Karen y hacerla sentir como si estuviera en Devonshire cabalgando a solas mas el momento de paz se esfumó cuando al llegar a ese punto en el que todos estaban estancados vio a un Henry que no lo quitaba el ojo de encima. 

-¿Haría el favor de cambiarme la pareja?- preguntó el duque de Rutland al conde de Derby sin importar la cara de desconcierto de su acompañante, Diana Towson. 

-No vería justo que cambiáramos las reglas del juego, se ha establecido un sorteo y hay que respetarlo- repuso el Almirante queriendo parecer lo más neutral posible sin que se le notara el encrespamiento. 

-¡Lord Stanley!- exclamó Lady Norfan acercándose a Asher mientras lo cogía por el brazo y esbozaba una sonrisa de lo más coqueta mientras fingía tener miedo- es horrible que nos hagan pasar por el bosque a estas horas de la noche,¿ a usted no le da miedo? - preguntó con tanto remilgo que Karen rodó los ojos de hastío.

-¿Puede decirme el acertijo ?- preguntó Lady Cavendish queriendo ignorar a esa melindrosa que acababa de acaparar la atención de su acompañante con su pestañeo fingido. 

-Claro señorita, si sabe la respuesta deberá escribirla en este papel y entregármela de modo que otros no puedan leerla; es el siguiente: está intentando salir de un laberinto y hay tres puertas delante de usted, una da al infierno;  la otra, a un asesino; y, la última a un león que no ha comido en tres meses...¿cuál escogería?- la joven meditó unos instantes, intentado concentrarse a pesar de la conversación claramente coqueta entre Asher y Anne Norfan, hasta que lo supo y empezó a escribir sin comentárselo a su acompañante, si se equivocaba estaban descalificados y si acertaba podrían pasar, tan sólo habían pasado dos parejas des de que había iniciado el juego y, Henry, que había estado esperando expresamente a que llegara el objeto de su deseo también se apresuró en escribir la respuesta para no quedar detrás de ella ante la mirada confusa de que Diana que había decidido entablar conversación con Sophia más que preocuparse en saber la resolución de la adivinanza. 

-Panterita, panterita... fíjate que has llegado tú y me has inspirado- refirió Henry esbozando una de sus sonrisas ladinas mientras entregaba el cartoncito al mismo tiempo que ella a la sirvienta que asintió hacia ambos jugadores levantando una pequeña cuerda para que pasaran. 

Asher abandonó la conversación con Anne en el momento que escuchó a ese rufián referirse a Lady Cavendish por un sobrenombre del todo inadecuado, un choque térmico corrió por su cuerpo haciéndolo avanzar en zancadas intimidatorias a la pareja que ya pasaba a través de la cuerda sin esperar a nadie.  

-Espere Lord Manners- suplicó Diana corriendo tras él que no se había dado cuenta de que había desaparecido inmersa en la conversación con Sophia. 

Ojos del anochecer ( III Saga de los Devonshire)©¡Lee esta historia GRATIS!