Kelpie

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"Los Kelpies, espíritus del agua capaces de cambiar de forma, habitan en los lagos, ríos y estanques de Escocia. En sus apariciones usualmente se describen con la forma de un caballo, pero capaces de adoptar una figura humana de igual manera. Tientan incautos que monten en su lomo y devoran carne humana como alimento."

En lo alto de la montaña se blandía aquel magnifico castillo, con un temple de ladrillo, que equiparaba sus torretas a las guardianas de un cuento de antaño, algunas en declive producto de viejas guerras que se decidieron en el lugar, una fortaleza que contaba en cada esquina parte de la historia de Glasgow. A su lado corría el rio de Levern Water, que le brindaba vida a su alrededor, al reluciente bosque que se resguardaba nutrido por este. Un bosque de encantados y viejos árboles que equilibraban la arquitectura del castillo y juntos formaban una sutil pieza de la historia de Escocia, que guardaba muchos secretos aún por descubrir.

— Bien jóvenes, aquí es donde nos quedaremos durante este mes como parte de su intercambio. La universidad nos permite quedarnos en esta posada justo al lado del castillo Crookstone para poder tener libre acceso a este y a sus alrededores. Tanto los estudiantes de arte como los de arquitectura deberán trabajar en base a algo que encuentren inspirador en referencia a la zona. – habló Aizawa, el ojeroso y desordenado artista japonés, de renombre internacional. Instruía en la universidad de Strathclyde, sitio donde varios estudiantes realizaban intercambios culturares.

Los jóvenes bajaron del autobús, con sus maletas y sus grandes carpetas donde contenían sus trabajos. Al bajar muchos se sorprendían de ver el castillo, mas majestuoso y único de lo que les habían descrito, algunos con brillo en su mirar y otros con cierta apatía, tal como Bakugou Katsuki, un estudiante de bellas artes con énfasis en diseño pictórico.

— Esto es fantástico, hombre ya quiero recorrerlo, especialmente la torre norte que fue semi-destruida — salió parloteando del autobús un sonriente pelirrojo, de la carrera de arquitectura.

Katsuki trono la lengua, generalmente era un joven un poco malhumorado, pero sus pinturas rebosaban de expresión, como llamativas explosiones de color, ardientes obras que tocaban toda clase de temas, que llegaban de diferente manera al corazón de sus espectadores. – Vamos no seas tan gruñón, de seguro encontraras algo que te llame la atención, ya quiero ver lo que hagas — dijo Kirishima, el joven de cabello rojizo, apoyando un brazo sobre su mejor amigo.

— No creo que haya algo que me inspire lo suficiente en este aburrido vejestorio — pronuncio Katsuki con una voz ronca y baja, quitándose despreciativamente el brazo del idiota que lo sostenía. Ambos entraron a los dormitorios de la posada, en la cual se quedarían, y desempacaron un poco sus cosas. Debían reunirse para la cena, pero ya era el ocaso y no había mucho que hacer el primer día, así que varios estudiantes salieron a explorar una vez terminado de guardar sus cosas y otros solo decidieron descansar por el viaje.

Katsuki también entro al terreno a explorar, se había escurrido para evitar tener que hablar con más personas, como los que se pronunciaban sus amigos. En la entrada del castillo había varias chicas hablando tonterías, riendo y comentando extraños rumores. Simplemente tuvo la suerte de pasar por ahí en el momento del apogeo de la conversación.

— ¿Oyeron del rio que pasa por el bosque? ¿No creen que sería divertido ir a verlo? — comentó una chica de muy alegre carácter y corto cabello rosa.

— Si, podríamos nadar un poco inclusive — habló Uraraka, una chica de cabello castaño, que Bakugou había conocido en una de sus clases, perteneciente a su misma carrera.

— ¿El rio Levern Water? La verdad no me parece una buena idea — comentó otra chica un poco más alta que el promedio, de cabello azabache recogido en una cola alta.

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