6. Sábado raro lindo y raro...

618 96 60

Otro día mas de clases, uno estresante para algunos, tedioso para otros y normal para otros.

Había sido increíble Frank se había quedado hasta tarde hablando con Gerard por mensajes y sí lo había invitado a salir. Irían el viernes a las siete a cenar al restaurante favorito de Frank, quería que Gerard lo conociera.
Después de eso se había quedado pensando hasta bastante tarde en su habitación mientras veía el techo; ¿A dónde quería llegar con Gerard?
¿Le gustaba? Esa pregunta ya ni siquiera debería hacérsela, era obvio que sí.
Pero el hecho de tener miedo a arruinar las cosas entre los dos era más grande.
Gerard era increíblemente especial, en todos los sentidos, te derretías con solo verle. Sonriendo con sus rosados labios o cuando le veías a los ojos.
Era diferente a muchas personas, digamos de la forma rara en la que te gusta que sea así. Y por primera vez en mucho tiempo Frank se sentía asustado de saber que sentía Gerard. No es fácil solo llegar y besarlo para ver que pasa después.
Y simplemente no podía creer que de la noche a la mañana estuviera allí sin poder dormir pensando en alguien.
Y es que desde el primer momento en que le vio lo cautivó, era hermoso, muy hermoso. Tanto que tenía que concentrar su mente para no pensar en cosas que no debía. Porque ¡no! Claro que no. Por supuesto que Gerard era más especial que solo...eso.
Obviamente no podía dejar de pensar a veces en como se vería sudado y agotado debajo de él, pero tenía claro que Gerard era mucho mas que eso.
Estaba odiando que el Frank de antes quisiera salir, de verdad estaba odiando eso, porque no, él ya no quería eso. No quería lastimar a nadie y menos a Gerard, no a él
jamás.

Esa mañana después de desayunar junto a sus padres había salido directo a la escuela, aunque hizo una parada para comprar un café para él y otro para Gerard.
Gerard, todo era Gerard en su vida ahora ¿cómo diablos había pasado eso? A veces se comportaba como un niño y hacía berrinches mientras pataleaba preguntándose ¿por qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? No era justo.

Al llegar a la escuela hizo la rutina, sacar libros de su casillero e ir a una mesa en la cafetería para leer un rato o revisar su celular al parecer su princesa no había llegado.

El nuevo libro de filosofía que estaba leyendo realmente se había vuelto interesante una gran distracción. "El mundo de Sofía" se titulaba y decir verdad era realmente bueno.
Se acomodó, abrió el libro y comenzó a leer perdiéndose totalmente en las palabras escritas sobre el papel, comenzando a sumirse totalmente en donde sea que tu mente te lleva cuando lees. Hasta que de la nada unas manos se posaron sobre sus ojos dejándolo sin ver nada. Un olor a vainilla llegó a sus fosas nasales y sonrió inconscientemente. Se giró quitando aquellas manos de su rostro y no....definitivamente no era lo que esperaba.

—Nina...¿Qué haces aquí? Creí haber sido claro —suspiró poniéndose rápidamente de pie dispuesto a irse.
—¡No! Frank espera, vamos, no fue nada. No deberías estar enojado. ¿Por favor esto en serio? ¿Por él? Frank no lo conoces, solo estás con él porque aún no te acostumbras a la escuela y aún no tienes amigos. Pero después será diferente.
—Tú, tú eres...tan...descarada. Escucha, si solo has venido a hablar mal de Gerard te sugiero que te vayas. Nina, seamos claros, no me interesas, de verdad.
—¿De verdad? Yo que tú lo pensaría bien. —Caminó al rededor de Frank y luego puso una mano sobre su hombro—. Escuché que Gerard va a adicionar para las porristas. Sabes que ni loca lo dejaría entrar, sería...repugnante. Pero podría considerarlo si aceptas salir conmigo.
—¿Estás loca o desesperada? No me interesa —Frank negó quitándose algo brusco y comenzando a caminar.
—Si yo digo que no, todas dicen que no. El sueño de Gerard solo será eso, un sueño. Si aceptas una cita conmigo podría considerar decir que si....—Nina era bastante cuando quería y perra con todas sus letras.
—No saldría con alguien como tú.
—Frank, en serio crees que me creo el papel de niño bueno que según eres. Sé perfectamente como eras, por favor, a lo mucho antes para lo único que hubieras querido a Gerard sería para tener sexo y ya. Fácil al otro día lo botarías.
—Si bueno, ya no soy así y tú eres un perra.
—La cuestión es ¿aceptas? —Frank se quedó silencio por un buen rato hasta que al final habló—. A las siete el viernes, pasaré por ti. —Nina sonrió y Frank se fue y tal vez, solo tal vez Frank olvidó un pequeño detalle.

Cheerleader (Frerard) ¡Lee esta historia GRATIS!