CAPITULO: 05

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MIKA

Ya eran más de las cinco de la tarde. Gail y yo nos encontrábamos sentados en el sofá que esta en la sala, frente a la periodista Amaya Jenner, que nos estaba realizando la entrevista para la revista «Star Blue».

Al comienzo solo realizo preguntas sencillas. Gail le contó de su origen latino, de cómo y cuándo llego a Estados Unidos. Además de sus estudios académicos, que cursaba el último año de fotografía y que trabajaba medio tiempo un café.

Por consiguiente también hable de mí, que vivía en Los Ángeles hasta que cumplí la mayoría de edad, que decidí venir a vivir a Miami Beach a estudiar y que hace un año me gradúe en publicidad. Hasta que las preguntas comenzaron a ser más personales.

Era de esperarse.

—¿Desde cuánto tiempo se conocen?— pregunto la periodista.

—Dos años.— contestó Gail sin pensarlo.

—Tres años.— contestó yo al mismo tiempo que lo había hecho Gail lo cuál causo que la periodista nos diera una mirada de confusión.

—¿Dos o tres?— inquirió saber tras la duda.

—Dos.— me apresure hablar, contestando la respuesta que dio Gail hace un instante.

—Tres.— de nuevo ella hablo al mismo tiempo que yo.

—Lo que quiso decir mi esposa, es que llevamos dos años de casados. Pero nos conocemos desde hace tres.— me apresuro aclarar y rápidamente le doy una mirada de advertencia a Gail para que no cometa otro error.

Luego del pequeño mal entendido, relatamos como nos conocimos sin necesidad de mentir, no era necesario. Ambos nos conocimos hace tres años, cuándo yo comenzaba el tercer año de mi carrera y ella apenas estaba ingresando para cursar el primer año.

Cuando la vi divagando sin saber que hacer como si estuviera perdida. Me ofrecí en ayudarla, entre nosotros hubo una conexión especial al instante, no lo digo en sentido romántico, esté fue diferente, como si nos conociéramos desde hace mucho antes, lo que nos impulso a que nuestra amista surgiera. Aunque no cursábamos el mismo año y la misma carrera, nos hicimos mejores amigos, incluso la considero como la hermana que no tuve.

Pero debido a que tenemos que fingir que somos un feliz matrimonio, tuvimos que omitir la parte de que nos consideramos hermanos, al decir que los nuestro fue amor a primera vista y casi en seguida nos hicimos pareja.

—¿Cómo fue que te propuso matrimonio Gail?— preguntó la periodista dirigiendo su vista a ella, causando que está abriera los ojos como plato.

—Eh... Bueno...— comenzó a titubear la morena.

—En nuestro primer aniversario de novios. ¿Verdad amorcito?— me apresure al decir y Gail me ve con el ceño fruncido.

Obvio que no podemos contar como realmente le pedí matrimonio.

—Si. Amorcito.— contesta con ironía, sin apartar la vista de mi alzando una ceja.

—Pero no entiendo.— habla la periodista dudosa, por lo que Gail y yo volvemos nuestra vista de nuevo hacía ella. —Dicen conocerse desde hace tres años y llevan dos de casados, no...

—Es que el mismo día que me propuso matrimonio nos casamos.— reaccionó Gail antes de que ella terminara la oración.

Claro que las cuentas no dan bien.

—Vaya, eso quiere decir que están muy enamorados.— contesta sorprendida la periodista.

¿Enamorados? Ni en un millón de años.

Jugando A Ser Esposos: Gail & Mika © (LIBRO 1)¡Lee esta historia GRATIS!