7. Primera cita

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Luego de saludar a los padres de Gerard y una breve explicación de por qué Frank estaba tan temprano ahí en un sábado, al fin ambos pudieron subir a la habitación del pelinegro para hablar.
Al principio Gerard aún estaba algo molesto, pero en cuanto Frank le contó todo se sintió mejor.

—¿Entonces de verdad todo fue por mi?
—Claro, si ella no hubiera amenazado con eso jamás lo hubiera hecho. Y sí admito que en el momento olvidé nuestra cita, pero...cuando recordé ya había dicho que sí y definitivamente cancelar no era opción.
—Gracias, por hacerlo. Creí que no te importaba, yo...me sentí muy mal de que me dejarás plantado.
—Lo lamento, debí decirte pero también lo olvidé. Claro que me importas, no saldría con ella sino lo hicieras de verdad fue insoportable.
—Solo espero que Dallon no se entere porque querrá matarte.
—Si bueno, estaría perdido en tamaño si él lo intenta —ambos rieron—. ¿Entonces todo bien?
—Creo que si.
—Lo que dije...Gee..me gustas...desde que te vi...con el jugo embarrado en la cara, aún así te veías hermoso—Gerard rió notablemente sonrojado hasta las orejas.
—También me gustas, eres tan lindo conmigo...y de verdad no puedo creer que alguien como tú le guste alguien como yo.
—Sería muy tonto si te dejara pasar. Desde el principio fui muy directo y es que realmente no soy bueno ocultando lo que siento.
—Sí, me di cuenta. Yo..bueno realmente nunca me había pasado algo así. Porque ¿Sabes..? Fuiste mi primer beso.
—¿Qué..e..en serio? —Frank sonrió sin creerlo.
—Yo...yo jamás había besado a nadie. Frank eres al primer chico que le gusto. Y eres el primero...en todo.
—Wow...yo...me siento demasiado afortunado...te prometo que cuidaré de ti. No te voy a lastimar...haré que valga la pena ser el primero.
—Lo sé...y por eso no quiero apresurar nada. Sé que me gustas mucho, pero quiero...quiero ir despacio. No quiero que te declares ahora, aún no. No quiero que hagas nada.
—A..a..bueno..si es lo que quieres, claro está bien. Será como tú quieras, quiero hacer las cosas bien contigo —Frank sonrió un poco—. ¿Quieres tener una cita conmigo hoy?
—Por supuesto.
—Genial, hoy a las seis paso por ti —Gerard asintió—. Quiero que te veas tan hermoso como siempre, quiero que vean lo afortunado que soy —Frank le tomó del mentón dejando un suave beso en su frente—. Nos vemos.
—Adiós..

Gerard después de darle muchas vueltas a su armario de nuevo al fin se decidió por una pequeña falda en color vino tinto con una blusa gris de mangas largas y una chaqueta de mezclilla. ¿Y si la falda era muy corta? ¿Y si se veía mal? ¿Y si a Frank no le gustaba?
Respiró profundo dejando que esos pensamientos se alejaran. Se miró en el espejo y pensó en que realmente se veía lindo y también sexy.
Se puso una capa de rímel en las pestañas y una de brillo en los labios y estuvo listo.

—¿Estás listo Gee? —Era su padre quien apareció en la puerta sacándolo de sus pensamientos frente al espejo—. ¿No crees que la falda es muy corta? Tal vez deberías llevar mas abrigo o tal vez...podrías usar un par de jeans...
—Donald...déjalo. Es su primera cita. —Entonces apareció su madre sonriente como siempre—. Además se ve hermoso, deja de alarmarte.
—Yo sé que se ve hermoso. Y por eso quiero cuidarlo de ese tal Frank, no quiero que se atreva a aprovecharse de ti o...
—Papá, estaré bien. —Gerard rió ante la actitud de su padre.
—Eso espero —Donald suspiró acercándose a él—. Te amo Gerard suerte —su padre besó su frente y después se alejó—. ¡Pero! si se atreve a hacerte algo sabes que yo...
—Ya suficiente. Vamos Donald vamos. Tenemos cosas de que platicar deja en paz a nuestro hijo cariño. Nos vemos amor suerte. —Su madre expresó con alegría mientras se llevaba del brazo casi arrastrando a su padre por lo cual rió un poco.

