CAPITULO: 08

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MIKA

Me encuentro en el umbral de la puerta que da salida a la casa y fijo mi vista en el reloj de mi celular que marca las 7:43am. Mi madre Rachael me había pedido la noche anterior que fuera a buscarla al aeropuerto a las 8:30am. Por lo que la morena aviso al café que llegaría un poco más tarde, aun así no se da prisa.

—¿¡Date prisa que el avión ya debe estar por aterrizar!?

—¡Ya voy!— Hace su aparición bajando por las escaleras.

Ambos salimos de la casa y subimos al taxi que nos estaba esperando para emprender el viaje al aeropuerto que esta a media hora. En cuanto llegamos, comienzo a divisar a las personas en busca de mi madre, solo minutos después doy con ella y su expresión denota que no esta muy contenta.

Estas muerto Mika.

—Michael Russell Johnson. Estoy muy enojada contigo.— Me pellizca en la oreja derecha como si fuera un niño malcriado de cinco año.

—¡Ay, Mamá!— Me quejo sobandome la oreja y de reojo veo que la morena se ríe. —Yo también te extrañe.— Añado sarcástico. Pero es cierto, la extrañaba. Así que le brindo un abrazo el cual ella recibe.

—Pues no parece. ¿Por qué no me avisaste nada de la boda?

Sé que esta es molesta por no informarle nada. No por la boda, ya que ella le tiene mucho cariño a Gail, siempre ha considerado la idea que nosotros debemos estar juntos. Pero eso no pasara jamás. Esto solo es un acuerdo. Nosotros solo somos mejores amigos y nuestro cariño es fraternal.

—Es que todo paso tan rápido.

No me gusta mentirle a mi madre. Pero no puede saber el verdadero motivo, por el cual Gail y yo nos casamos. Estoy seguro que eso la decepcionaría. Ni quiero imaginar como será su reacción cuando esto acabe y tengamos que divorciarnos.

GAIL

—Mi niña Gail.— Con emoción la señora Johnson se aproxima caminando hasta mí para abrazarme por lo que le corresponde afectuosa.—Como estas de linda, no sabes lo feliz que me haces que tú seas la esposa de mi hijo.

Él se quedo observando un segundo la escena. Entonces es cuando siento mis pulmones aplastarse. La señora Johnson es alta y más corpulenta que yo, que más bien soy delgada de baja estatura por lo que me tenia presionada en su pecho. Sé que estaba alegre de verme, pero me esta dejando sin oxigeno. Como puedo le hago una señal a Mika.

—Mamá la estas asfixiando.— Advierte Mika y la señora Johnson me suelta de su agarre así poco a poco el aire vuelve a mis pulmones.

—Lo siento cariño.

—No se preocupe señora Johnson.— Sonrío. —También me da mucho gusto de verla.

Por una parte de verdad me agrada verla de nuevo después de varios meses. En varías ocasiones viaje a Los Ángeles junto a mi madre Alicia, su esposo Andrew, mi hermana Andrea y Mika para visitarla. Incluso pasar vacaciones de invierno. Al igual que Mika y yo mantenemos una buena amistad. Nuestras madres se llevan muy bien.

—No me digas señora Johnson querida. Sabes que me puedes tutear. Dime Rachael.— Asentí. —Yo siempre supe que ustedes terminarían juntos, es inevitable no darse cuenta del amor que sienten uno por el otro solo con ver sus ojos.

—¿Amor?— Abro mis ojos en sorpresa.

—Si amor. Mucho amor.— Enfatiza con ironía Mika dándome una mirada de advertencia entrelazando su mano a la mía.

Claro, la mentira de que somos esposos.

—Mamá seguro estas cansada por el viaje, será mejor que vayamos a la casa.— Se dirige a su madre y aun con nuestras manos entrelazadas empezamos a salir del aeropuerto en busca de otro taxi para irnos a la casa.

Jugando A Ser Esposos: Gail & Mika ©¡Lee esta historia GRATIS!