INTRODUCCION

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Lo siento mucho, pero tendré que retirarme. Creo que por fin me ha alcanzado el italiano... franco deterioro. 

Poeta Urbano Anónimo


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Astivio lo observaba con intriga y desconfianza, nunca había visto a alguien parecido. Tenía toda la semblanza de un místico, y la humilde prestancia de los sacerdotes wankarani o de los ascéticos de Cochabamba. Se preguntaba qué carajo estaba haciendo ahí una persona como esa, y cuáles secretos estaría guardando o protegiendo.

Entonces, se lo consultó.

―Eegatto... Así dijo que se llamaba, ¿no es verdad? ¿Se siente mejor?

―Sí... mmm... Qué buena sopa... la necesitaba... ¡Ah!

Ya me encuentro mucho mejor.

―Qué bueno, pero ahora queremos algunas respuestas.

―Sí, lo sé... Seguro que mi extraña presencia los tiene

desconcertados, ¿cierto?

―Correcto. Ahora las respuestas, por favor.

―¡Ejem!... Bueno... Miren, la historia es larga, tal vez demasiado, pero voy a intentar resumirles los puntos más importantes y urgentes.

―Tómese el tiempo que necesite, no estamos apurados.

―¡Oh, claro que sí! Por desgracia lo están, aun cuando

no lo sepan... De hecho, todos lo estamos...

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―¿A qué se refiere?

―Es simple, nos encontramos en peligro, y me refiero

al mundo entero.

―Eso ya lo sabemos, son épocas difíciles, los peligros abundan y son muchos los que no logran sobrevivir... no entiendo cuál es la novedad.

―Esta vez es diferente... Escuchen, voy a ser directo e ir al grano: existe un lugar perdido en la desolación que se encuentra al oeste de aquí...

―¿La Desolación de Varela?

Las Aventuras de Astivio y Obdulio. Tomo 1: La sombra de Pangea¡Lee esta historia GRATIS!