15. Fin de semana

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—¿A dónde quieres ir princesa? —preguntó Frank una vez estuvieron dentro del auto.
—¿Podemos ir a dónde me llevaste para nuestra segunda cita?
—Por supuesto —Frank sonrió tomando la mano de Gerard y besando esta con delicadeza.

El camino fue algo extenso ya que la casa de los abuelos de Frank estaba bastante alejada de aquel lugar a donde habían ido y eso era porque este quedaba casi a las afueras.
Pusieron algo de música en el camino y cantaron sus canciones favoritas a todo pulmón para luego reírse de ellos mismos.

Al llegar, la noche ya estaba cayendo aunque aún no era del todo tarde.
Frank estacionó el auto y después le abrió la puerta a Gerard.
La cuidad podía apreciarse dese allí y todas las luces comenzando a adornar la vista. Se quedaron recargados en el auto aunque Gerard había decidido sentarse sobre el baúl.

—Siento lo que pasó, no pensé que ellos fueran a actuar de esa manera —por primera vez desde que llegaron Frank había roto el silencio con esas palabras.
—Está bien, me sentí muy mal. Aunque si soy sincero estoy acostumbrado. Realmente pude darme cuenta que no me dieron ni una oportunidad.
—Siempre creí a mí familia diferente. Al menos mí padre y mí madre lo son. No importa si no les agradaste, no necesito su aprobación y no volverás a ir a esos estúpidos almuerzos "familiares". Tampoco yo, solo iré a decirles lo que no dije hoy, debí defenderte pero solo te ignoré.
—Está bien Frankie, no creo que debas estar en contra de tu familia por alguien que acabas de conocer. Entendí perfectamente cuando decidiste quedarte con ellos y no ir conmigo.
—Gerard, sé que te conozco hace poco, pero realmente pareciera que lo hago desde hace mucho. No necesito pasar cinco años conociéndote para defender lo que quiero, sé que me gustas ahora. Y aunque tuviera un día de conocerte mí familia debe respetarte.
—Me gusta como me defiendes de los demás sin saber si puedes tener consecuencias. —Gerard sonrió y Frank se movió de su lugar para ponerse frente a él abrazándolo por la cintura.
—Lo hice sin siquiera conocerte la primera vez en la cafetería del instituto. Y no me arrepiento de nada, así que no creo arrepentirme si lo sigo haciendo.
—Gracias. Y lo que pasó con tu familia hoy, no importa, lo olvidé ¿está bien? Debo aprender que no todo el mundo va a aceptarme tal cual.
—Pero yo me encargaré que el mundo no te lastime nunca. Quiero que estés en mí mundo y si quiero eso, debo intentar que todo lo que te haga daño de el, esté lejos de ti.
—¿Te han dicho que eres muy cursi? —Gerard le abrazó por el cuello acercándolo más a él.
—No sabía lo cursi que podía llegar a ser hasta que te conocí a ti. Sacas lo mejor de mi Gee.
—¿Acaso podría haber algo malo en ti?
—En todos lo hay, y en mi también pero jamás contigo —y sonrieron para después juntar sus labios.

Se besaron por un largo tiempo haciendo pausas entre cada beso solo para verse a los ojos y saber que de verdad estaban allí.
Podría sonar a la novela de romance más barata y cliché del mundo, pero así era y nadie podría decir lo contrario.

—Te quiero Gee —susurró Frank contra sus labios nuevamente sin despegar sus frentes.
—También yo —y fue Gerard quien lo besó ahora—. Eres como un sueño, jamás pensé que un chico tan lindo se fijaría en mi.
—Y yo jamás pensé que encontraría a alguien como tú. —Frank sonrió y le tomó en brazos aprovechando la posición en la que estaban—. Bien princesa, debo devolverte a tu castillo. —Gerard rió besándolo una vez mas en respuesta mientras el castaño caminaba y se encargaba de abrir la puerta del auto para después dejarlo dentro de este haciéndolos separarse.

En el camino de regreso pasaron comprando algo de comer y luego comieron en el auto mientras escuchaban más música.

Cuando llegaron a casa de Gerard no era muy tarde aún lo que hizo a ambos no preocuparse por quedarse unos minutos mas dentro del auto.

