14. Almuerzo familiar

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Gerard abrió los ojos con pesadez por la mañana, gracias a que sentía el frío viento mañanero congelar su cuerpo.
Se talló los ojos con una mano  bostezando aún y tomó su celular para revisar la hora, aún era un poco temprano normalmente se levantaría hasta media hora mas tarde.
El ruido de la puerta siendo abierta le hizo medio sentarse apoyando su espalda a la cabecera.
La puerta fue abierta por completo y entonces fue Frank quien entró a la habitación con una charola en las manos. Gerard le miró al principio extrañado y ya después formó una sonrisa cayendo en cuenta que Frank se había quedado junto a él la noche anterior.

—Buenos días princesa, ¿Qué tal dormiste? Me ahorras el trabajo de despertarte por cierto —mencionó el castaño en tono algo bajo mientras se acercaba a la cama y ponía la charola en la mesita de noche.
—Buenos días Frankie...dormí bien por cierto. ¿Qué tal tú?
—Genial, es agradable abrazarte. Tomé la libertad de invadir tu cocina por cierto y prepararte algo de desayunar, no soy un chef pero hice lo pude. Si es que te gustan las tostadas con queso crema y mermelada y preparé dos wafles. Café cargado con tres de azúcar como te gusta y jugo de naranja porque no había de fresas, pero les puse fresas a los wafles. —Gerard le escuchó con atención y sonrió tierno llamando al castaño para que se sentara a su lado.
—¿No crees que es muy temprano para ser tan lindo?
—No tengo horarios Gee —llevó su mano para acariciar la mejilla del esmeralda con suavidad—. Lo siento si es muy temprano, pero debo irme, según yo aún llego a tiempo a mí casa para darme una ducha rápida y obviamente vestirme. Creo que si llego a tiempo a clases.
—¿Ya has comido algo?
—Sí, café y dos tostadas mientras las hacía. Tal vez prepare demasiado para ti, cuando nos casemos recomiendo que pages un gimnasio porque suelo cocinar demás —soltó un risa y Gerard también lo hizo.
—¿Casarnos? Tal vez deberías ir más despacio.
—Serás mí esposo yo lo sé y usarás un vestido hermoso en nuestra boda. Tendremos perritos y una gran casa en Miami.
—Prefiero New York es mas mí estilo. Y lo siento pero tendremos gatos.
—¿Ves? También sabes que será así. —Gerard rió.
—Nos vemos en la escuela Frank. —El castaño sonrió para luego ponerse de pie y besar la frente del pelinegro.
—Nos vemos. Por cierto si tu padre pregunta me fui ayer y nunca dormí aquí.
—Tranquilo así fue. —Frank sonrió para después cruzar la puerta y salir por completo.

Frank bajó las escaleras sin hacer mucho ruido y se llevó un susto al ver a alguien en la cocina quien para su suerte era Michael.

—Hola Michael —él levantó la vista de su tazón de cereal para prestarle atención.
—¿Dormiste con Gerard?
—Depende a que te refieras con eso —el rubio rodó los ojos sonriendo un poco.
—Solo dormir Frank.
—Oh, sí claro. Y por eso ya me voy si tu padre se da cuenta lo más probable es que no llegue ni a la puerta. ¿Y tú que haces despierto? Y al parecer ya estás listo para ir a la escuela.
—Sí, se supone que hoy debía llegar más temprano pero al parecer mí madre lo olvidó.
—Podría llevarte si quieres, mí casa queda solo un poco mas lejos de tu escuela, me queda de paso.
—Genial, vamos.

Michael era normalmente callado pero habló bastante con Frank durante el camino, cosas como sus bandas favoritas o películas.
Y aunque no reía muy seguido con Frank lo hizo y varias veces, el castaño de verdad era muy agradable.
Al final terminó dejándole en su escuela y despidiéndose de él para finalmente irse a su casa. Aunque claro después de unos minutos recibió una llamada de Gerard preguntando si por casualidad se había llevado a su hermano, a lo que contestó con que sí pero que sus padres obviamente no debían saber.

Durante el receso como de costumbre Gerard y Frank se sentaron en su lugar. Estaban muy abrazados el uno al otro ya que hacía algo de frío. Frank tenía a Gerard entre sus brazos mientras le acariciaba el cabello y Gerard solo estaba muy cómodo abrazándolo.

Cheerleader (Frerard) ¡Lee esta historia GRATIS!