CAPITULO: 06

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GAIL

La primera vez que me enamoré de un chico tenía diecisiete años. Aun recuerdo la primera vez que me tope con aquellos hermosos ojos color chocolate. Iba rumbo a la clase de francés, cuando inesperadamente al cruzar por un pasillo ambos chocamos, tirando nuestros libros al suelo.

Muy cliché. ¿No?

Sin embargo, la realidad es otra. Luego del inesperado incidente, muy amablemente me ayudo a recoger los libros que habían caído al suelo, en ese instante nuestras miradas chocaron y por un momento sentí que me perdí en sus ojos a través de sus anteojos. Cualquier pensaría que de un nerd se trataría, pero no. Todo lo contrario, su aspecto hacía aparentar de un chico rebelde. Una vez que terminamos de recoger los libros, me dedicó una linda sonrisa y en un susurro me dijo sus nombre. «Soy Ihan» su voz, su voz era la más hermosa melodía que mis oídos había escuchado. Si en ese momento me hubieran dicho que él rompería mi corazón, hubieran tomado una mejor decisión.

El tiempo pasó, nuestra amistad creció al igual que mi amor por él también. Cada semana esperaba con ansias la clase de francés para volverlo ver, cada vez que mi teléfono destellaba con un mensaje de él, sentía que mi corazón saldría del pecho. Todo de él me enamoro, no solo su físico, sino también su personalidad, era todo lo que buscaba. Lástima que yo no era lo que él esperaba. Con el tiempo me di cuenta que lo nuestro jamás podría ser. Que Ihan solo me veía como una amiga y que de la zona de amigos nunca saldría. Pues no me equivoque. Aun así nunca me rendí, mantuve la esperanza de que algún día él me viera con otros ojos. Hasta que sucedió, me regalo aquel y tan esperado beso que tantas veces imagine. Mi amor se intensifico y mi esperanza se avivó, pero nada es lo que aparenta ser.

Justo un año después, cuando nos graduamos de la preparatoria me dio la noticia de que se iba ir al extranjero mediante un correo electrónico. «...mañana me voy a Brasil.» Fue la última frase que leí, no pude evitar derramar unas lágrimas, sentía que mi corazón se partía en pedazos y que jamás lo iba a volver a ver. Que el amor que sentía se iba junto con él en ese avión sin retorno. Esa noche llore y llore hasta quedarme profundamente dormida. Al día siguiente tome una decisión que ni yo misma me creí capaz de hacer. Fui hasta el aeropuerto a buscarlo y decirle lo que tantas veces me calle, aun sabiendo que nada de lo que hiciera cambiaría su parecer.

° ° °

—Con esto no pretendo que cambies tus sentimientos y me correspondas, pero necesito decírtelo, necesito quitarme esté peso de encima. No sé como paso, pero yo me enamore de ti, yo te amo. Aun sabiendo que solo me quieres como una amiga.

Sentía mis ojos cristalizarse aun así contuve mis lágrimas. No quería llorar delante él. Bastante vergonzoso ya había sido venir hasta aquí para declararle mis sentimientos. Ihan estaba en pie frente a mí observándome.

Él siempre estuvo consciente de mis sentimientos.

—Sabes que si pudiera corresponderte lo haría.— Dijo. Dio un paso hacia adelante y me abrazo acunándome en su pecho.

Odiaba esas palabras.

—Eres una gran mujer Gail, te aseguro que más adelante encontraras a alguien que si merezca tu amor, pero yo no... yo no puedo. Lo siento.

Pero yo solo te quiero a ti.

Me contuve para que esas palabras no salieran de mis labios, y no pude evitar soltar unas lágrimas silenciosas. Sentí como algo mi pecho se hundía, haciendo mi corazón en pedazos. Esto era muy doloroso.

° ° °

Esa fue la última vez que lo vi y hasta el día de hoy no supe más de él. Aunque han pasado tres años, no lo he podido olvidar, incluso aun siento que lo amo. Parece estúpido pero así me siento. A veces me odio a mi misma por eso. Por tal motivo me prometí que más nunca mezclaría amistad con amor. Que más nunca me enamoraría de alguien que fuera mi amigo. No quiero volver a pasar por lo mismo nunca más. Medio año después decidí que era hora de pasar la página y darme la oportunidad de conocer alguien más, no podía pasarme la vida esperando algo que no iba suceder jamás.

Jugando A Ser Esposos: Gail & Mika ©¡Lee esta historia GRATIS!