Capítulo 3 - Tercera parte

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Iba andando hacía el aparcamiento donde había dejado el coche cuando en una callejuela le vi… ahí estaba Adder junto a otro hombre al que entregaba una buena cantidad de dinero a escondidas. Se palmearon como dos pandilleros y Adder se alejo mirando alrededor, yo me escondí y le seguí.

No es que me sintiera orgullosa pero mi instinto nunca me había fallado hasta el momento. Me metí en un portal cuando se giró y reemprendí la marcha, aquel no era muy buen barrio que digamos y menos para un policía solo… al poco le vi torcer por otra boca calle y se sentó en una de las mesas de una terraza, asome la cabeza con el pulso estallándome por la adrenalina y miré con quién se reunía. El corazón me dio un doloroso vuelco cuando reconocí a uno de los McKoy, apenas intercambiaron unas palabras que este se fue dejando a Adder sólo. Iba a marcharme cuando vi que aparecía alguien, no podía verle y no lo reconocía… ambos parecían discutir y Adder se levantó tras aporrear la mesa largándose de allí.

¿Qué había ocurrido allí? ¿Podía fiarme de él? ¿Estaba realmente metido en todo aquello, era culpable? No quería creerlo, no podía… las pruebas lo habían descartado y cuanto más ahondaba más lejos de acusarlo quedaba todo, parecía que la trama era más complicada de lo que parecía. Corrí hacía el coche y conduje hacia casa, miré el móvil y vi que tenía como unas cinco llamadas de Adder. Suspiré cerrando la puerta y por los pelos logre esquivar un golpe al ver algo moverse en el reflejo de la carrocería.

Los tres tipos volvieron a atacar y yo me defendí, los jodidos eran buenos y estaba claro que adiestrados, saqué el arma pero uno de ellos me desarmo, los golpes me dolían horrores, salte hacía un lado y me escabullí cuando uno de ellos disparo, las balas silbaron alrededor y yo intenté respirar a pesar del dolor del muslo, una bala me había rozado. Me apreté la herida y la sangre me mancho la mano. Llamé como pude a Jack y todo acabo cuando se escuchó la primera sirena. Apoyé la espalda en la pared intentado respirar despacio.

-¡Niki! – corrió hacia mí Jack – Dios estas herida, ¿estás bien, es grave?

-No, es sólo un rasguño. Ve a ver a los chicos…

Pero Tom ya venía negando con la cabeza.

-Muertos, esos tíos son profesionales. No les dio ni tiempo a reaccionar.

-¡Mierda! – apreté los dientes tragándome un sollozo, se los habían cargado por mi culpa.

Durel llegó al poco y yo me empecinçe en no ir al hospital. Adder doblaba la esquina justo cuando la ambulancia se iba y el equipo se retiraba tras recoger todas las pruebas.

-¡Hijo de puta! Yo te mato – salió a por él Jack cogiéndolo por el cuello de la ropa.

-¡Jack! ¡Suéltale! ¡Jack! – me levanté dejando escapar un leve grito al no recordar la herida de la pierna y las magulladuras, a duras penas me había podido defender y mira que yo era buena.

El resto de chicos lo apartaron de él con la ayuda de Durel.

-¡Esto es cosa suya! – seguía despotricando Jack fuera de sus casillas.

-Niki ¿estás bien, que ha pasado? No me contestabas estaba preocupado – vino hacía mí cogiéndome la cara entre las manos que yo intenté apartar sin mucho éxito.

-Si, no es nada – susurré.

Joder su preocupación era real, no mentía… ¿pero por qué parecía tan enfadado y nervioso? ¿Por qué había fallado o porque me habían atacado?

-Niki, déjame protegerte, por favor… puedo hacerlo, sólo has de aceptar una cosa – me atrajo hacía él hablando a mi oído – Te aseguro que puedo encargarme de esto, déjame hacerlo…

-No… - dije con un hilo de voz

-Niki, no quiero perderte – me aferró con desesperación – Por favor…

-No quiero vendettas personales, deja a los míos hacer su faena…

-Ellos no pueden Niki ¿es que no lo entiendes? Es cosa de ellos, nosotros podemos ocuparnos de tu seguridad, no dejaré que nadie te haga daño, no lo permitiré tú eres mi chica.

Me quedé petrificada, las rodillas me temblaron y mis dedos se cerraron entorno a su espalda por voluntad propia, con él me sentía a salvo, con él era todo distinto… cerré los ojos y deje que siguiera abrazándome ¿Qué demonios me ocurría? ¡¿Qué me pasaba con él?! ¿Y mi fuerza?

-¿Y cuál es el precio Adder? – conseguí pensar por fin.

-Que estés conmigo.

-Ya estoy contigo…

-No Niki, quiero que seas mi mujer. Cógete unas vacaciones, salgamos de aquí démonos unos días para volver a estar como aquel día en la playa, lo necesitas, todo esto te está desbordando.

-Pero me estoy acercando… no puedo…

Sus brazos me apartaron para que pudiera verle la cara.

-Solos tu y yo, nada más – murmuró de nuevo quería que toda aquella conversación quedará entre nosotros.

Asentí y me aparte de él para poder respirar, para poder pensar, su olor su cuerpo y sus ojos me nublaban el juicio…

-Te cogeré Castillo, se la verdad – paso junto a él Jack – No te saldrás con la tuya – se alejo.

Yo suspiré mirando a Durel y conseguí que no anulará lo de esa noche.

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Tres noches más acudí a la discoteca y las tres veces que algún tipo se acercaba con malas intenciones este aparecía muerto. Pero lo peor llegó el fin de semana… estaba aún en la cama entre los brazos de Adder medio riendo para que dejase de hacer el tonto cuando el teléfono sonó, la voz de Durel me hizo sentar instintivamente, algo horrible había ocurrido.

-Niki… ha pasado una desgracia…

-¡Durel habla! ¡¿Qué ha pasado?! – dije con el corazón en un puño. 

Tenía un muy mal presentimiento, Adder me miraba con el ceño fruncido y dejo de rozarme la espalda, me beso el hombro y espero muy atento a mis reacciones.

-Es Jack…

-¡¿Qué?! ¿Qué ha pasado? – ni siquiera reconocí mi voz una octava por en encima de lo normal.

-Él ha… ha muerto, apareció con una puñalada en el corazón.

-No… - rompí a llorar y el teléfono se me escurrió de la mano, no podía ser.

No podía creer aquello, Jack no, él no… no podía ser. No fui consciente ni de haber gritado ni de haber llegado a comisaria. Todo paso como en una neblina, era como si no estuviera allí. Durante el funeral permanecí insensible hasta que llegamos al apartamento, allí volvía a llorar abrazada a mi misma dentro de la ducha. Alguien lo había matado… y yo pensaba hacérselo pagar fuese quién fuese.

Noche de Calor - Capítulo 1¡Lee esta historia GRATIS!