—¡Hey! —me levanté mareada por recién despiertar y me puse entre medio de los dos. Ayudé a Peter a levantarse y luego este casi se le tira encima a Ryan. Sentí todo su peso en mi espalda, pero lo dejé pasar.

Ryan tenía sus nudillos con sangre, pero no era suya. Fijé mi vista en Peter, quien se tomaba la nariz fuertemente. Noté que estaba reteniendo la respiracion, y su mano estaba agarrando fuertemente su torso.

—¡Te lo advertí! ¿¡Es que no entiendes!? —gritó Ryan furioso. Miré a Peter y este hizo una mueca mientras trataba de respirar bien.

Toqué cuidadosamente su piel y Peter gruñó casi retorciéndose.

—¿Q-Qué pasó? —mis ojos se conectaron con los suyos, pero di la vuelta para encarar a Ryan—. ¿Qué jodidos caracoles te pasa, Ryan? —chillé.

—Cuando un puto mujeriego de mierda como este está haciendole cariño a tu chica... ¿tengo que reír y aplaudir? —gruñó.

—El que puede, puede, él que no, aplaude —dijo Peter entre dientes.

Miré a Peter con el ceño fruncido y con una mueca de ¿es en serio?

—No tendrías que haber hecho nada, Ryan —lo regañé—. Tu y yo apenas nos estamos conociendo y con Peter no tengo nada —gruñí—. Pero si me disculpas... tengo a un puto mujeriego de mierda que llevar a un hospital —sonreí con ironia y miré a Lisa.

La sacudí, porque estaba ida.

—Ayúdame a bajar a Peter al auto ¿sí? —le susurré.

Asintió levemente con la cabeza y literalmente volé por las escaleras. Félix estaba subiendo las escaleras, un poco extrañado por los gritos que teníamos arriba.

—¿Dónde está mi mamá? —la busqué.

—Se acaba de ir... —gruñí—. ¿Qué pasó allá arriba?

—¿Tienes tu auto aquí? —asintió—. Vamos al hospital, ahora.

Subí otra vez y vi a Lisa con el brazo de Peter por los hombros. Su playera estaba llena de sangre la cual era de su nariz. Noté que caminaba lentamente así que avancé rápidamente hasta llegar a él y ayudar a Lisa con su otro brazo.

Cuando llegamos abajo, Félix miró a Lisa con cara de pocos amigos, de seguro ya había deducido que había pasado.

—¿Te sientes bien? —le preguntó a Peter.

—Claro, Félix —Peter sonrió pero habló con un nudo en la garganta—. No puedo respirar bien y me duele una jodida el costado. Estoy perfecto.

Corrí a mi habitación y vi que Ryan estaba sentado en mi cama. Agarré dinero, celular y llaves, iba a salir cuando escuché mi nombre.

—¿Puedo acompañarlos? —susurró.

Lo miré con las cejas alzadas, pero luego me fui dejándolo sin respuesta. Corrí hasta el auto de Félix y me adentré en el copiloto. Lisa se quedó por cualquier cosa en la casa y Peter iba recostado en el asiento trasero.

Se retorcía en el asiento y gemía de dolor de vez en cuando. Pensaba que Peter se podía morir. Si, tal vez muy dramática. Pero cuando pequeña iba a la sala de urgencias a escondidas y veía como a la gente luego de peleas callejeras, se les enterraba una costilla en el pulmón.

Tenía miedo, mucho miedo.

Llegamos a los pocos minutos al hospital y me di vuelta y vi como Peter comenzaba a toser. Su puño se llenó de sangre, luego usó su playera y agarró fuertemente su torso.

Déjame con mi Orgullo [ORGULLO #1]¡Lee esta historia GRATIS!