CAPITULO: 03

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MIKA

—No es una broma Abigail.— contesto de manera sería. Ella sabe que si la llamo por su nombre completo, es porque estoy hablando en serio. —El punto es que necesito una esposa y tú eres la única en que confió.— agrego señalándola con mi índice y ella vuelvo a soltar una carcajada.

Definitivamente con ella no se puede hablar algo serio y en parte es culpa mía, yo muy poco soy serio.

—Bueno. Ya no me río más.— dice tomando un poco de aire. —Lo que no entiendo es ¿Para qué necesitas una esposa?— inquiere saber. —«Te has vuelto loco.»— agrego en español.

—No estoy loco.— replicó.

Claro que entendí lo que me dijo.

—Lo que sucede es que si no pago la hipoteca del departamento, me quedare viviendo en la calle, sin empleo y pasando hambre.— agrego dramático.

—¿Quieres casarte conmigo para que yo te mantenga?— pregunta con sarcasmo y vuelve a reír.

—Pensándolo bien no es mala idea.— contesto guiñándole un ojo y ahora soy yo quien ríe a la vez que ella se acerca y me da un golpe en la cabeza. —¡Auch!— me quejo soban-dome.

—Eso es por idiota.— declara.

—Ya. Déjame terminar.— demandé y me dispongo a explicarle. —Debido a que no consigo empleo en ninguna parte, debo tres meses de hipoteca, si no cancelo me desalojaran del departamento. Creo que la única solución es participar en el Reality Show que están anunciando en la televisión, los ganadores obtendrán la suma de 10.000.000 de dólares, más un viaje a Hawái por dos semanas con todo pago. El problema es que el concurso es solo para parejas casadas. Por eso necesito una esposa.— aclaro finalmente y la morena me da una mirada incrédula, quizás tratando de asimilar todo lo que le dije.

—Déjame ver si entendí.— sisea apuntándome con su índice. —¿Quieres participar en el Reality Show que es trasmitido a nivel nacional, para así tener la posibilidad de ganar el premio mayor y saldar tu deuda?— indaga a lo que yo asiento yo asiento. —¿Y la única manera de entrar en el concurso es que tengas esposa? ¿Por eso me lo pides a mí? ¿Quieres que finja ser tú esposa?— cuestiona incrédula y frunce el ceño, fijando sus ojos café en mi.

—No sólo que finjas. Debemos casarnos de verdad, porque para poder participar debemos entregar en acta de matrimonió.— respondo y ella me da una mirada asesina.

—«¿¡Qué!?»— me grita.

¡Oh no! Ya se puso en modo español.

Se levanta de su asiento a toda prisa y se dirige hacía a mí, ambos quedamos frente a frente y me toma por el cuello de la camisa, yo aun me encontraba sentado en la silla.

—«Te has vuelto loco.»— me grita otra vez en su idioma natal. —«¿Cómo que casarnos de verdad? El matrimonio no es algo que se toma a la ligera Michael. ¡Por Dios! ¿Qué le vamos a decir a nuestra familia? Bueno, mejor dicho a tu madre. Porque la mía está en Venezuela y dudo que se entere de lo que suceda. Pero no, no y no. ¿Yo? ¿Casarme? ¿Y contigo?»— me zarandea por el cuello de la camisa sin parar de hablar y la verdad es que no comprendo nada. —«Eso no pasara. Creo que primero me quedo viuda, antes de hacer algo así, eres un idiota. Es que no se te ocurre más nada, que ese tonto show dónde nos grabaran a todas horas. ¿¡Ha todas horas!? ¿Sabes qué significa eso? Que tendremos que vivir juntos.»— sigue su gritería.

—Te puedes calmar. Qué no entiendo nada de lo que has dicho.— imploro.

«Me saca de quicio cuándo habla sin parar y no le entiendo nada. Creo que incluso me amenazo de muerte.»

Jugando A Ser Esposos: Gail & Mika ©¡Lee esta historia GRATIS!