Capítulo 6-Apariencias contradictorias

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Hola mis lunitas, solecitos y estrellitas! Por favor no me matéis...no tenía internet! Os he echado mucho de menos..... os quiero!


Lady Ludovica Pembroke había organizado ,para conmemorar el último día de su evento anual,    infinidad de actividades, decoraciones y platos que se paseaban de arriba a abajo de la mansión en manos de los sirvientes, lo cuales harían su propia fiesta cuando todo ese volumen de trabajo hubiera terminado. 

Por su parte, los invitados habían mandado a sus doncellas o ayudas de cámara, que prepararan para ese día al menos tres mudas, una para el paseo de la mañana, otra para la tarde y, finalmente, el vestido de gala de esa noche que tenía todos los ingredientes para convertirse en una noche emblemática. 

La condesa había decidido  aprovechar la mañana para dar un paseo por la zona, arriesgándose a llegar a algunos acantilados para que pudieran deleitarse con las vistas. La mayoría de los huéspedes estaban encantados con la idea, sobre todo aquellos que ya habían conseguido alguna alianza a través del matrimonio con algún otro miembro de la nobleza y ,esa excursión era la excusa idónea para que los futuros matrimonios pudieran conocerse un poco más  bajo la atenta mirada de carabinas y tutores así como para terminar de acordar algunos aspectos de la nueva unión.  

Era curioso, que las jóvenes más bellas de la temporada eran las únicas que no tenían un compromiso sobre la mesa, no es que no hubieran recibido propuestas o no tuvieran pretendientes encandilados; sin embargo, como no podía ser de otra forma, las beldades problemáticas tenían demasiado sentido de la auto crítica y crítica en general como para sucumbir a los encantes del primer, segundo o tercer caballero que pasara por delante de ellas con un clavel perfumado. 

Lady Catherine Nowells tras la noche accidentada, había decidido que era el momento de abrir su corazón a alguien más , no podía permitirse perder más tiempo tras un hombre que era de todo menos idóneo para el matrimonio y es que a diferencia del resto de sus compañeras de aventuras, a ella sí le primaba casarse pronto para poder asegurar el futuro de su familia la cual no estaba pasando su mejor momento económico  aunque hacían todo lo posible para no demostrarlo, y nadie lo había notado ni si quiera sus amistades más cercanas. 

Su madre, benévola con ella, había aceptado su negativa hacia todos los nobles adinerados que habían desfilado para pedir su mano; sin embargo, su padre ya no podía tolerar más esa situación, no es que quisiera casar a su hija a la fuerza pero tampoco podía permitirse seguir manteniéndola sin ningún beneficio a cambio.  La joven Nowells, se lamentaba asiduamente de su condición de mujer, ¿quién querría ser tratado como ganado? Mas su creencia en Dios y su propia autoestima, que no era baja, le hacían agradecer su feminidad cuando veía la tosquedad y necedad del género masculino, repitiéndose  en muchas ocasiones: " no hay nada peor en este mundo que un necio que se cree listo"; se maravillaba con la forma que su madre tenía de persuadir a su padre para que declinara todas las propuestas de matrimonio  con astucia y sutileza .

 No obstante, no podía ni quería seguir escudándose detrás de su progenitora, debía afrontar la realidad y, por ese motivo y ,muchos otros, estaba caminando al lado de Lord Meldrum, un joven noble adinerado y con título que se mostraba interesado en ella des de hacía unos días.

-¿Habéis visto al compañero de Catherine?- preguntó Lady Sophia Peyton re-colocándose su tocado, un tanto excesivo para un paseo matutino, al mismo tiempo que hacía una mueca.

-No sé como lo soporta, no para de hablar- repuso Lady Karen Cavendish aguantando una risa burlona.

-Pero no habéis visto lo mejor, mirad- señaló disimuladamente con un movimiento de cabeza Lady Diana Towson haciendo revolotear su cabellera tostada. 

Ojos del anochecer ( III Saga de los Devonshire)©¡Lee esta historia GRATIS!