11. Miedo

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La cita con Frank había sido maravillosa para Gerard. Aún la recordaba con la cabeza en las nubes un lunes en la mañana mientras debía apurarse para ir al instituto.

Había sido prácticamente perfecto, un picnic nocturno casual en algún lugar que tenía una fantástica vista hacia la ciudad.
Sentados y abrazados sobre una manta mirando las estrellas había sido un sueño. Frank le había besado tan solo dos veces esa noche pero eso fue realmente fantástico, los besos fueron demasiado dulces y tiernos. Lo tomó tan sutilmente de la cintura y se acercó a sus labios con demasiada delicadeza, comenzando por un roce de los mismos hasta sellar en un beso largo y dulce como Frank juraba solo ser con él.
Además de eso no había dejado de decirle lo hermoso que se veía o de ser tan atento como solo él podía serlo. Y realmente haciéndolo más perfecto, Frank le había llevado nuevamente flores al recogerlo frente a su puerta siendo por segunda vez puntual.
El recuerdo de todo eso le costó el no poder dormir por algunas horas mientras eso giraba al rededor de su mente. Durmió abrazando a la sudadera que Frank le había ofrecido cuando sintió frío, sintiendo el olor del perfume inundado sus fosas nasales. Aquella le quedó un tanto grande y el castaño aseguró que le hacía lucir adorable.

Se había colocado aquella misma prenda esa mañana para ir a clases, siendo color azul oscuro no jugaba tanto con su falda en color morado oscuro pero realmente no le importó demasiado.
Estaba muy emocionado esa mañana porque sería su primer entrenamiento con las porristas.

Su madre estaba encantada, nunca lo había visto tan feliz y Frank le agradada mucho como para ser el primer amor de su hijo.
Su padre aún seguía siendo protector con él, insistía en que debía vestir mas abrigado cuando salía con Frank, pero a pesar de eso también estaba feliz de verlo tan alegre. Y en el fondo él también pensaba que Frank era bueno para su pequeño Gerard.

Se despidió de su madre con una gran sonrisa esa mañana y prosiguió a entrar a la institución que tan solo robaba un poco su dicha.
El castaño al verlo entrar fue directo hacia él, dejando de lado a algunos chicos del equipo quienes hablaban con él en los casilleros y enfocando su mirada solamente en la figura de Gerard.

—Hola Gee —Frank se veía alegre como casi siempre.
—Hola, ¿que tal tu...fin de semana? —comenzaron a caminar.
—Estupendo, fuimos a casa de mis abuelos el domingo y alimenté a los patos en el estanque.
—¿Te gustan los patos?
—La sopa es deliciosa —Gerard rió—. Además el sábado salí con u chico increíble.
—¿A si? También yo.
—Es hermoso, es inteligente, es dulce, adorable y me gusta mucho.
—El chico con el que salí, es muy guapo también, es todo un caballero, es atento y aunque no lo admita también es algo adorable. Y también me gusta mucho.
—Tal vez deberías regalarle un beso a ese chico ahora, porque al parecer te extrañó. —Gerard sonrió y se acercó para poder darle un beso a Frank.
—Es lo más maravilloso que me ah pasado en toda la mañana —mencionó el castaño suspirando con los ojos cerrados.
—¿Desde cuándo comenzamos a besarnos libremente sin compromiso?
—Hey, puede que para ti no haya un compromiso, pero para mi desde el primer beso que te robé tengo un compromiso. El hecho de que no salgamos oficialmente no quiere decir que yo vaya a estar dando besos libremente a otras personas. Gee, para mi ya es algo serio el hecho de que me gustes tanto.
—¿Entonces soy algo serio para ti?
—Es algo serio desde que traes puesto mi suéter favorito que por cierto te queda muy bien —ambos sonrieron para después seguir caminando y seguir hablando.

Por la tarde Gerard se presentó al entrenamiento como debía. La entrenadora le entregó el uniforme y él rápidamente fue a vestirse.
Se sentía realizado siempre había soñado con usar ese uniforme y ahora lo hacía.
Frank lo observaba desde las gradas con una sonrisa y ahora fue él quien quedó con la boca abierta cuando le vio. El uniforme le hacía ver increíblemente bien, mucho mejor que la mayoría de las chicas del equipo o por lo menos eso ante sus ojos. La falda siendo pequeña le dejaba ver sus piernas a la perfección y sus caderas resaltaban muy bien. La blusa de mangas largas remarcaban su figura y Frank Iero tuvo que tomar aire.

El entrenamiento comenzó, algunos estiramientos primero y luego comenzaron con la rutina que la entrenadora tenía planeada.
El avellana ni siquiera veía a las otras chicas su vista estaba fija en Gerard, en la forma que su cuerpo se movía con facilidad, en la sonrisa que tenía en el rostro y simplemente supo que jamás había visto algo tan espléndido. Todo de Gerard le cautivó desde la primera vez que le vio, desde su forma de hablar, su sonrisa, su risa. Los sonrojos que él mismo provocaba y ahí supo que se estaba sumergiendo demasiado en el mar de sentimientos que Gerard desembocaba a su corazón. Cuando se dio cuenta que cuando veía a Gerard no podía ver a nadie más, no podía sentir a nadie más. Y era increíble como eso pudo pasar en tan solo dos semanas de conocerlo, como alguien puede provocarte sentimientos tan espontáneos que no sabías que hacer con ellos hasta el punto de ser asfixiantes.

Una especie de sentimiento extraño recorrió su cuerpo cuando cayó en cuenta sobre eso, entonces tuvo miedo. Se asustó porque era demasiado nuevo, porque el Frank de antes nunca se sintió a así. Y comenzó a pensar en todo lo había hecho los últimos días con Gerard, en como poco a poco comenzaba a caer demasiado profundo. Y simplemente se asustó, su Frank interior se asustó.
Realmente no estaba pensando cuando se puso de pie de donde estaba. No miró a atrás, no miró a Gerard, no escuchó nada solo quería salir de allí.

Y cuando estuvo en su casa con el corazón agitado y la cabeza llena de pensamientos supo que tal vez no había sido lo mejor pero nadie controla sus impulsos y su miedo. No tenía miedo a enamorarse, solo estaba asustado, absurdamente asustado.

Su celular sonó con una serie de mensajes entonces sacándolo de sus pensamientos.

De: Mí princesa ❤️

"Frankie ¿Por qué te fuiste :c?"
"¿Estás bien?"

Pero decidió no contestarle porque no quería no ahora no quería hablar con él.

"¿Hice algo malo?"
"Frankie...no me ignores :'c"

Pero lo dejó pasar también.

"Entiendo si estás ocupado"
"Está bien Frankie, buenas noches...❤️"


No tengo tantas ideas pero hago lo que puedo 💖

Cheerleader (Frerard) ¡Lee esta historia GRATIS!