16. Entrenamiento

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El castaño tuvo que quitar sus zapatos casi de inmediato mientras el pelinegro seguía vaciando todo el estómago en el lavabo.
Después de eso el avellana logró que Gerard se diera un baño, le hizo ponerse una pijama mientras él le preparaba un té en la cocina.
El pelinegro aún parecía de trapo y decía algunas incoherencias lo cual hacía reír al castaño pero le parecía tierno a la vez.
Después de darle el té le acostó en la cama cubriéndolo con las sábanas y semirecostandose él también a su lado.

—Siento lo de tus zapatos Frankie...—murmuró el de ojos verdes buscando recostarse en el pecho de Frank.
—Tranquilo pequeño vomiton —el avellana rió terminando de atraerlo hacia él para abrazarlo y acariciarle el cabello.
—No dejes que vuelva a beber por favor —rió ahora el pelinegro.
—Tranquilo, me encargaré de eso. Ahora debes dormir ¿de acuerdo?
—Sí, pero si te quedas conmigo.
—Mis padres de seguro deben estar esperándome, mañana nos veremos.
—No te vayas —le vio hacer un puchero muy tierno mientras lo abrazaba mas fuerte.
—Gee...
—¿Frankie? —el avellana rió negando.
—Está bien, me quedaré. Pero por favor duerme porque dudo que quieras ir mañana al instituto. Pero mañana tienes entrenamiento así que debes ir.
—Gracias, por todo —sonrió el pelinegro.
—Shh..duerme princesa. —Recibió un beso en la frente por parte del avellana y con eso comenzó a quedarse dormido.

El avellana se había quedado dormido con el pelinegro abrazado, los padres de este al parecer habían llegado hasta muy tarde porque no escuchó si quiera cuando llegaron.
A la mañana siguiente fue el primero el levantarse ya que debía irse más temprano para llegar a su casa primero.
Bajó despacio a la cocina por una aspirina y un vaso de agua para Gerard porque estaba seguro que lo necesitaría cuando despertara.
Le hizo un desayuno rápido y después llevó todo en una charola a la habitación dejándolo sobre la mesita de noche.
Lo siguiente que hizo fue tomar prestadas un par de pantuflas de Gerard aunque estás eran rosa y tomar sus zapatos los cuales estaban mojados por haberlos intentado limpiar el día anterior.
No hizo mucho ruido al hacer todo eso y cuando estuvo listo solo escribió una nota para el pelinegro antes de irse.

Después de eso bajó las escaleras sin hacer ruido y salió de la casa para después tomar su auto eh irse.

Horas después estaba Gerard entrando al instituto con cara de que sería capaz de matar a alguien si tan solo lo molestaban. Y en par estaba bien.
Su madre había preguntado qué pasaba durante el camino y él le había contado toda la historia. Y aunque esperaba un regaño realmente no fue así, Donna solo rió con él aunque obviamente si le dio algunos consejos y precauciones de madre.

Lo único que Gerard quería era dormir, tomar café, matar a alguien y dormir otra vez.
El avellana sonrió a lo lejos cuando lo vio a lo lejos porque realmente se miraba la cara de pocos amigos que llevaba.

—Hola princesa vomitona ¿cómo estas? —Gerard le miró mal y después hizo un puchero.
—Cállate, no me recuerdes eso. Solo quiero dormir, matar a alguien que posiblemente seas tú si vuelves a mencionar vomito y tomar café. —Frank rió para después besarlo logrando sacarle una sonrisa.
—Vamos, cumpliré uno de tus deseos.
—¿Matarte sin que nadie sospeche?
—Comparte café gruñon. Además no es mí culpa que estés así. —Gerard asintió y caminó junto a Frank quien solo se limitó a cargar la mochila del pelinegro para ayudarle y tratar de sacarle una sonrisa.

Para la hora del entrenamiento Gerard se sentía mucho mejor estaba de mejor humor y tal vez se debía a que Frank se había pasado el día tratando de hacerlo sentir mejor. Consintiéndole a mas no poder solo para sacarle el mal humor.

Cheerleader (Frerard) ¡Lee esta historia GRATIS!