Justo entonces conocí a Christopher, un día que Hannah me convenció de asistir a una fiesta en un club popular en la ciudad, nuestra atracción fue mutua y acepte salir con él unos días después, todo parecía ir tan bien, que no vi el letrero de peligro, un mes después descubrí que solo estaba jugando conmigo y que al mismo tiempo que me pretendía a mí, coqueteaba con Hannah.

Que descarado ¿No?

En cuanto nos enteramos de lo que estaba haciendo lo enfrentamos dejándolo al descubierto y él solo se excuso diciendo que todo era un mal entendido. Solo tenía ganas de matarlo. Aunque no valía la pena.

Pero no todo termina ahí. Meses después conocí a David, un rubio de impresionantes ojos azules que cursaba el último año de Administración y Finanzas en la universidad, ya solo le faltaban algunas semanas para graduarse. Así que era tres años mayor que yo. Casualmente comenzamos a coincidir en diversos lugares en la universidad, al principio quise mantener distancia por temor a que me engañaran con falsas ilusiones de nuevo. Tras varios intentos de su parte, finalmente acepte una invitación a salir.

Nada se pierde con intentarlo ¿no?

Así comenzó nuestra relación, dentro de mi crecía una pequeña esperanza de que sí era posible de volver a enamorarme. Sin embargo, la duda calco en mí cuando David me propuso ser su novia. En ese instante me sentí alagada, jamás ningún chico me había propuesto algo así, pero siempre el fantasma de Ihan aparecía en mis recuerdos y en mi corazón. Aun lo quería, siempre tenía la esperanza de que un día regresara.

Lo único que logre decirle a David en respuesta que me diera tiempo, que con eso no me estaba negando a la posibilidad de aceptar su propuesta más adelante. Así que seguimos saliendo para conocernos más. Dos meses después había tomado la decisión de aceptar ser su novia. Quise llamarlo a su celular para acordar en vernos en un lugar, pero después pensé que era mejor darle una sorpresa en su departamento, sin imaginar que la sorprendida iba a ser yo.

° ° °

En cuanto llegue al departamento de David, decidí llamar a su puerta para darle la sorpresa. Cuando la puerta se abrió de par en par, mi vista diviso a una chica pelirroja pecosa de ojos verdes.

—¿Hola?— Salude dudosa.

¿Me abre equivocado de departamento?

Observo mi entorno, buscando algún indicio que me asegurara que estaba equivocada, y había apuntado mal la dirección o me he confundido de piso.

No, no es posible. Estoy segura que es aquí, ya he venido antes.

—¿Te puedo ayudar en algo?

Eh... Sí. Busco a David.— Respondí.

—Lo siento.— Dice. —Mi prometido no ha llegado, pero...

¿Díganme que escuche mal?

Ni siquiera pude prestar atención a lo demás que decía, esa simple palabra taladraban en mi cabeza una y otra vez.

¿Prometido? ¿Se va a casar? ¿Pero cómo? ¿Todo fue un engaño?

Tantas preguntas en mi cabeza se formaban sin respuesta. No soporte un segundo más estar ahí, así que sin decir nada abandone el lugar de inmediato.

° ° °

Finalmente la sorpresa fue para mí. Siempre me mintió. David ya estaba comprometido para casarse con esa chica. Unos días después quise buscarlo para que me aclarara las cosas, pero no pude dar con él, es como si la tierra se lo hubiera tragado. Sentía una impotencia, un coraje, solo quería matarlo, pero él imbécil nunca me dio la cara, solo me dejo un absurdo mensaje sin sentido.

Jugando A Ser Esposos: Gail & Mika ©¡Lee esta historia GRATIS!