Intranquila me desperté con la sensación de ser observada. Abrí los ojos con nerviosismo pero no había nadie en la habitación. Debía estar volviéndome paranoica...  

Me cambie y baje las escaleras, esperando ver a mi padre desayunando, pero lo cierto es q el me estaba esperando con la mesa lista. 

-Hola pequeña, como has dormido? 

-Bien -menti. -Por que no has comenzado con el desayuno?  

-Porque queria hacerlo contigo. Ten, te prepare tus favoritos. 

Me extendio un plato con hotcakes y muchisimo dulce de leche humeante encima. Se veian sabrosos pero empalagosos. Solo para no ser descortes, me sente a su lado y comence a comerlos. Para mi sorpresa, no pude parar de comerlos. Estaban exquisitos, el equilibrio perfecto de sabor. 

-Te gustan? -pregunto esperanzado. 

-Claro que si! Estan geniales! Gracias papa, de verdad, no tenias porque molestarte... 

-India, entiende de una vez, no es ninguna molestia. 

-Bueno, pero deja que hoy te prepare el almuerzo, esta bien? 

-Claro que si, no hay ningun problema, estare encantado. 

Continuamos desayunando tranquilamente, hasta que John tuvo que despedirse puesto que debia trabajar. Eso me dejaba la mañana libre sin ningun tipo de pasatiempo. 

Que se suponia que debia hacer para entretenerme aqui? 

Sean vino a mi mente como por arte de magia. No tenia su numero aun, pero quizas habia quedado en el telefono. Me acerque al aparato, rogando porque el identificador de llamadas funcionara. 

Alli estaba, el telefono coincidia con la hora de llamada. 

Cuando estaba a punto de marcar, un sonido en el exterior llamo mi atencion. Asustada, fui a ver que era lo que sucedia. En el patio trasero, entre el deck que adornaba la piscina, un lobo blanco luchaba por quitar su pata que habia quedado atrapada alli. 

Apenas me sintio, clavo sus ojos en mi, quedandose repentinamente quieto. El mismo lobo, el mismo del patio trasero de mi casa y el mismo de la estación de buses. Era increíblemente hermoso, su pelaje era tan blanco como la nieve y brillaba a la luz del sol. Era bastante grande, incluso para ser un lobo, se veia imponente. Podia apreciar cada detalle en su cuerpo, incluso note como se habia lastimado la pata. 

-Oye... tranquilo... -susurre mientras me acercaba con las manos en alto. El animal se tenso, pero no intento siquiera gruñirme. Cuando intente tomar su pata, el tiro fuertemente y lastimandose aun mas, se libero y agilmente salto la verja y escapo de mi. 

Por que me seguia ese animal? Y por que cuando me acercaba finalmente, se escabullia de mi? Cual era su proposito? 

Era como si me vigilara, pero estaba segura que sus intenciones no eran malas. Tuvo mas de una oportunidad para lastimarme y sin embargo no lo hizo. Era extraño, sumamente extraño.

Entre a la casa un tanto aturdida por lo que habia sucedido, aun me costaba aceptar la idea de que ya nada era normal en mi vida. Estaba sumida en una voragine de situaciones anormales y aun asi, de moneda corriente en la vida de India. Es decir, yo. 

El sonido del telefono me quito de mi ensueño. Sin detenerme a pensar que no era mi casa, conteste. 

-Diga? 

-Alma? -su voz nuevamente despertando miles de sensaciones indomables en mi.- Te desperte? 

-Sean! No, no, estaba... aburrida. Me he quedado sola aqui, sin nada para hacer... 

Cronicas Elementales: El altar del druida (PARTE 2)¡Lee esta historia GRATIS!