—No quiero que te vayas puedes quedarte otra vez..Frankie.
—Gee, no quiero que tus padres piensen que estoy abusando de su confianza. ¿Quieres salir mañana? Podemos salir desde la mañana a desayunar y luego podemos viajar en el auto hasta nuestro lugar y hacer un pinic para el almuerzo. Podemos regresar a la cuidad después y comprar helado para ver una película en tu casa.
—Me gusta la idea, si quiero. ¿A que hora vienes?
—¿Te parece a las ocho? —Gerard asintió.
—Sí, Frank...¿no te aburres de estar conmigo?
—Claro que no, no pienses eso. Me encanta pasar tiempo a tu lado, no puedo pensar en otra persona mejor para pasar tiempo. —Gerard asintió sonriente para después inclinarse al lugar del avellana y besarlo.
—Adiós Frank —el castaño dejó un suave beso en su frente antes que este se bajara del auto y después solo lo vio irse.

Al día siguiente Frank llegó a la hora acordada por Gerard.
Este se había vestido como normalmente lo hacía lo que lo hacía sentirse bien consigo mismo de nuevo.

Fueron a desayunar primero como lo habían planeado y después solo fueron a caminar por el centro comercial.
Comieron helado antes de tiempo y luego entraron al supermercado para comprar algunas cosas para llevar.
Compraron comida en su mayoría y algunas cosas como frutos secos.
Hasta que estuvieron en la sección de licores donde habían terminado por buscar otra.
Gerard observó las botellas y diferentes tipos de bebidas que habían teniendo curiosidad porque realmente nunca había bebido nada de eso antes.

—¿Qué sucede Gee? ¿Te aseguro que ninguna de esas botellas tiene agua dentro.
—Nada...solo...yo..nunca eh bebido antes. Y ya sabes, me dio curiosidad. Si ya sé que eso es muy infantil pero es verdad.
—¿Y te gustaría hacerlo?
—Sí, solo probar.
—Si prometes que tus padres no van a matarme podemos llevar una. Pero, la beberemos en tu casa porque no pienso arriesgarnos a conducir así.
—¿Dejamos nuestro plan para otro día? —Frank asintió—. Okay, además mis padres no estarán en casa hoy, regresarán muy tarde y Michael fue a casa de alguien.
—Si tú quieres.
—¡Genial! Mí primera vez estando ebrio será contigo. —Gerard tomó la botella y se adelantó a la caja como si le hubiesen dicho a un niño sí a sus dulces.
—¿Qué? No, no solo vas a probar. ¿Gerard? —Frank comenzó a buscar a Gerard por el pasillo ya que anteriormente se había volteado y no vio cuando este se fue.

Al final solo salieron del super con una botella y algunas bolsas de frutos secos.

Comieron algo durante la tarde y prendieron la televisión mientras.
Gerard estaba como un niño pequeño, estaba muy ansioso y a Frank le parecía gracioso pero muy tierno a la vez.
El primer trago cuando decidieron hacerlo fue para el pelinegro quien se arrepintió de haber estado emocionado cuando aquella substancia pasó por su garganta haciéndole toser un poco.

—Ya no quiero mas Frankie —le pasó la botella al castaño haciéndole reír.
—Tranquilo es así al principio, solo, debes saber si te gusta o no. Pero si de verdad ya no quieres está bien.
—No, okay otra vez.

Y después de un rato se habían tomado la mitad de la botella entre los dos.
Frank no estaba tan afectado pero Gerard, él estaba riendo por cualquier cosa eso sin contar que parecía de trapo sobre su cama.

—Gee, creo que mejor debes ducharte y dormir un poco. Creo que fue mala idea lo siento.
—¡No Frankieee! Fue una buena idea —jaló al castaño de la mano haciendo que este cayera sobre él—. Bésame.
—Gee, vamos. Tus padres van a matarme. Te dije que solo debías probar y mientras fui a la cocina por un bowl tomaste mas de lo que te dije.
—Frankie bésame y cállate —puso un dedo sobre sus labios y fue él quien ahora le tomó del cuello besándole.
—Ya, vamos debes darte un baño. —Gerard se quejó pero aún así se puso de pie siendo ayudado por Frank para ir a la ducha.
—Frankie, ven —el castaño se acercó y parecía que Gerard le diría algo al oído pero cuando estaba por decir algo...terminó vomitando en sus zapatos.
—¡Gee!
—¡Oops!

Cheerleader (Frerard) ¡Lee esta historia GRATIS!