CAPITULO: 01

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2018

MIKA

Mi día inicia, me levanto de la cama y mi reloj marca las 7:00am.

Ya ni sé para que me levanto a esta hora. Ni siquiera tengo un empleo.

Me gradúe hace más de un año de la universidad con excelentes calificaciones, pero aun así no he tenido suerte para conseguir un empleo estable. Fui despedido de mi último trabajo hace más de dos meses, según por falta de experiencia.

¿Cómo se supone que tenga experiencia si no te brindan la oportunidad?

En cuánto me gradúe de la preparatoria, decidí venir a vivir a Miami Beach y estudiar una carrera en una buena universidad, dejando atrás mi ciudad natal de Los Ángeles, en busca de nuevas oportunidades.

Ahora vivo en pequeño pero cómodo departamento cerca de la playa y no me quejo.

Al principio mi progenitora no estuvo de acuerdo, pero luego entendió que era mi decisión y aceptó. Recuerdo el día de mi graduación, mi madre Rachael se sentían la mujer más orgullosa del mundo, por ver a su único hijo cumplir sus metas.

¿Pero para qué? ¿Para ser un completo fracasado?

Término de levantarme de la cama sin mucho ánimo y me dirijo hacía el baño con pereza para darme una ducha o eso esperaba.

¡Genial! Otra vez me cortaron el agua.

Luego voy hacía la cocina mientras mi estomago gruñe para prepararme un suculento desayuno. Nótese mi sarcasmo. Abro la despensa y lo único que encuentro es un trozo de pan viejo y lo que me genera una mueca de desagrado.

¿Cómo es qué llegue a esto?

Tomo el trozo de pan, que más bien parece una piedra y tomo el periódico para ver que nuevas ofertas de trabajo encuentro y me dirijo a la sala para sentarme en el sofá. Vuelvo mi vista a los anuncio del periódico y no hay nada que llame mi atención. Ya he enviado mi currículo a varias empresas de Miami, pero no he recibido respuesta alguna. Hasta he considerado ser mesero en un restaurante.

Que decepción.

No es que sea malo ser mesonero. Pero no en vano me esforcé estudiando cuatro años publicidad para quedar sirviendo platos.

Enciendo la televisión que esta frente a mí mientras sigo comiendo el pan de pica piedra. Pasando los canales me percato de un anuncio de un Reality Show muy popular en la ciudad. Lo único que sé, es que durante la transmisión del programa filman a toda hora los concursantes, hasta que nombren un ganador o algo así.

¿Quién se presta a algo así?

Prosigo a cambiar de canal, pero algo en el anuncio capta mi atención y no lo hago.

«Los ganadores, recibirán como premio mayor la cantidad de 10.000.000 de dólares y un viaje a Hawái por dos semanas con todos los gastos pagos.»— Anuncia una animadora por lo que abrí mis ojos en sorpresa.

¿¡Qué!? ¿Todo ese dinero nada más por ser televisado a nivel nacional?

De pronto fui interrumpido por el sonido del timbre que retumbaba en mi departamento.

¿Quién podrá ser?

Me dirijo hacía la puerta y me aproximo abrir, dejando a ver a un joven moreno de estatura promedia.

—¿Señor Johnson?— Me pregunta.

—¿Si?— Contestó un poco confundido.

—Está correspondencia es para usted.— Dice. Me entrega un sobre de color amarillo que no dudo en tomar. —Y debe firmar aquí.— Añade indicándome el tablero donde se encuentra una hoja donde firmar y lo hago lo debido.

Jugando A Ser Esposos: Gail & Mika ©¡Lee esta historia GRATIS!