CAPITULO: 04

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GAIL

—Ahora si te mato Mika.— protesto en cuánto salimos del juzgado a la vez que le proporcionaba varios golpes en el pecho.

—Pues vas a tener que pos-ponerlo durante tres meses amorcito. Recuerda que ahora soy tú esposo y tenemos un concursos que ganar.— enfatizó de manera burlona y yo lo fulmine con la mirada.

—Ni me lo recuerdes, aun estoy buscando la manera de olvidar lo que paso hace un momento.— refunfuño aun desconcertada mientras me giro sobre mis talones para bajar las escaleras que se encuentran a la salida del juzgado para llegar a la cera. —Lo que me recuerda que debo pasar por la tienda a comprar «Listerine» para... —y antes de poder terminar la oración él idiota de Mika de un tirón me toma del brazo derecho para quedar de nuevo frente a él y de manera inmediata, sin previo aviso me carga como un saco de papas en sus hombros, provocando que suelte un gritó.

—Me ofendes ¿Sabes?— dijo fingiendo indignación. —¿Acaso tan malo fue el b...

—No voy a discutir eso.— le gritó a su espalda, sin dejarle tiempo de terminar la oración a la vez que él comienza a bajar las escaleras para llegar a la cera. —¿¡Bájame ahora mismo o voy a comenzar a gritar!?— agrego en amenaza mientras pataleo.

—¿Y eso no es lo que estás haciendo ahora?— preguntó con ironía, ignorando mi petición y siguió bajando las escaleras.

—¿¡Bájame!?— gritó más fuerte, pero él aun me ignora.

Está me las va a pagar.

—¿¡Auxilio. Ayuda. Me están secuestrando...!?

—Recuerda que tengo el acta de matrimonio en mi poder, así que dudo que te crean que es un secuestro.— me interrumpe.

—¿¡Bájame de una vez Michael!?— le ordeno de nuevo. Ya estábamos al final de la escalera y por fin obedeció mi petición bajándome de sus hombros. —No vuelvas hacer eso.— bramó arreglándome la blusa que se había subido dejando mi abdomen al descubierto y luego acomodó mi cabello.

—Bueno tenemos muchas cosas que hacer. Así que primero vamos por tus maletas.— declara y yo frunzo el ceño.

—¿Mis maletas para qué?— pregunté confundida.

—¿Cómo qué para que amorcito? La luna de miel espera por nosotros.— contesta burlón guiñando un ojo, sentí que la sangre me hervía, pero de rabia y sin pensarlo más lo golpee en la nuca. Por suerte no es tan alto.

—¡Auch!— se queja. —Solo era una broma.— añadió mientras reía. —Las maletas son para que te mudez a mi departamento...

—¡Ni loca!— me apresuró a decir. —No vamos a vivir en tu departamento, nunca hay agua y además, está hecho un desastre. Será en mí casa y punto.— agregue de manera autoritaria cruzando mis brazos.

—A veces se me olvida lo man-dona que eres amorcito.— declaró y rodeo los ojos.

—Ya deja de decirme así.— espete.

—¿Cómo amorcito?— pregunto fingiendo no saber a lo que me refería. Así que volví a golpearlo en la nuca. —¿Hasta cuándo me vas a golpea?— se queja mostrando una mueca de dolor.

—Hasta el día que se te quite la idiotez. O sea, nunca. Así que vayámonos de una vez que está oscureciendo.— ordene.

En seguida tomamos un taxi en dirección al departamento de Mika, para que buscara sus pertenencia y luego iríamos a mi casa.

Estos tres mese serán largos.

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MIKA

Jugando A Ser Esposos: Gail & Mika ©¡Lee esta historia GRATIS!