Se sentó en la cama a esperar durante algunos minutos hasta que por fin el timbre sonó. Suspiró y se vio al espejo una última vez antes de salir de su habitación y bajar las escaleras.
Al abrir la puerta se encontró con esos ojos avellana que le hacían sentir miles de mariposas en el estómago y le provocaban querer salir corriendo.

—Wow...estás...creí que no podías verte mas hermoso pero me equivoqué. Te ves precioso Gee —el avellana alagó sonrojando a Gerard al instante.
—Tú...tú también te ves muy bien.
—Oh vamos, no creo estar a tu altura. Eres demasiado bello como para compararnos.
—A mi me parece que te ves muy guapo. Yo creo que si estás a mi altura.
—Yo creo que jamás podré estarlo. Pero gracias por creer eso. —El avellana sonrió acariciando la mejilla de Gerard —. ¡Oh si! Por cierto, toma son para ti. Espero que  te gusten.. —Le pasó un pequeño ramo de rosas.
—Gr..gracias...voy a dejarlas adentro y vuelvo...—Frank asintió y Gerard se metió dentro de la casa de nuevo.

Frank le había llevado a un restaurante italiano, un restaurante del cual la familia de Frank era dueña. Al parecer habían más como esos al rededor del país y no solo en el país.

—No me habías dicho que eras mitad italiano.
—Bueno, no creí que fuera necesario. Pero sí lo soy. ¿Quieres postre?
—Claro ¿por qué no?
—Es lo que siempre digo —ambos rieron y se vieron por un momento—. De verdad te ves precioso —expresó Frank con detenimiento mientras llevaba una mano a acariciar la mejilla de Gerard.
—Gracias...—Gerard bajó la mirada totalmente rojo de nuevo.

Después de la cena y el postre ambos sabían que era hora de volver así que Frank como buen caballero llevó a Gerard de vuelta a su casa.
Parecía que no querían despedirse porque se habían quedado parados frente a la puerta de la casa del de ojos verdes.

—Fue increíble, mí primera cita fue increíble. —Frank sonrió acercándose a él un poco más mientras le tomaba del rostro.
—También para mi fue increíble. Y me alegra que yo haya hecho tu primera cita increíble. Pero...hay algo que podría hacer esto mas increíble.
—¿Qué...? —Frank sonrió para después con sutileza unir sus labios con los de Gerard.
Sus manos fueron a su cintura y las de Gerard a sus hombros.
—Hace frío tal vez ya es hora de entrar. —La voz del papá de Gerard los hizo separarse algo avergonzados a ambos.
—A..buenas..buenas noches señor...yo...¡si! Ya me iba para mí casa. —Frank pasó las manos por su cabello nervioso mientras se alejaba de Gerard. —Sí...yo  estoy cansado y debo dormir. Adiós...Frank.—Gerard se mordió los labios medio sonriendo para después meterse dentro de la casa evitando a su padre.
—¡Gerard..! Bueno, adiós Frank con cuidado. —Hizo un pequeña reverencia con la cabeza y después desapareció detrás de la puerta también.
—Adiós...—suspiró aliviado Frank para después subirse al auto e irse.

Frank llegó a su casa bastante feliz, y después de saludar a sus padres decidió irse a dormir, pero antes de hacerlo decidió escribirle a Gerard.

Para: Princesa ❤️

"Fue fantástico te veo el lunes, duerme bien princesa.
Pd: tu padre me asusta (no es cierto solo juego, no le digas)"

Gerard sonrió leyendo el mensaje y después contestó.

Para: Frankie ❤️

"Gracias Frank, también te veo el lunes. Descansa.
Pd: ¿a quién no? "

Y así ambos se fueron a dormir.


Se acabaron los capítulos de reserva 😪 ❤️

Cheerleader (Frerard) ¡Lee esta historia GRATIS!